Martes, 12 de junio de 2007
An?cdota recogida en el Bolet?n SANTA MADRE MARAVILLAS DE JES?S, n?mero 147, done se encuentra poes?a de Santa Maravillas dedicada a la Virgen.

Un regalo
para la
Vergen


Las institutrices que tuvo Santa Maravillas en su infancia le ense?aron muchas poes?as para que se las recitara a sus padres o a su abuelita en sus fiestas.

Pero a la peque?a Maravillas, emplear la memoria s?lo para obsequiar a sus familiares no la convenc?a demasiado. Pensaba: ?A mis padres y a mi abuelita, versos: ?y a la Virgen Mar?a. que es mucho m?s madre. no le voy a regalar nada??

Dicho y hecho. A partir de entonces, la ni?a, por su cuenta, buscaba entre los devocionarios de su casa poemitas para recit?rselos en sus fiestas a Mar?a. Aunque literariamente no eran una joya, ser?an de gran regocijo para la Virgen. Eran se?al del gran amor que a lo largo de su vida alimentar?a su alma hacia la Madre del cielo. Santa Maravillas aprendi? decenas de ellos, y al final de su vida a?n los recordaba.

El 22 de noviembre de 1974, cuando a la Madre s?lo le faltan diecinueve d?as para ver ?el rostro desconocido y amado? de su Cristo, se encuentra acompa??ndola en su celda de La Aldehuela la joven hermana enfermera. Para distraerla un poco, ?sta le pregunta:
Nuestra Madre, ?por qu? no me dice alguno de los versos que recitaba a la Virgen de peque?a?

La Madre, siempre tan humilde, se resiste un poco:
Si no me acuerdo. hija...

La hermana, anim?ndola, le insiste que podr?an servir para ense?arlos a los ni?os de los demandaderos, o para dec?rselos a la Virgen ella misma... Y entonces la Madre, sin titubear un momento, fue dict?ndole de corrido este poema:



?En mayo, cuando olorosas ? florecen las azucenas,
cuando van las mariposas ? dando besos a las rosas
y a las floridas verbenas;
cuando entre y flores, ? madreselvas y rosales
fabrican los ruise?ores ? el nido de sus amores
entre oscuros matorrales.
Es que el mundo, Madre m?a, ? con flores, frutos y aromas
alaba al nacer el d?a ?tu dulce nombre, ?oh Mar?a!,
entre arrullos de paloma.
En este canto de amor ? quiero tambi?n tener parte;
quiero ser ave, ser flor, ? azucena y ruise?or
tan s?lo para alabarte.
Haz que vea mi existencia ? a tus plantas resbalar
y acepta, Madre, la esencia ? con que viene mi inocencia
tus plantas a perfumar?.

La Madre, cuando llegaba a ese punto, se atascaba:

?Cuando entre... y flores, cuando entre... y flores.

Por m?s que repet?a la frase no lograba dar con aquella palabrita, que parec?a burlarse de ella, escondi?ndose en lo m?s rec?ndito de su memoria...

As? se qued? la cosa... Pero ser?a no conocer a la Madre pensar que se dio por vencida... Llegada la hora de Completas, la hermana que supl?a a la enfermera avis? a ?sta: ?Nuestra Madre la llama?. R?pidamente se dirigi? a la celda, y al abrir la puerta, la Madre, triunfante, exclam?: ???Juncos!!?
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