Jueves, 12 de julio de 2007
ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia del domingo XIV del Tiempo Ordinario, 8 de Julio de 2007.

XIV Domingo del Tiempo Ordinario (C)
Isa?as 66, 10-14c; G?latas 6, 14-18; Lucas 10, 1-12.17-20


?El Reino de Dios est? cerca de vosotros?



Tambi?n esta vez comentamos el evangelio con la ayuda del libro del Papa Benedicto XVI sobre Jes?s. Antes, sin embargo, desear?a hacer una observaci?n de car?cter general. La cr?tica hecha al libro del Papa desde algunos sectores es que se atenga a lo que dicen los evangelios sin tener en cuenta los resultados de la investigaci?n hist?rica moderna, la cual llevar?a, seg?n aquellos, a conclusiones muy distintas. Se trata de una idea muy difundida que est? alimentando toda una literatura del tipo El c?digo da Vinci de Dan Brown y obras de divulgaci?n hist?rica basadas en el mismo presupuesto.

Creo que es urgente aclarar un equ?voco fundamental presente en todo ello. La idea de una investigaci?n hist?rica sobre Jes?s unitaria, rectil?nea, que procede imparable hacia una plena luz sobre ?l es un puro mito que se intenta hacer creer a la gente, pero en el que ning?n historiador serio de hoy cree ya. Cito a una de las m?s conocidas representantes de la investigaci?n hist?rica sobre Jes?s, la americana Paula Fredriksen: ?Los libros se multiplican -escribe-. En la investigaci?n cient?fica reciente Jes?s ha sido presentado como la figura de un sant?n del siglo primero, como un fil?sofo c?nico itinerante, como un visionario radical y un reformador social que predica una ?tica igualitaria a favor de los ?ltimos, como un regionalista galileo que lucha contra la convenciones religiosas de la ?lite de Judea (como el templo y la Torah ), como un campe?n de la liberaci?n nacional o, al contrario, como su opositor y cr?tico, y as? sucesivamente. Todas estas figuras han sido presentadas con argumentos acad?micos rigurosos y metodolog?a; todas han sido defendidas apelando a datos antiguos. Los debates contin?an a rienda suelta y el consenso ?incluso sobre puntos tan b?sicos como qu? constituye evidencia y c?mo interpretarla- parece una remota esperanza?.

A menudo se apela a los nuevos datos y a los descubrimientos recientes que por fin habr?an situado la investigaci?n hist?rica en una posici?n de ventaja respecto al pasado. Pero lo abiertas que son las consecuencias derivadas de estas nuevas fuentes hist?ricas se desprende del hecho de que ?stas han dado lugar a dos im?genes de Cristo opuestas e inconciliables entre s?, a?n presentes en este contexto. Por un lado, un Jes?s ?jud?o de pies a cabeza?; por otro, un Jes?s hijo de la Galilea helenizada de su tiempo, impregnado de filosof?a c?nica.

A la luz de este dato de hecho, me pregunto: ?qu? deber?a haber hecho el Papa? ?Escribir la en?sima reconstrucci?n hist?rica para debatir y rebatir todas las objeciones contrarias? Lo que el Papa ha optado por hacer ha sido presentar en positivo la figura y la ense?anza de Jes?s como es entendido por la Iglesia, partiendo de la convicci?n de que el Cristo de los evangelios es, tambi?n desde el punto de vista hist?rico, la figura m?s cre?ble y segura.

Tras esta aclaraci?n, pasemos al evangelio del domingo. Se trata del episodio del env?o en misi?n de los setenta y dos disc?pulos. Despu?s de haberles dicho c?mo deben ir (de dos en dos, como corderos, sin llevar dinero...), Jes?s les explica tambi?n qu? deben anunciar: ?Decidles: "El Reino de Dios est? cerca de vosotros..."?.

Se sabe que la frase ?Ha llegado a vosotros el Reino de Dios? es el coraz?n de la predicaci?n de Jes?s y la premisa impl?cita de toda su ense?anza. El Reino de Dios ha llegado entre vosotros, por eso amad a vuestros enemigos; ?el Reino de Dios ha llevado entre vosotros?, por eso si tu mano te escandaliza c?rtala: es mejor entrar manco en el Reino de Dios que con las dos manos quedarse fuera... Todo toma sentido del Reino.

Siempre se ha discutido sobre qu? entend?a precisamente Jes?s con la expresi?n ?Reino de Dios?. Para algunos ser?a un reino puramente interior que consiste en una vida conforme a la ley de Dios; para otros ser?a, al contrario, un reino social y pol?tico que debe realizar el hombre, si es necesario tambi?n con la lucha y la revoluci?n. El Papa pasa revista a estas interpretaciones del pasado y observa lo que tienen en com?n: el centro del inter?s se traslada de Dios al hombre; ya no se trata de un Reino de Dios, sino de un reino del hombre, del que el hombre es el art?fice principal. ?sta es una idea de reino compatible, en ?ltima instancia, tambi?n con el ate?smo.

En la predicaci?n de Jes?s la venida del Reino de Dios indica que, enviando en el mundo a Su Hijo, Dios ha decidido ?por as? decirlo- tomar personalmente en su mano la suerte del mundo, comprometerse con ?l, actuar desde su interior. Es m?s f?cil intuir qu? significa Reino de Dios que explicarlo, porque es una realidad que sobrepasa toda explicaci?n.

Sigue a?n muy difundida la idea de que Jes?s esperara un inminente fin del mundo y de que, por lo tanto, el Reino de Dios por ?l predicado no se realizara en este mundo, sino en lo que nosotros llamamos ?el m?s all?. Los evangelios contienen, en efecto, algunas afirmaciones que se prestan a esta interpretaci?n. Pero ?sta no se tiene en pi? si se mira el conjunto de las palabras de Cristo: ?La ense?anza de Jes?s no es una ?tica para aquellos que esperan un r?pido fin del mundo, sino para aquellos que han experimentado el fin de este mundo y la llegada en ?l del Reino de Dios: para aquellos que saben que "las cosas viejas han pasado" y el mundo se ha convertido en una "nueva creaci?n", dado que Dios ha venido como rey? (Ch. Dodd). En otras palabras: Jes?s no ha anunciado el fin del mundo, sino el fin de un mundo, y en ello los hechos no le han desmentido.

Pero tambi?n Juan Bautista predicaba este cambio, hablando de un inminente juicio de Dios. ?Entonces d?nde est? la novedad de Cristo? La novedad se contiene del todo en un adverbio de tiempo: ?ahora?, ?ya?. Con Jes?s el Reino de Dios ya no es algo s?lo ?inminente?, sino presente. ?El aspecto nuevo y exclusivo del mensaje de Jes?s ?escribe el Papa- consiste en el hecho de que ?l nos dice: Dios act?a ahora ?es ?sta la hora en la que Dios, de una forma que va m?s all? de cualquier otra modalidad precedente, se revela en la historia como su mismo Se?or, como el Dios viviente?.

De aqu? surge ese sentido de urgencia que se trasluce en todas las par?bolas de Jes?s, especialmente en las llamadas ?par?bolas del Reino?. Ha sonado la hora decisiva de la historia, ahora es el momento de tomar la decisi?n que salva; el banquete est? preparado: rechazar entrar porque se acaba de tomar esposa o se acaba de comprar un par de bueyes o por otro motivo, significa estar excluidos para siempre y ver el propio lugar ocupado por otros.

Partamos de esta ?ltima reflexi?n para una aplicaci?n pr?ctica y actual del mensaje escuchado. Lo que Jes?s dec?a a sus contempor?neos sirve tambi?n para nosotros hoy. Ese ?ahora? y ?hoy? permanecer? invariable hasta el fin del mundo (Hb 3,13). Esto significa que la persona que escucha hoy, tal vez por casualidad, la palabra de Cristo: ?El tiempo de Dios se ha cumplido y el Reino de Dios est? cerca; convert?os y creed en el Evangelio? (Mc 1,15), se encuentra ante la misma elecci?n que aquellos que la escuchaban hace dos mil a?os en una aldea de Galilea: o creer y entrar en el Reino, o rechazar creer y quedarse fuera.

Lamentablemente, la de creer parece en cambio la ?ltima de las preocupaciones para mucos que leen hoy el Evangelio o escriben libros sobre ?l. En lugar de someterse al juicio de Cristo, muchos se erigen en sus jueces. Jes?s est? m?s que nunca bajo proceso. Se trata de una especie de ?juicio universal? al rev?s. Sobre todo los estudiosos corren este peligro. El estudioso debe ?dominar? el objeto de la ciencia que cultiva y permanecer neutral ante ?l; ?pero c?mo ?dominar? o ser neutrales ante el objeto, cuando se trata de Jesucristo? En este caso, m?s que ?dominar? cuenta ?dejarse dominar?.

El Reino de Dios era tan importante para Jes?s que nos ense?? a orar cada d?a por su venida. Nos dirigimos a Dios diciendo: ?Venga tu Reino?; pero tambi?n Dios se dirige a nosotros y dice por boca de Jes?s: ?El Reino de Dios ha venido entre vosotros; no esper?is, ?entrad en ?l!?.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit]
Publicado por verdenaranja @ 8:42  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios