Mi?rcoles, 20 de junio de 2007
VATICANO - El Papa Benedicto XVI en As?s - ?As?s nos dice que la fidelidad a la propia convicci?n religiosa, la fidelidad sobre todo a Cristo crucificado y resucitado no se expresa en violencia e intolerancia, sino en el sincero respeto hacia el otro, en el di?logo, en un anuncio que llama a la libertad y a la raz?n, en el compromiso por la paz y por la reconciliaci?n?

As?s (Agencia Fides) - El domingo 17 de junio el Santo Padre Benedicto XVI visit? la Bas?lica de As?s, con ocasi?n del Octavo Centenario de la Conversi?n de San Francisco de As?s. El Papa lleg? al campo de deportes de Rivotorto en helic?ptero, donde fue recibido por las autoridades religiosas y civiles y realiz? una breve visita al Santuario de Rivotorto, en donde San Francisco vivi? con los primeros hermanos alrededor de dos a?os. Luego se dirigi? el Santuario de San Dami?n, donde San Francisco oy? las palabras del Crucifijo que lo invita a reparar la Casa en ruina. Por ?ltimo el Papa se traslad? a la Bas?lica de Santa Clara, en donde se reuni? con la comunidad de las Clarisas. A las 10, el Papa presidi? la Celebraci?n Eucar?stica en la Plaza Inferior de San Francisco de As?s.
?Hoy, aqu?, todo habla de conversi?n?, dijo el Papa en la homil?a, ?hablar de conversi?n, significa ir al coraz?n del mensaje cristiano y a la ra?z de la existencia humana?. La Palabra de Dios proclamada en la liturgia del domingo presentaba sobre todo la figura del rey David, ?llegado al ?pice de su fortuna pol?tica, pero tambi?n ca?do en el nivel m?s bajo de su vida moral?, enceguecido por su pasi?n por Betsab?, que arranca a su esposo para quien ordena su asesinato. ?El hombre es la imagen de Dios y es objeto de su amor; es miseria porque puede utilizar mal su libertad que es su gran privilegio, terminando por ponerse en contra de su Creador?. Intensamente golpeado por el veredicto de Dios pronunciado a su respecto por Nat?n, el rey David se arrepiente sinceramente abri?ndose a la misericordia e inicia el camino de la conversi?n.
Tambi?n Francisco se ubica en el mismo camino quien, en su testamento, habla de sus primeros veinticinco a?os como de un tiempo en el cual ?estaba en el pecado?. M?s all? de las manifestaciones espec?ficas, pecado, era una manera de concebir y organizar una vida centrada en s? mismo, siguiendo vanos sue?os de gloria terrena?, subray? el Santo Padre. ?La conversi?n lo llev? a ejercitar misericordia y a recibir misericordia... Convertirse al amor, es pasar de la amargura a la ?dulzura?, de la tristeza a la verdadera alegr?a. El hombre, es verdaderamente s? mismo, y se realiza plenamente, en la medida en que vive con Dios y de Dios, reconoci?ndolo y am?ndolo en los hermanos.
El ap?stol Pablo, otro grande convertido, es el autor de la Carta a los G?latas de la cual la liturgia del d?a ha propuesto un pasaje: ?Pablo hab?a entendido que en Cristo se cumple toda la ley y quien se adhiere a Cristo se une a ?l, cumple la ley - explic? Benedicto XVI. Llevar a Cristo, y con Cristo al ?nico Dios, a toda la gente, se convirti? en su misi?n... Hablando de su ser crucificado con Cristo, San Pablo no s?lo se refiere a su nuevo nacimiento en el bautismo, sino a toda su vida dedicada al servicio de Cristo... En la controversia sobre el modo recto de ver y de vivir el Evangelio, al final no son los argumentos de nuestro pensamiento los que deciden; decide la realidad de la vida, la comuni?n vivida y sufrida con Jes?s, no solamente en las ideas o en las palabras, sino en lo profundo de la existencia, implicando tambi?n el cuerpo, la carne. Los moratones recibidos en una larga historia de pasi?n son el testimonio de una presencia de la cruz de Jes?s en el cuerpo de San Pablo, son sus estigmas.
A continuaci?n, el pasaje del Evangelio del domingo, tomado del Evangelio de Lucas, ?nos explica el dinamismo de una aut?ntica conversi?n, mostr?ndonos como ejemplo el modelo de la mujer pecadora rescatada por el amor?. Jes?s trata con mucha ternura a esta mujer, ?explotada por tantos, y juzgada por muchos?, sin, por esto, poner entre par?ntesis la ley moral. ?Para Jes?s, el bien es el bien, el mal es el mal. La misericordia no cambia las caracter?sticas del pecado, pero lo quema con un fuego de amor. Este efecto purificante y sanador se realiza si hay en el hombre una correspondencia de amor, que implica el reconocimiento de la ley de Dios, el arrepentimiento sincero, el prop?sito de una nueva vida. A la mujer pecadora del Evangelio se le perdon? mucho, porque am? mucho. En Jes?s, Dios vino a donarnos amor y a pedirnos amor.
La vida de Francisco convertido, prosigui? el Papa, fue un gran acto de amor. ?Y esta, su conversi?n a Cristo, hasta el deseo de ?transformarse? en ?l, volvi?ndose su imagen, la que explica su t?pica vivencia, en virtud de la cual ?l aparece actual tambi?n en relaci?n a los grandes temas de nuestro tiempo, como lo son la b?squeda de la paz, el respeto de la naturaleza, la promoci?n del di?logo entre los hombres. Francisco es un verdadero maestro en estas cosas. Pero lo es desde Cristo?.
Al final, el Papa Benedicto XVI, record? el primer encuentro de oraci?n por la paz, querido por Juan Pablo II en As?s en 1986, que reuni? a representantes de confesiones cristinas y distintas religiones del mundo. ?La elecci?n de celebrar aquel encuentro en As?s, ven?a justamente del testimonio de Francisco como un hombre de paz, explic? el Papa -. Asimismo, la luz del ?Poverello de As?s? sobre aquella iniciativa era una garant?a de autenticidad cristiana, porque su vida y su mensaje se apoyan visiblemente en la elecci?n de Cristo, rechazando a priori cualquier tentaci?n de indiferencia religiosa, que no tiene nada que ver con el aut?ntico di?logo interreligioso. El ?esp?ritu de As?s?, que desde ese acontecimiento contin?a difundi?ndose por el mundo, se opone al esp?ritu de violencia, al abuso de la religi?n como pretexto para la violencia. As?s nos dice que la fidelidad a la propia convicci?n religiosa, la fidelidad sobre todo a Cristo crucificado y resucitado no se expresa en violencia e intolerancia, sino en el sincero respeto del otro, en el di?logo, en un anuncio que exhorta a la libertad y a la raz?n, en el compromiso por la paz y por la reconciliaci?n?. (Agencia Fides 18/06/2007; L?neas: 69 Palabras: 1085)

Links:
El texto integral de la homil?a del Santo Padre, en italiano
http://www.evangelizatio.org/portale/adgentes/pontefici/pontefice.php?id=815
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