S?bado, 09 de junio de 2007
Mediante un comunicado de prensa, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) ha fijado su postura con respecto a las recientes impugnaciones que ha recibido la ley que despenaliza el aborto en la capital de la Rep?blica Mexicana.

POR LA DIGNIDAD DE LA VIDA HUMANA Y LA JUSTICIA


El fundamento de toda ley justa es la dignidad inalienable de la persona humana. La Iglesia cat?lica, tanto por motivos que proceden de la verdad del hombre revelada en Jesucristo, como por argumentos que es posible descubrir con el uso de la raz?n natural, ha afirmado siempre el alt?simo valor de cada ser humano, sin importar sexo, ocupaci?n, raza, preferencia pol?tica, situaci?n econ?mica, coherencia moral o edad.

La dignidad es un valor, es decir, es un dato reconocible por la raz?n que reclama como gesto adecuado una conducta de respeto y no de uso ya que la persona exige ser tratada como fin y no como medio. Gracias a esta perspectiva, es posible apreciar que existen un conjunto de bienes fundamentales que no pueden ser jam?s sacrificados, comerciados o lastimados en modo alguno: ?la exigencia moral originaria de amar y respetar a la persona como un fin y nunca como un simple medio, implica tambi?n, intr?nsecamente, el respeto de algunos bienes fundamentales, sin el cual se caer?a en el relativismo y en el arbitrio? (Juan Pablo II, ?Veritatis splendor?, 48).

Dentro de todos los bienes fundamentales para el ser humano destaca la vida por ser el m?s fundante y sin el cual no se pueden gozar los dem?s. Cuando los cristianos afirmamos el car?cter sagrado de la vida humana nos referimos precisamente a esto: la vida humana no es simplemente un fen?meno bioqu?mico sino una perfecci?n espiritual abierta y disponible a un destino trascendente. Esto coloca la base para eventualmente advertir que la vida humana, por su peculiar naturaleza, no procede de la pura materia sino que exige ser creada directamente por Dios.

Ahora bien, esto no significa que la obligaci?n de respetar la vida humana brote de una determinada concepci?n religiosa o filos?fica. Al contrario, lo que significa es que el deber de respetar la vida humana brota de la estructura constitutiva que tiene cualquier ser que sea ?alguien? y no meramente ?algo?. La vida humana no posee valor por el consenso social, por la cultura, por la decisi?n mayoritaria en un Asamblea legislativa o por la opini?n de alg?n gobernante. La vida humana posee valor de suyo. Nadie ni nada puede derogar este valor y los derechos que derivan de ?l.

El embri?n humano, desde la fecundaci?n goza de las caracter?sticas org?nicas que lo permiten reconocer como persona, es decir, como aut?ntico sujeto de derechos. Por ello, es que la vida humana naciente debe ser protegida desde la fecundaci?n por todo Estado que pretenda ser aut?ntico ?Estado de Derecho?. El Estado de Derecho es la comunidad pol?tica en la que impera la justicia a trav?s de la ley. Una pretendida norma positiva que no se base en la justicia pierde su raz?n de ley, y con ello, su obligatoriedad.

Por estos motivos, la Iglesia cat?lica en M?xico se congratula por los esfuerzos institucionales que desde diversas instancias hoy se emprenden para que la Suprema Corte de Justicia revise con gran cuidado y atenci?n la reciente ley que despenaliza el aborto en la Ciudad de M?xico antes de las 12 semanas de gestaci?n.

Las razones de la inconstitucionalidad de esta reciente legislaci?n en la Capital de la Rep?blica son variadas. Deseamos sinceramente que quienes est?n llamados a examinarlas y a evaluarlas lo realicen de un modo imparcial, movidos estrictamente por un alto sentido del Derecho en el que se cuide con gran escr?pulo tanto la coherencia formal entre las normas de igual y distinto nivel como la justicia, que es un principio fundamental que reconoce lo que se debe al ser humano por raz?n de su dignidad.

El Papa Benedicto XVI, consciente de escenarios como el que hoy vivimos en nuestro pa?s, ha dicho hace poco: ?el cristiano est? continuamente llamado a movilizarse para afrontar los m?ltiples ataques a que est? expuesto el derecho a la vida. Sabe que en eso puede contar con motivaciones que tienen ra?ces profundas en la ley natural y que por consiguiente pueden ser compartidas por todas las personas de recta conciencia? (Mensaje a la Academia Pontificia Pro vita, 24 de febrero 2007).

La desaparici?n de la pena de muerte en nuestro pa?s, y la prohibici?n expresa de la discriminaci?n por cualquier motivo que lastime la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos de las personas, expresan una creciente conciencia sobre el valor que todo ser humano posee sin excepci?n. Los autoritarismos m?s lamentables de la historia han aparecido cuando desde el poder se establecen leyes perniciosas que privilegian a algunos y excluyen a otros. M?xico no merece ingresar a un itinerario cultural y pol?tico de esta naturaleza. Al contrario, M?xico es una naci?n que exige igualdad de oportunidades para todos, especialmente, para aquellos que por cualquier motivo son m?s d?biles y vulnerables, como son los seres humanos que a?n no han nacido pero que ya son aut?nticos sujetos titulares de derechos.

Los obispos mexicanos hemos se?alado en nuestro Magisterio: ?un aut?ntico Estado de Derecho no puede ser indiferente o neutral cuando los valores fundamentales de la persona, la familia y la cultura son cuestionados en la vida p?blica. Si bien es cierto que un elemento esencial de una sociedad libre y plural es la tolerancia, tambi?n es cierto que la tolerancia que acepta acr?ticamente cualquier cosa se vuelve en contra de ella misma. Por lo tanto, es preciso respetar los fundamentos inviolables que permiten que una sociedad plural no se derrumbe. Estos fundamentos no son otros que los derechos y deberes que brotan de la inalienable dignidad humana y que no deben ser aplicados o reconocidos selectivamente, sino que siempre y en todo momento han de ser respetados y promovidos? (Conferencia del Episcopado Mexicano, Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos, n.n. 275-276).

Por los obispos de M?xico,

+ Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
Presidente de la CEM

+ Jos? Leopoldo Gonz?lez Gonz?lez
Obispo Auxiliar de Guadalajara
Secretario General de la CEM
Publicado por verdenaranja @ 23:13  | Hablan los obispos
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