Domingo, 01 de julio de 2007
Mensaje semanal que ha escrito monse?or Rodrigo Aguilar Mart?nez, obispo de Tehuac?n (M?xico) y presidente de la Comisi?n de esa Conferencia Episcopal para la familia, la Juventud y los laicos.

En la pasada Conferencia de Obispos en Aparecida, Brasil, reafirm?bamos c?mo el encuentro con Cristo Jes?s es la fuente de nuestra vida. De ese encuentro brota todo: sabernos amados, estar dispuestos a corresponder amando, vivir la comuni?n con Dios Trino ?hijos de Dios Padre Bueno, por Cristo Jes?s, en el gozo de su Esp?ritu- y tambi?n la comuni?n con los dem?s como hermanos; esto, a su vez, lleva a la misi?n: en efecto, si el encuentro con Jes?s ha transformado nuestra vida, no podemos callar, nos sentimos impulsados a anunciarlo, para que otros lo conozcan y lo sigan.

Los santos son personas que han vivido en una ?poca y un lugar concretos, a veces con defectos notables, pero que van purificando para dar testimonio heroico y entusiasta de este encuentro y seguimiento de Cristo Jes?s.
Hago breve menci?n de algunos santos.
El pasado d?a 24 celebr?bamos el Nacimiento de san Juan Bautista, cuya vida y misi?n estuvo orientada totalmente a anunciar la llegada del Mes?as ?Jes?s-, motivando a las gentes a prepararse a recibirlo y seguirlo. San Juan Bautista es ?ntegro en su testimonio: en?rgico y valiente en su llamado a la conversi?n, humilde en su actitud en relaci?n a Jes?s, pues ante ?l no se siente digno ni siquiera de realizar un oficio de esclavo, como es el desatar las correas de las sandalias.
El d?a 29 celebramos el martirio de san Pedro y san Pablo, los dos convencidos y entusiastas disc?pulos y misioneros de Jes?s; pero tambi?n ambos tuvieron que purificar y reorientar mucho de su mentalidad y comportamiento.
San Pedro, llamado primero Sim?n, era pescador en el mar de Galilea, cuando Jes?s lo llam?. Primario y apasionado, Sim?n Pedro era l?der natural en el grupo de los Doce ap?stoles. Fue constituido por Jes?s como Jefe del Grupo y de la naciente Iglesia. Lenta y fatigosamente fue aprendiendo que la misi?n de Jes?s como Mes?as no iba por el camino de la espectacularidad, el poder y el triunfo deslumbrantes, sino por la puerta angosta y dif?cil de la mansedumbre, de la compasi?n, de la cruz. Cuando Jes?s es hecho prisionero, Sim?n Pedro prefiere negar que conoce a Jes?s para evitar el riesgo de correr su misma suerte. De esta traici?n, Sim?n Pedro se arrepentir?, motivado por el amor fiel de Jes?s, quien le renueva la invitaci?n a que lo siga. El cambio de Sim?n Pedro es tan notable, que cuando las autoridades civiles y religiosas mandan a los ap?stoles que no hablen ni ense?en en nombre de Jes?s, Sim?n Pedro responde con valent?a: ?Juzguen si es justo delante de Dios obedecerles a ustedes m?s que a Dios. No podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y o?do? (Hechos 4, 19-20).
San Pablo, por su parte, llamado primero Saulo, transform? su vida de perseguidor de los disc?pulos de Jes?s, a convencido y fogoso ap?stol de Jes?s, no importando burlas, rechazos, azotes, persecuciones, c?rceles, naufragios por anunciar a Cristo Jes?s y su Evangelio, llegando a declarar: ?Lo que era para m? ganancia, lo he juzgado una p?rdida a causa de Cristo.? (Flp 3,7). ?Ya no soy yo quien vive ?dice tambi?n- sino que es Cristo quien vive en m? (Gal 2,20), tanta es su adhesi?n y seguimiento de Cristo Jes?s.
Los santos como san Juan Bautista, san Pedro y san Pablo, nos estimulan y acompa?an para ser tambi?n nosotros disc?pulos fieles y perseverantes de Cristo Jes?s en las circunstancias concretas de nuestra vida. En medio de mentalidades, afectos y acciones de lo m?s complejo y extremo con que nos encontramos, en que incluso se llega a definir como derecho lo que es contrario a la dignidad de la persona humana -como es el caso, por ejemplo, del aborto, la eutanasia y la relaci?n sexual entre personas del mismo sexo- necesitamos tener la mente l?cida y el coraz?n encendido para que nuestro comportamiento refleje en verdad el Evangelio de Cristo Jes?s. Lo importante en la vida no es nuestra riqueza material, el placer, la buena fama, el prestigio o el ?xito, sino el seguimiento fiel, valiente y entusiasta de Cristo Jes?s.
Por otro lado, nuestra devoci?n a los santos, por ejemplo a san Juan Bautista, san Pedro y san Pablo, u otros cuyo testimonio de vida nos convence y motiva, nos ha de orientar siempre a Cristo Jes?s. Podr?amos decir que los santos no tienen luz propia, sino que son reflejo de la Luz que es Cristo. La misma Virgen Mar?a es el mejor testimonio de disc?pula fiel y valiente en el seguimiento de Cristo Jes?s.
El testimonio de los santos nos ayuda a recuperar el llamado que Cristo Jes?s nos hace a una vida santa, lo que no significa una vida gris, aburrida y enfadosa, sino encontrar la alegr?a y el amor seg?n las mejores opciones, las que cuentan para siempre, porque Cristo Jes?s es Camino, Verdad y Vida.

+ Rodrigo Aguilar Mart?nez
Obispo de Tehuac?n
Publicado por verdenaranja @ 23:58  | Hablan los obispos
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