Lunes, 18 de junio de 2007
Discurso de Papa al Cansejo de Administraci?n de la Fundaci?n "Populorum progressio" para Am?rica Latina.


Queridos hermanos en el Episcopado,
Amados hermanos y hermanas:

Me es muy grato recibir y saludar con afecto a los miembros del Consejo de Administraci?n de la Fundaci?n "Populorum Progressio" para Am?rica Latina y los Pa?ses del Caribe, con ocasi?n de su reuni?n anual. Este a?o celebramos el cuadrag?simo aniversario de la enc?clica de mi predecesor Pablo VI, que da nombre a la Fundaci?n. Deseo agradecer a su Presidente, el Arzobispo Mons. Paul Josef Cordes, las amables palabras que me ha dirigido en nombre tambi?n de todos vosotros. Agradezco adem?s la presencia de varios Obispos que vienen del "Continente de la esperanza", algunos de los cuales he podido saludar en mi reciente visita apost?lica al Brasil. Saludo asimismo a los representantes de la Conferencia Episcopal Italiana, que tan generosamente contribuye a que se hagan realidad las palabras de san Ignacio de Antioqu?a, cuando dice que la Iglesia de Roma ?preside a la caridad? (A los Romanos, Proemio). De modo especial, doy las gracias a todos aquellos que nos ayudan a realizar esta misi?n tan significativa. Deseo saludar, por fin, a los colaboradores del Consejo Pontificio Cor Unum, presentes tambi?n en este encuentro con el Sucesor de Pedro. Gracias por el continuo trabajo que est?is llevando a cabo en favor de los m?s pobres.
Desde hace quince a?os, cuando mi amado predecesor Juan Pablo II erigi? la Fundaci?n "Populorum Progressio" confi?ndola a la responsabilidad del Consejo Pontificio Cor Unum, ?sta se ha dedicado a promover la misi?n de la Iglesia sosteniendo iniciativas espec?ficas en favor de las poblaciones ind?genas, campesinas y afroamericanas de los Pa?ses latinoamericanos y caribe?os. Al instituir esta Fundaci?n, el Papa pensaba en los pueblos que, amenazados en sus costumbres ancestrales por una cultura postmoderna, pueden ver destruidas sus propias tradiciones, tan dispuestas a acoger la verdad del Evangelio. La Fundaci?n es fruto de la gran sensibilidad que Juan Pablo II demostraba por los hombres y mujeres que m?s sufren en nuestra sociedad. Este trabajo, emprendido hace quince a?os, debe continuar siguiendo los principios que han distinguido su empe?o en favor de la dignidad de todo ser humano y de la lucha contra la pobreza.
Quiero subrayar aqu? dos caracter?sticas de la Fundaci?n. En primer lugar, el desarrollo de los pueblos debe tener como principio pastoral una visi?n antropol?gica global de la persona humana, aspecto que el art?culo segundo de los Estatutos de la Fundaci?n llama "promoci?n integral". En este sentido, al definir este concepto el Papa Pablo VI afirmaba en su enc?clica: ?Es un humanismo pleno el que hay que promover. ?Qu? quiere decir esto sino el desarrollo integral de todo el hombre y de todos los hombres? Un humanismo cerrado, impenetrable a los valores del esp?ritu y a Dios, que es la fuente de ellos, podr?a aparentemente triunfar. [...] No hay, pues, m?s que un humanismo verdadero, que se abre al Absoluto en el reconocimiento de una vocaci?n que da la idea verdadera de la vida humana? (n. 42). Esta promoci?n integral tiene en cuenta el aspecto social y material de la vida, as? como el anuncio de fe, la cual da al hombre el sentido pleno de su ser. A menudo, la verdadera pobreza del hombre es la falta de esperanza, la ausencia de un Padre que d? sentido a la propia existencia: ?con frecuencia, la ra?z m?s profunda del sufrimiento es precisamente la ausencia de Dios? (Deus caritas est, 31).
La segunda caracter?stica es la ejemplaridad del m?todo de trabajo de la Fundaci?n, modelo para toda estructura de ayuda. Los proyectos son estudiados por un Consejo de Administraci?n, compuesto por Obispos de diversas ?reas de Am?rica Latina, los cuales hacen una valoraci?n de los mismos. De este modo, la decisi?n est? en manos de quienes conocen bien los problemas de aquellas poblaciones y sus necesidades concretas. As?, por un lado, se evita un cierto paternalismo, siempre humillante para los pobres y que frena su propia iniciativa y, por otro, los fondos llegan en su totalidad a los m?s necesitados sin perderse en grandes procesos burocr?ticos.
Como he afirmado en mi reciente viaje pastoral a Aparecida, la Iglesia en aquellas naciones afronta enormes desaf?os, pero al mismo tiempo es la "Iglesia de la esperanza", que siente la necesidad de luchar en favor de la dignidad de todo hombre, de una verdadera justicia y contra la miseria de nuestros semejantes. Am?rica Latina es una parte del mundo, rica por sus recursos naturales, donde las diferencias en el nivel de vida deben dar paso a ese esp?ritu de compartir los bienes, como se manifiesta en la conversi?n y posterior actitud de Zaqueo, el publicano del Evangelio: ?La mitad de mis bienes, Se?or, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituir? cuatro veces m?s? (cf. Lc 19,8). Frente a la secularizaci?n, la proliferaci?n de las sectas y la indigencia de tantos hermanos, es apremiante formar comunidades unidas en la fe, como la Sagrada Familia de Nazaret, en las que el testimonio alegre de quien se ha encontrado con el Se?or sea la luz que ilumine a quienes est?n buscando una vida m?s digna.
Encomiendo los trabajos de este Consejo Pontificio Cor Unum y de la Fundaci?n "Populorum Progressio" a la intercesi?n de Nuestra Se?ora de Guadalupe, patrona de toda Am?rica. Que Ella os asista y os gu?e siempre. Como expresi?n de estos vivos deseos, imparto con afecto a todos vosotros, a vuestros familiares y colaboradores, la Bendici?n Apost?lica.
(2007-06-14)



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Publicado por verdenaranja @ 23:03  | Habla el Papa
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