Mi?rcoles, 11 de julio de 2007
ZENIT publica la intervenci?n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi?rcoles, 4 de Julio de 2007, dedicada a presentar la figura de san Basilio, obispo de Cesarea en Capadocia, fallecido en el a?o 379.

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy queremos recordar a uno de los grandes padres de la Iglesia, san Basilio, definido por los textos lit?rgicos bizantinos como una ?lumbrera de la Iglesia? Fue un gran obispo del siglo IV, por el que siente admiraci?n tanto la Iglesia de Oriente como la de Occidente por su santidad de vida, por la excelencia de su doctrina y por la s?ntesis armoniosa de capacidades especulativas y pr?cticas.

Naci? alrededor del a?o 330 en una familia de santos, ?verdadera Iglesia dom?stica?, que viv?a en un clima de profunda fe. Estudi? con los mejores maestros de Atenas y Constantinopla. Insatisfecho por los ?xitos mundanos, al darse cuenta de que hab?a perdido mucho tiempo en vanidades, ?l mismo confiesa: ?Un d?a, como despertando de un sue?o profundo, me dirig? a la admirable luz de la verdad del Evangelio?, y llor? sobre mi miserable vida? (Cf. Carta 223: PG 32,824a).

Atra?do por Cristo, comenz? a tener ojos s?lo para ?l y a escucharle solo a ?l (Cf. ?Moralia? 80,1: PG 31,860bc). Con determinaci?n se dedic? a la vida mon?stica en la oraci?n, en la meditaci?n de las Sagradas Escrituras y de los escritos de los Padres de la Iglesia y en el ejercicio de la caridad (Cf. Cartas. 2 y 22), siguiendo tambi?n el ejemplo de su hermana, santa Macrina, quien ya viv?a el ascetismo monacal. Despu?s fue ordenado sacerdote y, por ?ltimo, en el a?o 370, consagrado obispo de Cesarea de Capadocia, en la actual Turqu?a.

Con la predicaci?n y los escritos desarroll? una intensa actividad pastoral, teol?gica y literaria. Con sabio equilibrio supo unir al mismo tiempo el servicio a las almas y la entrega a la oraci?n y a la meditaci?n en la soledad. Sirvi?ndose de su experiencia personal, favoreci? la fundaci?n de muchas ?fraternidades? o comunidades de cristianos consagrados a Dios, a las que visitaba con frecuencia (Cf. Gregorio Nacianceno, ?Oratio 43,29 in laudem Basilii?: PG 36,536b). Con la palabra y los escritos, muchos de los cuales todav?a hoy se conservan (Cf. ?Regulae brevius tractatae?, Proemio: PG 31,1080ab), les exhortaba a vivir y a avanzar en la perfecci?n. De esos escritos se valieron despu?s no pocos legisladores de la vida mon?stica, entre ellos, muy especialmente, San Benito, que considera a Basilio como su maestro (Cf ?Regula? 73, 5).

En realidad, san Basilio cre? un monaquismo muy particular: no estaba cerrado a la comunidad de la Iglesia local, sino abierto a ella. Sus monjes formaban parte de la Iglesia local, eran su n?cleo animador que, precediendo a los dem?s fieles en el seguimiento de Cristo y no s?lo de la fe, mostraba su firme adhesi?n a ?l, el amor por ?l, sobre todo en las obras de caridad.

Estos monjes, que ten?an escuelas y hospitales, estaban al servicio de los pobres y de este modo mostraron la vida cristiana de una manera completa. El siervo de Dios Juan Pablo II, hablando del monaquismo, escribi?: ?muchos opinan que esa instituci?n tan importante en toda la Iglesia como es la vida mon?stica qued? establecida, para todos los siglos, principalmente por san Basilio o que, al menos, la naturaleza de la misma no habr?a quedado tan propiamente definida sin su decisiva aportaci?n? (carta apost?lica ?Patres Ecclesiae? 2).

Como obispo y pastor de su extendida di?cesis, Basilio se preocup? constantemente por las dif?ciles condiciones materiales en las que viv?an los fieles; denunci? con firmeza el mal; se comprometi? con los pobres y los marginados; intervino ante los gobernantes para aliviar los sufrimientos de la poblaci?n, sobre todo en momentos de calamidad; vel? por la libertad de la Iglesia, enfrent?ndose a los potentes para defender el derecho de profesar la verdadera fe (Cf. Gregorio Nacianceno, ?Oratio 43,48-51 in laudem Basilii?: PG 36,557c-561c). Dio testimonio de Dios, que es amor y caridad, con la construcci?n de varios hospicios para necesitados (Cf. Basilio, Carta 94: PG 32,488bc), una especie de ciudad de la misericordia, que tom? su nombre ?Basiliade? (Cf. Sozomeno, ?Historia Eclesi?stica?. 6,34: PG 67,1397a). En ella hunden sus ra?ces las los modernos hospitales para la atenci?n de los enfermos.

Consciente de que ?la liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza? (?Sacrosanctum Concilium? 10), Basilio, si bien se preocupaba por vivir la caridad, que es la caracter?stica de la fe, fue tambi?n un sabio ?reformador lit?rgico? (Cf. Gregorio Nacianceno, ?Oratio 43,34 in laudem Basilii?: PG 36,541c). Nos dej? una gran oraci?n eucar?stica [o an?fora] que toma su nombre y que ha dado un orden fundamental a la oraci?n y a la salmodia: gracias a ?l, el pueblo am? y conoci? los Salmos e iba a rezarlos incluso de noche (Cf. Basilio, ?In Psalmum? 1,1-2: PG 29,212a-213c). De este modo, podemos ver c?mo liturgia, adoraci?n, oraci?n est?n unidas a la caridad, se condicionan rec?procamente.

Con celo y valent?a, Basilio supo oponerse a los herejes, quienes negaban que Jesucristo fuera Dios como el Padre (Cf. Basilio, Carta 9,3: PG 32,272a; Carta 52,1-3: PG 32,392b-396a; ?Adversus Eunomium? 1,20: PG 29,556c). Del mismo modo, contra quienes no aceptaban la divinidad del Esp?ritu Santo, afirm? que tambi?n el Esp?ritu Santo es Dios y ?tiene que ser colocado y glorificado junto al Padre y el Hijo? (Cf. ?De Spiritu Sancto?: SC 17bis, 348). Por este motivo, Basilio es uno de los grandes padres que formularon la doctrina sobre la Trinidad: el ?nico Dios, dado que es Amor, es un Dios en tres Personas, que forman la unidad m?s profunda que existe, la unidad divina.

En su amor por Cristo y su Evangelio, el gran capadocio se comprometi? tambi?n por sanar las divisiones dentro de la Iglesia (Cf. Carta 70 y 243), tratando siempre de que todos se convirtieran a Cristo y a su Palabra (Cf. ?De iudicio? 4: PG 31,660b-661a), fuerza unificadora, a la que todos los creyentes tienen que obedecer (Cf. ib?dem 1-3: PG 31,653a-656c).

Concluyendo, Basilio se entreg? totalmente al fiel servicio a la Iglesia en el multiforme servicio del ministerio episcopal. Seg?n el programa que ?l mismo traz?, se convirti? en ?ap?stol y ministro de Cristo, dispensador de los misterios de Dios, heraldo del reino, modelo y regla de piedad, ojo del cuerpo de la Iglesia, pastor de las ovejas de Cristo, m?dico piadoso, padre y nodriza, cooperador de Dios, agricultor d Dios, constructor del templo de Dios? (Cf. ?Moralia? 80,11-20: PG 31,864b-868b).

Este es el programa que el santo obispo entrega a los heraldos de la Palabra, tanto ayer como hoy, un programa que ?l mismo se comprometi? generosamente por vivir.

En el a?o 379, Basilio, sin haber cumplido los cincuenta a?os, agotado por el cansancio y la ascesis, regres? a Dios, ?con la esperanza de la vida eterna, a trav?s de Jesucristo, nuestro Se?or? (?De Bautismo? 1, 2, 9). Fue un hombre que vivi? verdaderamente con la mirada puesta en Cristo, un hombre del amor por el pr?jimo. Lleno de la esperanza y de la alegr?a de la fe, Basilio nos muestra c?mo ser realmente cristianos.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa salud? a los peregrinos en varios idiomas. Estas fueron sus palabras en espa?ol:]

Queridos hermanos y hermanas:
San Basilio, conocido como una ?lumbrera de la Iglesia?, es admirado tanto en la Iglesia de Oriente como de Occidente por la santidad de su vida, la excelencia de su doctrina y por su sabidur?a. Naci? en el siglo cuarto, en una familia de santos que viv?an en un clima de profunda fe. Abandon? sus ?xitos mundanos y, atra?do por Cristo, abraz? la vida mon?stica entreg?ndose a la oraci?n y al ejercicio de la caridad. M?s tarde fue ordenado sacerdote y despu?s Obispo de Cesarea de Capadocia. Adem?s de sus escritos teol?gicos y literarios, desarroll? una gran actividad pastoral que compart?a con la oraci?n y la meditaci?n en soledad.

Desde su experiencia personal, ayud? a la fundaci?n de muchas ?fraternidades? o comunidades de cristianos consagrados a Dios, que visitaba con frecuencia. Como pastor de su di?cesis, intervino ante las autoridades para aliviar los sufrimientos de los pobres y marginados, para los cuales hizo construir hospicios, dando as? un testimonio elocuente de Dios, que es amor y caridad.

Saludo cordialmente a los visitantes de lengua espa?ola. En particular, a los peregrinos de Toledo, Barcelona y Murcia, a los numerosos grupos parroquiales y escolares. Saludo tambi?n al Colegio Saint Francis de Costa Rica y a los peregrinos de M?xico y de otros Pa?ses latinoamericanos. Siguiendo las ense?anzas de san Basilio, que tanto am? a la Iglesia, recemos y trabajemos para que se mantenga siempre unida como ha querido Cristo. ?Gracias por vuestra visita!

[? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 23:21  | Habla el Papa
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