Jueves, 14 de junio de 2007
VATICANO - AVE MARIA de don Luciano Alimandi - "Junto al Coraz?n del Hijo est? el Coraz?n de la Madre"

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - La Iglesia, en este mes de junio, al darnos la solemnidad del Sagrado Coraz?n de Jes?s nos quiere hacer comprender la uni?n con la devoci?n a la Virgen que tradicionalmente se vive en el mes mariano por excelencia: el mes de mayo. El Coraz?n de Jes?s es la Sede y el Trono de la Divina Misericordia, que se revela al mundo en el misterio de la pasi?n, muerte y resurrecci?n de Cristo.
El Santo Padre Benedicto XVI hablando de la solemnidad del Sagrado Coraz?n de Jes?s, hace dos a?os, dijo: "En el lenguaje b?blico el "coraz?n" indica el centro de la persona, la sede de sus sentimientos y de sus intenciones. En el coraz?n del Redentor adoramos el amor de Dios a la humanidad, su voluntad de salvaci?n universal, su infinita misericordia. Por tanto, rendir culto al Sagrado Coraz?n de Cristo significa adorar aquel Coraz?n que, despu?s de habernos amado hasta el fin, fue traspasado por una lanza y, desde lo alto de la cruz, derram? sangre y agua, fuente inagotable de vida nueva" (Benedicto XVI, ?ngelus 5 de junio de 2005).
La invitaci?n que nos viene de esta gran fiesta es ante todo una invitaci?n a la adoraci?n eucar?stica, porque precisamente en la hostia Santa est? realmente presente el Se?or Jes?s que nos ofrece a cada uno de nosotros Su Coraz?n, es decir Su Amor misericordioso. Ponerse ante la Presencia del Se?or Eucar?stico, adorarlo, es la m?s alta expresi?n de la devoci?n al Sagrado Coraz?n de Jes?s que, como sabemos, se ha difundido por todo el mundo gracias a las revelaciones de Jes?s a santa Margarita M. de Alacoque en el siglo XVII: "?He aqu? este Coraz?n que tanto ha amado a los hombres!"
Como prolongaci?n y cumplimiento de ese mensaje, el Se?or se mostr? a otra religiosa, en el siglo XX, revelando los abismos de Su insondable misericordia; santa Faustina Kowalska, quien en su Diario, ya famoso en todo el mundo, escribi? estas palabras de Jes?s: ?He abierto Mi Coraz?n como una fuente viva de Misericordia, que todas las almas saquen de El la vida, se acerquen con gran confianza a este mar de la Misericordia. Los pecadores conseguir?n la justificaci?n y los justos ser?n reforzados en el bien. Al quien ponga su confianza en Mi Misericordia, colmar? en la hora de la muerte su alma con Mi paz divina. Mi hija, no dejes de difundir Mi Misericordia, con eso procurar?s alivio a Mi Coraz?n, que arde en el fuego de la compasi?n por los pecadores. Di a mis sacerdotes que los pecadores endurecidos se enternecer?n con sus palabras, cuando ellos hablen de Mi ilimitada Misericordia y de la compasi?n que tengo hacia ellos en Mi Coraz?n. A los sacerdotes que proclamen y exalten Mi Misericordia, les dar? una fuerza maravillosa, unci?n a sus palabras y conmover? los corazones de aquellos a quienes hablen (V Cuaderno, 21 de enero de 1938).
?El m?s profundo anhelo del Coraz?n de Cristo es que descubramos cu?nto nos ama, hasta que punto llega Su ternura por las criaturas que, fr?as por el ego?smo, con frecuencia se encierran en si mismas, como asustadas de dejarse amar incondicionalmente por su Creador, que nada pide y dona todo!
?Cu?nta necesidad tiene el mundo actual, la sociedad, la cultura, la econom?a, la pol?tica? de este Coraz?n! Es verdad, cuanto m?s se aleja el hombre del Dios-amor m?s se reduce a un ser "sin coraz?n", que se agita por mil cosas porque ha perdido la principal: dejarse amar por Cristo para responder a este Amor con el propio amor.
En varias ocasiones los Sumos Pont?fices en el curso de la historia han recordado a la humanidad que ?sin el Se?or Jes?s la vida no encuentra su pleno sentido y el hombre va errabundo en busca de si mismo! El Siervo de Dios Juan Pablo II ha introducido la Iglesia en el Tercer Milenio entreg?ndonos un mandato, el de ser "Ap?stoles de la divina misericordia". El Santo Padre Benedicto XVI ha recogido al testigo de su Predecesor y no se cansa de recordar a todos la necesidad de encontrar este Coraz?n misericordioso, este infinito Amor de Dios, que se revela en nuestra vida si nosotros nos abrimos a El. "Abrid de par en par las puertas a Cristo" sigue repiti?ndonos la voz del Esp?ritu Santo. Cultivando la adoraci?n eucar?stica nosotros nos abrimos desde dentro, a Su obra en nosotros. La Santa Eucarist?a celebrada y adorada, como nos ense?a la Iglesia, es el principal y m?s eficaz tesoro de nuestra salvaci?n, un tesoro infinito que debe ser custodiado con m?ximo respeto y con la m?s profunda devoci?n.
Junto al Coraz?n del Hijo est? el Coraz?n de la Madre, que la Iglesia celebra precisamente el d?a despu?s de la solemnidad del S. Coraz?n de Jes?s. Dejamos que sea una vez m?s el Santo Padre quien nos ilumine sobre este misterio: "El coraz?n que m?s se asemeja al de Cristo es, sin duda alguna, el coraz?n de Mar?a, su Madre inmaculada, y precisamente por eso la liturgia los propone juntos a nuestra veneraci?n. Respondiendo a la invitaci?n dirigida por la Virgen en F?tima, encomendemos a su Coraz?n inmaculado, que ayer contemplamos en particular, el mundo entero, para que experimente el amor misericordioso de Dios y conozca la verdadera paz?. (Benedicto XVI, ?ngelus del 5 de junio de 2005). (Agencia Fides 13/6/2007, L?neas: 62 Palabras: 912)
Publicado por verdenaranja @ 23:32  | Espiritualidad
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