Martes, 26 de junio de 2007
Discurso que Su Beatitud Cris?stomos II, arzobispo de Nueva Justiniana y de todo Chipre, dirigi? a Su Santidad Benedicto XVI el 16 de Junio de 2007.

DISCURSO DE SU BEATITUD CRIS?STOMOS II


"A todos los amados de Dios que est?is en Roma, santos por vocaci?n, a vosotros gracia y paz, de parte de Dios nuestro Padre y del Se?or Jesucristo" (Rm 1, 7).

Santidad, Papa de la antigua Roma
y Obispo de la C?tedra hist?rica del ap?stol san Pedro:

La gracia del Esp?ritu Santo y nuestro deber de arzobispo primado de la sant?sima Iglesia m?rtir del ap?stol san Bernab? con respecto a la unidad y la paz entre nuestras Iglesias apost?licas, han dirigido hoy nuestros pasos, junto con los de nuestro reverendo s?quito, hasta aqu?, al lugar del martirio de los corifeos de los Ap?stoles Pedro y Pablo, al santuario de las catacumbas de los m?rtires de nuestra fe com?n, para encontrarnos con usted, que entre los obispos posee el primado de honor de la cristiandad indivisa, para darle el beso fraterno de paz y, despu?s de siglos de camino no fraterno, construir de nuevo puentes de reconciliaci?n y amor.

Es la tercera vez que nos encontramos despu?s de las inolvidables exequias de vuestro amado predecesor el Papa Juan Pablo II, de feliz memoria, y la ceremonia gozosa de su entronizaci?n en este Trono apost?lico, hacia el cual mira toda la Ecumene cristiana con grandes expectativas, esperando que el que lo preside, el te?logo sabio, el incansable pastor y el din?mico l?der eclesi?stico, realice gestos de di?logo, pacificaci?n, acercamiento y amor.

En esta direcci?n es grande la importancia del desarrollo del di?logo teol?gico oficial entre la Iglesia cat?lica y la Iglesia ortodoxa, en el que nuestra Iglesia apost?lica de Chipre participa con responsabilidad y coherencia. Tal vez nuestros ojos no podr?n ver la tan anhelada unidad de la Iglesia, pero, con la gracia del Esp?ritu Santo, habremos cumplido tambi?n nosotros nuestro deber en el tiempo y en el espacio como pacificadores y como verdaderos hermanos "ut omnes unum sint".

Adem?s, tenemos la convicci?n personal de que, del mismo modo que el alejamiento y la divisi?n entre nuestras Iglesias hermanas se produjo a lo largo de muchos siglos con la acumulaci?n de malentendidos, as? tambi?n su reunificaci?n y el restablecimiento de la confianza mutua y del verdadero amor entre ellas necesitar? tiempo, paciencia y sacrificios; sin embargo, con sentido de nuestra gran responsabilidad, asumimos el encargo de llevarlos a cabo "en la verdad y la caridad" bajo la infalible gu?a del Esp?ritu vivificante de Dios.

Nuestro encuentro de hoy tiene lugar, felizmente, en v?speras del 35? aniversario del inicio de las relaciones diplom?ticas oficiales entre la Santa Sede y la Rep?blica de Chipre. En efecto, el a?o 1973, despu?s del encuentro del etnarca arzobispo Macario III con el Papa Pablo VI en Castelgandolfo, la representaci?n de las dos partes se encomend? respectivamente a mons. P?o Laghi, entonces arzobispo titular de Mauriana, delegado apost?lico en Jerusal?n y Palestina, y actualmente cardenal, y al se?or Polys Modin?s, entonces embajador en Par?s.

Santidad, deseo mencionar aqu? al primer embajador de Chipre ante la Santa Sede residente en Roma, su excelencia el se?or Georgios Poulides, nuestro querido amigo, d?ndole gracias de todo coraz?n por su devoci?n, su respeto y su amor a la Iglesia, as? como por su obra importante e indispensable.

Durante los ?ltimos decenios despu?s del concilio Vaticano II, algunos de nuestros te?logos chipriotas, cl?rigos y laicos, han realizado estudios post lauream en varias universidades pontificias con becas del Consejo pontificio para la promoci?n de la unidad de los cristianos. Por eso, deseamos expresarle nuestro agradecimiento y nuestra intenci?n de corresponder, por nuestra parte, con un gesto m?nimo de gratitud, concediendo becas de verano en Chipre a te?logos cat?licos que est?n interesados en aprender el griego moderno y conocer de cerca las riquezas lit?rgicas de la Iglesia ortodoxa, para contribuir un d?a, tambi?n ellos, a la visi?n de la Iglesia unida.
Recientemente, su excelencia el presidente de la Rep?blica de Chipre, se?or Tassos Papad?pulos, afirm? con ?nfasis: "Chipre siempre ha sido Europa, incluso antes de la instituci?n de Europa. Con su ingreso en la Uni?n europea Chipre ha vuelto a su casa".

Sin embargo, Europa, nuestra casa com?n, la cuna de la civilizaci?n occidental, la sede gloriosa del esp?ritu cristiano, la madre de los santos y de los misioneros, est? pasando un per?odo de crisis y desorientaci?n, de ate?smo y duda, de secularizaci?n y decadencia. La sociedad y el hombre de nuestro tiempo tienen sed y buscan. Tienen valores y principios, tradiciones y costumbres que fueron creadas a la luz del Evangelio y bajo la sabia gu?a de los Padres de la Iglesia y de las dem?s personalidades eclesi?sticas, pero no pueden reconocer la presencia de Cristo y la fuerza de su mensaje salv?fico. Rechazan la importancia fundamental de las ra?ces cristianas de Europa.

Es la hora de la Iglesia y de la nueva evangelizaci?n, la hora de la misi?n ad intra. Pero sin la colaboraci?n de las Iglesias de Europa y nuestro testimonio cristiano com?n, ciertamente pocas cosas pueden tener ?xito, y por desgracia muchos esfuerzos aislados de las diversas Iglesias y confesiones cristianas quedan condenados al fracaso.

Nuestro tiempo globalizado, en vez de influir positivamente en el cristiano europeo convencido, parece rechazar la ecumenicidad hist?rica del mensaje cristiano y deja al margen su din?mica y su eficacia. La secularizaci?n, el eudemonismo, la deificaci?n de la tecnolog?a y de la ciencia atea desorientan a nuestro pr?jimo y lo llevan inevitablemente a una desesperaci?n existencial. Se escucha su grito angustioso: "Se?or, ?a qui?n iremos?" (Jn 6, 68).

?Cu?l es, entonces, nuestra responsabilidad como padres espirituales? ?Cu?l es nuestra solicitud espiritual con respecto a nuestra juventud? ?Lograremos finalmente proteger la sagrada instituci?n de la familia? ?El car?cter sagrado de la persona humana, ya indefensa ante la investigaci?n m?dica, el aborto y la eutanasia? ?La unicidad de la creaci?n de Dios que nos rodea y corre el peligro de quedar destruida irreparablemente por nuestra causa?

La senda de la Ortodoxia pasa por la espiritualidad, la ascesis, el ayuno, el estudio de los textos de los Padres de la Iglesia inspirados por Dios, el sentido de lo sagrado y sobre todo la divina Eucarist?a: estas son nuestras armas espirituales, y deseamos luchar juntamente con la Iglesia hermana de Roma para transformar la sociedad europea, que es antropoc?ntrica, en una sociedad cristoc?ntrica, respetando a nuestros hermanos de las dem?s religiones, los inmigrantes, los pobres, los pr?fugos y los d?biles de la tierra.

Nuestra presencia hoy aqu?, Santidad, es una llamada a usted, el Papa procedente de un pa?s amigo, traumatizado por la divisi?n durante decenios, como el nuestro, pero gracias a Dios reunificado. Por eso, s?lo usted puede comprender nuestros sentimientos de dolor. Nuestra patria, hermana vuestra, la Iglesia apost?lica de Chipre, sufre, pero tambi?n resiste dignamente con la intercesi?n de sus santos y particularmente con la protecci?n de su fundador, el ap?stol san Bernab?. Se pisotean los derechos humanos; se destruyen monumentos; obras de nuestro patrimonio espiritual son objeto de comercio internacional; y la divisi?n de la ?ltima capital europea, Nicosia, parece perpetuarse eternamente. ?Qui?n escuchar? nuestra justa queja y alzar? la voz para protestar ante los poderosos de la tierra que explotan el nombre de Cristo pero son sordos a la ley del amor?

Santidad, pedimos su apoyo a trav?s de la invencible arma de la oraci?n fraterna, pero tambi?n a trav?s de su grito paterno en defensa de los derechos inviolables de la antigua y apost?lica Iglesia hermana de Chipre, encrucijada de pueblos, religiones, lenguas y civilizaciones del Mediterr?neo y de Oriente Pr?ximo.

Queremos que est? a nuestro lado. A trav?s de nosotros el ap?stol san Bernab? invita a su hermano mayor, el ap?stol san Pedro, a visitar por primera vez su humilde casa, a ser su hu?sped, a sentirse como en su casa, a bendecirla. Lo esperamos, Santidad, como Obispo de la Sede romana que preside la caridad, en el Chipre del di?logo, de la democracia, de la dignidad, de la fe, del monaquismo, de la hospitalidad, de los monumentos y de las obras de arte. D?gnese venir y denos la ocasi?n de corresponder a su hospitalidad fraterna de estos espl?ndidos d?as que hemos vivido en la ciudad eterna.

Santidad, con la intercesi?n de los ap?stoles san Pedro y san Pablo, patronos de la di?cesis de Roma; del ap?stol san Bernab?, fundador de la Iglesia de Chipre; y de los ap?stoles griegos San Cirilo y san Metodio, copatronos de Europa, le deseamos, desde lo m?s ?ntimo de nuestro coraz?n, salud, larga vida y la iluminaci?n del Esp?ritu Santo para el feliz cumplimiento de su elevada misi?n como Pont?fice, constructor de puentes entre pueblos, religiones y culturas.

"El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en vuestra fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Esp?ritu Santo" (Rm 15, 13).
Publicado por verdenaranja @ 23:26  | Hablan los obispos
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