Viernes, 22 de junio de 2007
VATICANO - AVE MARIA de don Luciano Alimandi - "Dejarse aferrar por Cristo"

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - "?Ves a esta mujer? Entr? en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con l?grimas, y los ha secado con sus cabellos. No me diste el beso. Ella, desde que entr?, no ha dejado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume. Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra? (Lc 7, 44-47).
El pasado domingo hemos meditado estas palabras de Jes?s, que se refieren a una pecadora p?blica, convertida en icono luminoso de aut?ntica conversi?n. Invitar a Jes?s a nuestras casas, es decir en nuestra vida, como hizo Sim?n el fariseo, es el primer paso de la conversi?n pero no el ?nico. Sim?n, en efecto, hab?a invitado al Se?or a su mesa, pero, a?n estando a su lado, el coraz?n estaba lejos de ?l. ?Por este motivo, las fibras m?s ?ntimas de su alma eran titubeantes si abrirse realmente al Otro!
Jes?s dice a Sim?n y repite a cada uno de nosotros "ves a esta mujer"?, como diciendo: ?aprende de ella! "T? no me diste agua? ella en cambio? t? no me diste un beso, ella en cambio? T? no me ungiste la cabeza pero ella? Por esto te digo: ?quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor! He aqu? la estupenda catequesis sobre la necesidad de "amar mucho", que deber?amos grabar en nuestros corazones, para encontrar realmente al Se?or; ?la verdadera conversi?n supone siempre un dejar, un perder, un abandonarse a si mismo, el amor propio, para entrar en la vida de Dios!
Cu?ntas veces se corre el peligro, como Sim?n, de estar "al lado" de Jes?s, a quiz?s en la celebraci?n de al Santa Misa, o bien en un grupo de oraci?n o catequesis, pero sin dejarse penetrar por Su Presencia, sin dejar que nuestro coraz?n se abandone en Su Coraz?n que siempre est? abierto de par en par para nosotros. Se puede llegar a ser un experto en las cosas de Cristo, de la doctrina, de la teolog?a, de la catequesis, de la espiritualidad? pero enamorarse de ?l es otra cosa bien distinta...
Jes?s necesita "ap?stoles", personas que tengan la valent?a y la fe viva de negarse a si mismo, de perder su modo de ser, para adquirir, poco a poco, un nuevo modo de ser en Cristo.
El Santo Padre Benedicto XVI, al ir a As?s por el VIII centenario de la conversi?n de Francisco, nos ha hablado de este maravilloso "juglar de Dios?, como de "un verdadero enamorado de Cristo", subrayando la necesidad de que tambi?n nosotros lleguemos, a trav?s de un progresivo "camino de conversi?n", a una intensa comuni?n de amor con Dios, portadora de alegr?a y de paz incomparable.
El Papa, hablando a los j?venes, ha recordado que la conversi?n consiste esencialmente en este encuentro con Jes?s: "s?, queridos j?venes: ?dej?monos encontrarnos por Cristo! Confiemos en ?l, escuchemos su Palabra.... A As?s se viene para aprender de San Francisco el secreto para reconocer a Jesucristo y tener experiencia de ?l. He aqu? lo que San Francisco sent?a hacia Jes?s, seg?n la narraci?n de su primer bi?grafo: ?llevaba siempre Jes?s en el coraz?n. Jes?s en los labios, Jes?s en las orejas, Jes?s en los ojos, Jes?s en las manos, Jes?s en todos los otros elementos? Aun m?s, encontr?ndose muchas veces en viaje y meditando o cantando a Jes?s, se olvidaba que estaba de viaje y se paraba a invitar a todas las criaturas a alabar a Jes?s' (1 Cel II, 9, 115: FF 115) (Benedicto XVI, encuentro con los j?venes en As?s, 17 de junio de 2007.
La Virgen Maria nos ense?a que para dejarse aferrar por Cristo se debe entregar la propia vida, repitiendo d?a tras d?a "heme aqu?". S?lo as? el Se?or la acoger? en Sus manos y la har? toda Suya, enderezando todo camino equivocado, curando la voluntad rebelde, plasmando las intenciones y purificando los sentimientos, ?hasta hacer gustar una nueva vida, la vida del esp?ritu! Es un camino ciertamente arduo, como nos dice el Papa, pero merece la pena realizarlo, si el resultado final es esta vida en el esp?ritu que no tiene comparaci?n con la vida de antes, aquella en la que uno se conformaba con servir al siervo (el mundo) y no al Due?o (Dios): "?por qu? conformarse de depender de los hombres, cu?ndo hay un Dios dispuesto a acogerte en su casa, a su servicio real?? (Benedicto XVI, encuentro con los j?venes en As?s, 17 de junio de 2007). (Agencia Fides 20/6/2007; L?neas: 52 Palabras: 789)
Publicado por verdenaranja @ 0:42  | Espiritualidad
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