Jueves, 12 de julio de 2007
Homil?a que pronunci? el jueves, 5 de Julio de 2007, el cardenal Pedro Rubiano S?enz, arzobispo de Bogot?, en la catedral primada por la vida, el perd?n y la esperanza, en la jornada de oraci?n por la paz.


Isa?as 55,6-9
Ps 129
Lc 24, 46-48



Los Obispos de Colombia, en esta celebraci?n eucar?stica, estamos unidos a todos los colombianos de bien, que conscientes de su responsabilidad con el pa?s, hoy, multitudinariamente manifiestan su total rechazo a la violencia, y de manera especial, el repudio al asesinato de los once diputados del Valle del Cauca y el clamor para que la insurgencia devuelva a sus hogares a las personas que tienen secuestradas, porque si nos duele hondamente y estamos unidos a los familiares de todos los que han sido secuestrados y asesinados, tenemos que exigir, no solamente hoy, sino siempre, el respeto por la vida y por la libertad, y queremos expresar nuestra solidaridad tambi?n con las familias de los soldados y polic?as servidores de la patria, que han ofrendado sus vidas en la defensa de la libertad y del orden constitucional.

En la Asamblea Plenaria del Episcopado que estamos realizando, nos hemos pronunciado en?rgicamente y condenamos y rechazamos este nuevo atentado contra la vida, de la cual todos los colombianos somos responsables. El secuestro es una de las peores formas de violencia, un crimen de lesa humanidad, que afecta, no solo a la persona del secuestrado, sino tambi?n a su familia y al pa?s.

?Buscad al Se?or? nos dice el Profeta Isa?as, porque los hechos terribles que estamos viviendo tienen sus ra?ces en la ausencia de Dios en nuestras vidas. ?Buscad y regresad al Se?or? pues nos hemos alejado de sus planes y de sus caminos; nos hemos apartado de sus senderos; nos hemos alejado de sus planes de justicia, perd?n y misericordia.

?Que el malvado abandone su camino y el criminal sus planes? reafirma el Profeta, tenemos que trazar caminos y planes m?s altos, pues no podemos seguir siendo indiferentes ante el crimen y la maldad, que s?lo construyen los caminos del odio y del rencor.

?Mis caminos no son vuestros caminos? dice el Se?or, y es precisamente en estos momentos de angustia y de dolor, de b?squeda y de reconciliaci?n, cuando necesitamos buscar nuevos caminos, elaborar nuevos planes con justicia, reparaci?n y reconciliaci?n.

En esta celebraci?n, unidos con todos los colombianos, clamamos: ?Desde lo hondo a ti grito, Se?or?: Se?or escucha mi voz.

Porque el Se?or es el due?o de la vida y quien nos hace libres, por eso clamamos desde lo m?s profundo del alma, porque rechazamos los criminales comportamientos y los proyectos de quienes optaron por los caminos de la violencia, el secuestro y el asesinato. Si queremos la paz, todos, sin excepci?n, tenemos que defender la vida, vida con dignidad y libertad.

El Evangelio nos convoca a la construcci?n de nuevos caminos de solidaridad, con esperanza, como hijos de Dios, porque lo que estamos viviendo es muy grave, nadie puede ser indiferente en la construcci?n de la paz verdadera, para que todas las familias, en todo el territorio colombiano, no sigan sufriendo la amenaza de sus vidas por la violencia, el desplazamiento, la exclusi?n y la injusticia.

?En su nombre se predicar? la conversi?n? nos recuerda San Lucas. Jesucristo se entreg? por nosotros, fue crucificado, pero venci? la muerte con su resurrecci?n, para que tengamos vida y vida en abundancia.

Los colombianos s?lo podremos abrir caminos de di?logo y reconciliaci?n por el camino de la verdad, la justicia y la libertad.

Conversi?n desde la verdad para respetar y defender la vida y la integridad de toda persona humana, por esto no podemos olvidar a nadie: Ni a los secuestrados por los grupos ilegales e insurgentes; ni a los que sufren el flagelo del desplazamiento y el empobrecimiento, y a todos aquellos excluidos de la educaci?n, de la salud y de una vida digna.

Una conversi?n desde la verdad que nos acerque y nos comprometa con el dolor de tantas familias que hoy sufren el inconcebible martirio de la separaci?n forzada de sus seres queridos y de las que sufren la indiferencia de quienes tienen la obligaci?n de entregar los despojos mortales de los ca?dos por inexcusables decisiones criminales.

En el nombre del Se?or proponemos a todos los colombianos una nueva mirada a todo este proceso, para trazar nuevos planes y recorrer nuevos caminos, para ?estar presentes? y rechazar en?rgicamente el secuestro, el asesinato y todo tipo de violencia.

Estas manifestaciones de solidaridad ante el dolor de Colombia tienen que perdurar, hasta que tengamos una Colombia en paz.

Tengamos esperanza, sin dejar pasar por alto los atentados contra la vida, esperar y comprometernos a construir con ah?nco, nuevos caminos y nuevas salidas a este conflicto.

No dejemos apagar en el alma y en el coraz?n las llamas que en toda Colombia se han encendido ante esta oscuridad; no dejemos extinguir la llama de la esperanza que quieren apagar los violentos, porque la luz de las antorchas las apaga el viento o la lluvia, pero nuestra luz de esperanza es m?s fuerte que la muerte y nadie la podr? apagar.

Creemos en el Se?or de la vida, quien vivi? en su propia carne la experiencia de la violencia, el odio y la venganza, ?l permanece con nosotros.

Nuestra Se?ora, la Virgen de Chiquinquir?, Patrona de Colombia no permita que nos dejemos dominar por el conformismo, la desesperanza y el olvido. Ay?danos Se?ora de Chiquinquir? a mostrarles a todos los violentos de Colombia que tenemos la entereza y el valor para no dejarnos vencer por el odio y la venganza.

Ay?danos a construir sin tregua la paz en esta patria que amamos, sin claudicar, sin dejarnos llevar por el pesimismo, todos los colombianos tenemos la obligaci?n y el compromiso de trabajar por la paz, la libertad, la verdad y la reconciliaci?n, que hoy estamos expresando.


+ Pedro Rubiano S?enz
Cardenal Arzobispo de Bogot?
Publicado por verdenaranja @ 8:48  | Hablan los obispos
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