Domingo, 15 de julio de 2007
An?lisis que ha escrito monse?or Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Crist?bal de Las Casas, ante las propuestas de actualizaci?n de las reformas a la Constituci?n mexicana de 1992, que llevaron al reconocimiento jur?dico de la Iglesia cat?lica y otras iglesias y confesiones religiosas.

San Crist?bal de las Casas, Chis. a 11 de julio de 2007


LIBERTAD RELIGIOSA, NO PRIVILEGIOS



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Se ha estado ventilando en los medios de comunicaci?n que representantes jer?rquicos de la Iglesia Cat?lica estamos proponiendo una actualizaci?n de las reformas constitucionales aprobadas en 1992, en relaci?n con los temas que tienen que ver con la religi?n y su pr?ctica p?blica, para que, como se tiene en la mayor?a de pa?ses democr?ticos, todos los mexicanos disfrutemos de mayor libertad religiosa, la que no se reduce a libertad de conciencia y de cultos.

De inmediato se han escuchado voces en contra, como si los obispos pretendi?ramos reconquistar poderes de otros tiempos, o como si quisi?ramos terminar con el Estado laico que nos rige. Se imaginan que anhelamos imponer el catolicismo a todo el pa?s. El Coordinador de la fracci?n del PRD en la C?mara de Diputados califica esto como ?un retroceso muy grave?. Olvida que su partido, en otros periodos, era el que ped?a que a los sacerdotes se les concediera el voto pasivo, el poder ser elegidos para cargos pol?ticos, porque necesitaba votos y de esta forma quer?a congraciarse con nosotros.

El presidente de CONFRATERNICE, una asociaci?n de denominaciones protestantes, se atreve a afirmar que, ?en el fondo, se pretende vulnerar la laicidad del Estado?, como si busc?ramos tener ?una religi?n de Estado?, una religi?n oficial?. Olvida que fuimos los obispos cat?licos quienes promovimos las reformas de 1992, con las que ellos mismos se beneficiaron. Esperamos que, si prospera nuestra actual iniciativa, tambi?n ellos avanzar?n.

En contraste, una escuela p?blica de esta ciudad, llamada ?Presidente Benito Ju?rez?, me solicit? una Misa de acci?n de gracias por el fin de curso de quienes concluyeron la educaci?n primaria. La celebramos sin ning?n inconveniente. Participaron los alumnos que decidieron y no se vulner? el laicismo del art?culo 3? constitucional. Esto pasa cada a?o y en todas partes. Si los alumnos solicitan una celebraci?n religiosa fuera de la escuela, ser?a una injusticia limitarles este derecho. A quienes son de otra religi?n, no se les impone.

Juzgar

Para la Iglesia Cat?lica, la palabra de Dios es definitoria del camino a seguir. Jesucristo es muy claro cuando afirma: ?Al C?sar lo que es del C?sar; a Dios lo que es de Dios? (Mt 22,21). Esto significa que Dios respeta las decisiones leg?timas de las autoridades civiles, y no quiere imponerse a todos. Pero los c?sares no han de pretender ser dioses, absolutos e impositivos, sino que han de reconocer los derechos de Dios y de sus creyentes. Es lo que nos mueve: luchar por un orden justo en la sociedad, que incluye el respeto a la plena libertad religiosa. Si no lo hici?ramos, ser?amos c?mplices de una injusticia social.

Al respecto, el Papa Benedicto XVI ha expresado: ?El orden justo de la sociedad y del Estado es una tarea principal de la pol?tica. Un Estado que no se rigiera seg?n la justicia se reducir?a a una gran banda de ladrones? Es propio de la estructura fundamental del cristianismo la distinci?n entre lo que es del C?sar y lo que es de Dios; esto es, entre Estado e Iglesia o, como dice el Concilio Vaticano II, el reconocimiento de la autonom?a de las realidades temporales. El Estado no puede imponer la religi?n, pero tiene que garantizar su libertad y la paz entre los seguidores de las diversas religiones? (Enc?clica Deus caritas est, 28).

Y para aquellos que temen un monopolio cat?lico, les dice: ?La doctrina social cat?lica no pretende otorgar a la Iglesia un poder sobre el Estado. Tampoco quiere imponer a los que no comparten la fe sus propias perspectivas y modos de comportamiento. Desea simplemente contribuir a la purificaci?n de la raz?n y aportar su propia ayuda para que lo que es justo, aqu? y ahora, pueda ser reconocido y despu?s puesto tambi?n en pr?ctica? Quiere servir a la formaci?n de las conciencias en la pol?tica y contribuir a que crezca la percepci?n de las verdaderas exigencias de la justicia? (Ib). En el fondo, es lo mismo que ped?a Ju?rez: respeto al derecho ajeno, como pilar para vivir en paz.

Al proponer reformas a la Constituci?n para que todos los mexicanos, de cualquier credo, o sin ?l, puedan disfrutar de una mayor libertad religiosa, s?lo pedimos que se respeten los derechos de los ciudadanos en esta materia. Por ejemplo, es una injusticia y un abuso de poder el negar a los padres de familia el derecho a decidir, en la escuela p?blica, qu? tipo de educaci?n quieren para sus hijos, si es con o sin religi?n. El Estado no puede ni debe suplantar a los padres de familia, como se reconoce en la misma Declaraci?n Universal de los Derechos Humanos, ratificada por M?xico. Por otra parte, pedir que se respete la objeci?n de conciencia, es un derecho fundamental de todo ser humano, y no s?lo de los cat?licos. Que haya espacios en los medios electr?nicos para difundir la propia creencia, es un derecho que beneficia a todas las denominaciones religiosas. Nosotros no queremos aspirar a puestos de gobierno o a liderazgos pol?ticos, porque hemos decidido libremente renunciar a este derecho, pero el Estado no debe coartarlo; es una interferencia en cuestiones religiosas. Ante el Estado, somos ciudadanos con todos los derechos, como cualquier otro. Es como si, por haber renunciado al matrimonio, nos prohibiera casarnos?

ACTUAR

No teman, pues, quienes se oponen a las propuestas que estamos haciendo para una reforma constitucional en materia religiosa. No queremos ser diputados, senadores, presidentes, l?deres pol?ticos. S?lo deseamos que M?xico sea un pa?s m?s justo y democr?tico, en todos los ?rdenes, y tambi?n en lo que se refiere a libertad religiosa; y esto para todos los mexicanos y para todos los credos.

Estos cambios jur?dicos no los podemos hacer los obispos. Eso compete a los legisladores; por ello, les pedimos apertura de mente y de coraz?n para escucharnos y analizar sin apasionamientos viscerales lo que les proponemos. Como dice el Papa: ?La Iglesia no puede ni debe emprender por cuenta propia la empresa pol?tica de realizar la sociedad m?s justa posible. No puede ni debe sustituir al Estado. Pero tampoco puede ni debe quedarse al margen de la lucha por la justicia. Debe insertarse en ella a trav?s de la argumentaci?n racional y debe despertar las fuerzas espirituales, sin las cuales la justicia, que siempre exige tambi?n renuncias, no puede afirmarse ni prosperar. La sociedad justa no puede ser obra de la Iglesia, sino de la pol?tica. No obstante, le interesa sobremanera trabajar por la justicia esforz?ndose por abrir la inteligencia y la voluntad a las exigencias del bien com?n? (Ib). Es lo que buscamos: justicia religiosa, no privilegios.
Publicado por verdenaranja @ 20:56  | Hablan los obispos
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