Viernes, 29 de junio de 2007
VATICANO - "San Pablo y la pasi?n por Cristo" - Una reflexi?n con ocasi?n de la apertura del A?o Paulino

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - La inauguraci?n del A?o Paulino ofrece a todos una importante ocasi?n para profundizar en el conocimiento de la personalidad carism?tica y fascinadora de San Pablo, primer grande evangelizador de los paganos y autor de trece cartas que forman parte del Nuevo Testamento.
Figura de gran actualidad, ?l es hombre de tres culturas: fariseo ac?rrimo, originario de Tarso - importante centro del clasicismo - y ciudadano romano ya desde el nacimiento. Perseguidor de los cristianos, en el camino hacia Damasco vive la experiencia del conversi?n- vocaci?n a Cristo, (Hch 9,1-19) de donde ser? enviado a predicar al mundo la "palabra de la cruz? (1Cor 1,17-18). Constituido ap?stol, transmite lo que ha recibido (1Cor 15,3-5) defendiendo infatigablemente su evangelio de toda distorsi?n (Gal 1,8). No duda por ello en condenar el anuncio de un Cristianismo distinto - aunque este fuera anunciado por un ?ngel del cielo - y, con proverbial franqueza, se proclama para nada inferior, en la doctrina, a los elocuentes "s?per ap?stoles" (2Cor 11,5). Hoy, frente a los desaf?os que plantea la inculturaci?n del evangelio, la globalizaci?n y las discusiones ?ticas, la Iglesia encuentra en su vivencia un modelo vivo de heroica fidelidad al mandato del Se?or.
En su apostolado, adem?s, parece ya delinearse la dial?ctica entre raz?n y fe que tanta parte tiene en el debate actual sobre el Cristianismo. La misi?n que le confi? Cristo, en efecto, le pondr? en la condiciones de afrontar la sabidur?a griega y las instancias de la fe hebrea, para quienes el misterio pascual cristiano es locura o esc?ndalo (1Cor 1,23). Ni mera "fe" ni sola "raz?n": Pablo anuncia a Cristo, un "misterio" que exige sustanciales cambios en la mentalidad dominante pero que se sirve de categor?as y medios expresivos racionales. Con el evangelio, ?l afirma una nueva mentalidad, el nuevo "pensamiento" cristiano (1Cor 2,16) que coincide con el anuncio de la cruz, (1Cor 2,1-2). Esta no anula la raz?n sino a sus adoradores (1Cor 1,19), no desconoce la comprensi?n humana sino que revela sus l?mites ante lo inefable. El pensamiento de Cristo es el ?nico capaz de superar las divisiones y crear comuni?n (1Cor 1,10).
Pero Pablo es sobre todo un enamorado del Crucificado-Resucitado. La acogida que encontr? el ap?stol entre los humildes ser? s?lo un breve par?ntesis entre las persecuciones y las tergiversaciones sufridos por los poderes dominantes, los fracasos y las humillaciones reservadas a los doctos (Hch 17,22-34). En ?l vive el ?Yo?" de Cristo (Gal 2,20) representado fielmente en el calvario de los innumerables sufrimientos del ap?stol (2Cor 11,23-33). Esta uni?n vital con el Crucificado-Resucitado lo hace fecundo de numerosas creyente que de son engendrados a la fe, por "sus cadenas" y su predicaci?n (Flm 10; 1Cor 4,15). As? como de la muerte de Jes?s nace la vida, as? en las tribulaciones de Pablo, el dolor se transforma en alegr?a, la verg?enza en vanagloria, la condena en perd?n. Por ello, ?l podr? exhortar a sus disc?pulos a ser sus imitadores, como ?l lo es de Cristo (1Cor 4,16; 11,1). An?logamente, se muestra contento de los sufrimientos que soporta por ellos, completando lo que falta en su carne a los padecimientos de Cristo a favor de su cuerpo que es la Iglesia (Col 1,24).
El amor de Pablo por Cristo llega a implicar todos los aspectos de su teolog?a. Todo viene de ?l "cristologizato": Dios es el Padre del Se?or nuestro Jesucristo, el Esp?ritu es de Cristo, todo ha sido creado "por medio de ?l y para ?l", la misma Iglesia es "Cuerpo de Cristo", los ap?stoles son ?siervos de Cristo", cada bautizado - jud?o o griego, esclavo o libre, hombre o mujer - es una sola persona en Cristo. A quien se proclama justo delante de Dios por las obras de la ley jud?a, Pablo opone precisamente la fe en Cristo como camino de justificaci?n (Gal 2,16). Pero de esta fe ?l ve desbordarse un potente dinamismo que la hace "operante por medio del amor? (Gal 5,6). Cada uno, en efecto, deber? comparecer ante el tribunal de Cristo, para recibir el pago "de lo que haya hecho cuando estaba en el cuerpo, sea en bien que en mal" (2Cor 5,10). Y Pablo tambi?n ser? modelo de amor efectivo hacia todos, especialmente hacia los pobres (1Cor 16,1).
Su incansable ministerio, se desarrolla pues bajo la insignia del generoso don de si por la Iglesia. Despu?s de la sol?cita actividad de los tres grandes viajes misioneros y del ministerio desarrollado "en Jerusal?n", es enviado por el Se?or a dar testimonio de El ?tambi?n en Roma", (Hch 23,11). Su intento constante no es s?lo la predicaci?n de la verdad sino tambi?n la edificaci?n de la unidad, porque el anuncio del evangelio no puede prescindir de la concordia entre los creyentes. Movido por esta exigencia, ya despu?s de su Bautismo busc? la comuni?n visible con Pedro y con las Columnas de la Iglesia. A ellos expuso su evangelio para evitar "correr en vano" (Gal 2,2.9). Su apostolado sucesivo asumir? destinatarios distintos de aquellos de los "Primeros" ap?stoles. Esta atenci?n hacia la unidad que no homologa, que permanece indisoluble y sin embargo sensible a las diversas manifestaciones del Esp?ritu, seguir?n aunando a los ap?stoles Pedro y Pablo en el testimonio fiel, hasta al martirio por amor a Cristo que ocurri? precisamente en Roma, seg?n fuentes extrab?blicas. Este testimonio y esta muerte gloriosa se perpetuar?n, en los siglos, en los hechos de la Iglesia. Las vicisitudes sufridas en su cuerpo, se renuevan todav?a hoy en el Cuerpo m?stico de Cristo en todas las latitudes. (Mons. Carmelo Pellegrino) (Agencia Fides 28/6/2007; L?neas: 64 Palabras: 944)
Publicado por verdenaranja @ 22:32  | Espiritualidad
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