Martes, 03 de julio de 2007
Homil?a de Mons. Jorge Lozano, obispo de Gualeguaych?,Argentina, durante la celebraci?n de la Misa Jubilar por el 50? aniversario de la di?cesis de Gualeguaych?

29 de junio de 2007


"T? eres el Mes?as el Hijo del Dios vivo", ?sta fue la confesi?n de fe que hizo Sim?n Pedro en aquel momento teniendo como testigos a sus compa?eros disc?pulos. "Feliz de Ti porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que est? en el cielo".

En la Biblia, a algunas personas se les da un nombre particular por alg?n acontecimiento. Mois?s (sacado de las aguas), Ad?n (hombre), Jacob - Israel; o el ?ngel que da el nombre antes de nacer: Juan (Dios es favorable, muestra su gracia) Jes?s (Salvador).

Hoy Jes?s le cambia el nombre a uno de los 12: "Yo te digo: T? eres Pedro y sobre esta piedra". Le da una vocaci?n que tambi?n es misi?n. La misi?n de ser la Roca sobre la cual Cristo edifica su Iglesia.

?C?mo puede el ap?stol que es tan d?bil, soportar un encargo semejante?. Es que Jes?s es el que lo fortalece para esa misi?n.

?l ya hab?a recibido la gracia del Padre para reconocer a Jes?s: "Feliz de ti porque lo que has dicho no es de la carne, ni de la sangre, sino del Padre": unidad de la Iglesia, unidad de la fe, unidad del amor por al fuerza el Esp?ritu Santo.



Sim?n fue aprendiendo gradualmente a adentrarse en el misterio del Dios hecho hombre. Aquella primera expresi?n o confesi?n de fe fue madurando a lo largo de los a?os de Pedro como disc?pulo, como testigo de las ense?anzas y de las obras o milagros de Jes?s. El conoci? a Jes?s siendo Sim?n, durante un tiempo fue Sim?n Pedro, para terminar siendo reconocido s?lo como Pedro.

Hombre fiel, buen amigo, buen disc?pulo. Conoci? la amargura de la negaci?n, y san? esa herida confesando su amor. Confesi?n de amor en la Pascua junto al Lago que incluye a otros, a todos.



Aquel "Si me amas apacienta", dicho por Jes?s significa ama a aquellos a quienes amo, a aquellos por quienes doy la vida en la cruz. Si me amas escucha mi Palabra, adora mi Presencia; s?rveme en los pobres y en los que sufren.

Se es disc?pulo de Jes?s por amor. El Papa Benito XVI lo dec?a de este modo:

"Hemos cre?do en el amor de Dios: as? puede expresar el cristiano la opci?n fundamental de su vida. No se comienza a ser cristiano por una decisi?n ?tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientaci?n decisiva". (Deus Caritas Est 1)



Todos juntos hoy confesamos a Jes?s como Salvador y Mes?as, y por nuestra voz, tambi?n aquellos que forman parte de nuestra Iglesia Diocesana. Es cierto que a veces nos da verg?enza confesar el amor. Tenemos cierto "pudor" que nos frena.

Pero igual nos animamos y le decimos a Jes?s: sin Vos no tiene sentido mi vida, sin Vos sin tu amor, soy nada. Como el mismo Ap?stol Pablo tambi?n lo reconoc?a. Nuestras comunidades, zonas, estructuras diocesanas son nada sin Jes?s, pero con El son puentes de unidad y de vida.

Le confesamos al Se?or tambi?n nosotros el amor: Se?or vos lo sabes todo, vos sab?s que te amamos. Y escuchamos de sus labios: "Y yo te digo: T? eres mi Di?cesis, ustedes son mi familia, al?grense porque ni la carne ni la sangre se los ha revelado"



Para alegrarnos en profundidad en esta celebraci?n Jubilar, hace falta una mirada profunda desde la fe. La Di?cesis es mucho m?s que una organizaci?n en busca de eficacia operativa. Una Di?cesis no se funda por que tiene una cierta cantidad de Parroquias o unos organismos determinados. No es una "federaci?n de Parroquias" que se agrupan por propia voluntad al modo de clubes deportivos.



Perm?tanme que comparta hoy con todos ustedes algunas ense?anzas del Papa Juan Pablo II, textos que coment? en estos meses en un encuentro con consagradas y en otra oportunidad con los sacerdotes.

Juan Pablo II nos dijo al concluir el Gran Jubileo del a?o 2000: "Antes de programar iniciativas concretas, hace falta promover una espiritualidad de la comuni?n, proponi?ndola como principio educativo en todos los lugares donde se forma el hombre y el cristiano, donde se educan los ministros del altar, las personas consagradas y los agentes pastorales, donde se construyen las familias y las comunidades. Espiritualidad de la comuni?n significa ante todo una mirada del coraz?n sobre todo hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros, y cuya luz ha de ser reconocida tambi?n en el rostro de los hermanos que est?n a nuestro lado. (El Papa nos invita a una mirada desde la fe. S?lo mirando como mira Dios, como ?l nos ve, caemos en la cuenta de una realidad profunda. Realidad que por ser "interior", "espiritual", no es menos concreta).

Espiritualidad de la comuni?n significa, adem?s, capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo m?stico y, por tanto, como ?uno que me pertenece?, para saber compartir sus alegr?as y sus sufrimientos, para intuir sus deseos y atender a sus necesidades, para ofrecerle una verdadera y profunda amistad. Espiritualidad de la comuni?n es tambi?n capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un ? don para m? ?, adem?s de ser un don para el hermano que lo ha recibido directamente. En fin, espiritualidad de la comuni?n es saber ? dar espacio ? al hermano, llevando mutuamente la carga de los otros (cf. Ga 6,2) y rechazando las tentaciones ego?stas que continuamente nos asechan y engendran competitividad, ganas de hacer carrera, desconfianza y envidias. No nos hagamos ilusiones: sin este camino espiritual, de poco servir?an los instrumentos externos de la comuni?n. Se convertir?an en medios sin alma, m?scaras de comuni?n m?s que sus modos de expresi?n y crecimiento". (NMI, N?43)



Nosotros seguimos una revelaci?n: la revelaci?n del Padre, la revelaci?n, que nos hace el mismo hijo de Dios. Y no estamos delirando cuando decimos : "Hemos visto a Jes?s".

Pedro debi? aclararlo en la ma?ana de Pentecost?s cuando algunos dudaban acerca de los Ap?stoles porque que los escuchaban hablar en diversas lenguas. El mismo dijo: "No ?stos no est?n borrachos, ni deliran. Es que Jes?s est? vivo".

Todav?a nos podemos hacer otra pregunta: ?Qu? nos da la fe en este Dios? La primera respuesta es: nos da una familia, la familia universal de Dios en la Iglesia cat?lica. La fe nos libera del aislamiento del yo, porque nos lleva a la comuni?n: el encuentro con Dios es, en s? mismo y como tal, encuentro con los hermanos, un acto de convocaci?n, de unificaci?n, de responsabilidad hacia el otro y hacia los dem?s. En este sentido, la opci?n preferencial por los pobres esta impl?cita en la fe cristol?gica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza (cf. 2 Cor 8,9) Benedicto XVI, Discurso inaugural V? Conferencia General)

Celebramos hoy 50 a?os de vida diocesana. No es un mero transcurrir cronol?gico o el haber quitado una cantidad importante de hojas de almanaques. Es celebrar la vida y el amor de Dios de lo cual tenemos testimonios y certezas. Hombres y mujeres que en estas cinco d?cadas han sido felices por seguir la revelaci?n del Padre por encima de lo que dec?a la carne y la sangre.

El Evangelio nos mostraba a aquel grupo de hombres sencillos que est?n a los pies de la fortaleza de Cesarea de Filipos construida en una monta?a rocosa. Si a alguien se le hubiera preguntado "donde est? el poder", la respuesta hubiera sido se?alar la fortaleza. Hoy sabemos que el poder y la autoridad est?n en el servicio y el amor.

Autoridad de Cristo Pastor, que se comunica a Pedro: llaves, atar y desatar.





Jes?s, que conoce la limitaci?n pero tambi?n la grandeza del coraz?n humano, le pide a Pedro que sea capaz de dar la vida por el reba?o. No se anim? a dar la vida por Cristo encarcelado, pero es llamado a dar la vida por el reba?o de Cristo.

S?lo si ama a Cristo es posible la entrega.

"Es necesario que los cristianos experimenten que no siguen a un personaje de la historia pasada sino a Cristo vivo, presente en el hoy y el ahora de sus vidas". (Dl, 4).

Pedro se dej? guiar por el Esp?ritu Santo dio testimonio de Jes?s resucitado.

A esto mismo estamos hoy llamados nuevamente como hace 50 a?os.

+ Jorge Lozano

Obispo de Gualeguaych?
Publicado por verdenaranja @ 21:56  | Hablan los obispos
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