Jueves, 19 de julio de 2007
(ZENIT.org).- El ?Observatorio Internacional cardenal Van Thu?n sobre Doctrina Social de la Iglesia? est? promoviendo una reflexi?n org?nica sobre la laicidad. Ha querido sintetizar en diez puntos sus reflexiones sobre la laicidad, que publicamos a continuaci?n.

10 PUNTOS SOBRE LA LAICIDAD



1. La laicidad se entiende hoy como ?mbito p?blico de la raz?n neutra de absolutos



Hoy se tiende a concebir la laicidad como el ?mbito de la sola raz?n, o sea, de la raz?n que considera la fe religiosa como irracional y por lo tanto no digna de entrar en el debate p?blico. La consecuencia es la reducci?n de la religi?n a secta y una tolerancia que equipara entre s? a todos los dioses. La laicidad como neutralidad de los absolutos acepta la religi?n s?lo seg?n tres modalidades: como hecho privado, como secta en el mercado de los sentimientos religiosos, como vaga y gen?rica m?stica. Las tres modalidades niegan a la religi?n una dimensi?n p?blica.


2. Esta laicidad neutra de los absolutos es a su vez un absoluto



Esta concepci?n de la realidad rigurosamente racional tiene su propia absolutidad, la absolutidad del conocimiento racional, la tesis de la exclusiva validez del conocimiento cient?fico y, como consecuencia, se convierte en contestaci?n de la absolutidad religiosa. La laicidad que pretende ser neutra de los absolutos es a su vez una opci?n absoluta, un dogma.


3. Pero una raz?n absoluta es imposible



La raz?n que quiera permanecer fiel a s? misma, o sea, aut?ntica raz?n, no puede renunciar a la propia relaci?n con la fe. Si la raz?n no se abre a la fe, absolutiz?ndose as? ella misma, no es por motivos racionales, sino o por una forma de fide?smo de la raz?n o por una forma de racionalismo de la fe, esto es, una raz?n que se convierte en religi?n laica y una religi?n que se convierte ?nicamente en gris ?tica social.


4. El rechazo pol?tico del cristianismo es tambi?n rechazo de la raz?n



Rechazando el cristianismo, el Estado occidental rechaza tambi?n la raz?n que el cristianismo llevaba consigo y se entrega as? a los dioses.

El cristianismo no se remite a las divinidades del mito, sino al Dios como ?nico ser y verdad del Logos griego. El Dios cristiano no es, sin embargo, s?lo verdad; es tambi?n amor. Pero el hecho de que sea amor no suprime su ser verdad. ?Subsiste una primordial identidad entre verdad y amor?. De este modo el cristianismo unifica la verdad y la vida. No puede prescindir de la verdad, y en esto asume las exigencias racionales, pero no acepta la separaci?n entre verdad y vida que la raz?n, sola, querr?a proponer.

5. La ?autolimitaci?n? de la raz?n absoluta



La laicidad como raz?n p?blica que quiere eliminar la propia relaci?n con la fe se somete a un inevitable proceso. Tiende a ser absoluta, pero para ser absoluta debe limitar el sentido y el ?mbito de la propia verdad. Si se mantuviera abierta a lo trascendente, no podr?a decirse absoluta. Para hacerlo debe reducir su propia pretensi?n de verdad, a fin de poderse jactar en s? misma de un saber absoluto. La conclusi?n es la reducci?n de la verdad a los m?nimos t?rminos de cuanto se puede probar con los experimentos.


6. De la raz?n absoluta a la ?dictadura del relativismo?



He aqu? la transici?n de una raz?n absoluta, as? entendida, a la ?dictadura del relativismo?. De cualquier verdad que no sea fruto de c?lculo o experimento, la laicidad positivista asume una actitud de duda dogm?tica. Su ?nica certeza es la duda; duda de todo, excepto de la propia dubitaci?n. De este modo proclama el relativismo, pero lo proclama dogm?ticamente, como el ?ltimo dogma que queda tras la desconstrucci?n de la verdad, por lo tanto como ?ltima y definitiva verdad.

El hombre ya no admite instancia moral alguna fuera de sus c?lculos y as? los deseos se transforman en derechos.

7. La ?auto-autorizaci?n? del actuar humano, o sea, el nihilismo de la t?cnica



Si la medida del hombre es su capacidad estamos en el nihilismo de la t?cnica y el hombre puede ?auto-autorizarse? a hacer todo lo que sea capaz de hacer. La constataci?n de que la dictadura del relativismo lleva al nihilismo de la t?cnica decreta la insostenibilidad de una laicidad desgajada de la trascendencia. Se dice que la verdadera laicidad es la que no s?lo admite o tolera la trascendencia, sino que tambi?n siente su necesidad y la promueve. En el plano de la praxis pol?tica concreta, la verdadera laicidad asume dos actitudes fundamentales: a) no pide a los creyentes que se despojen de su fe cuando participan en el debate p?blico para asumir las ?nicas vestiduras de la raz?n; b) no concede liberad de palabra s?lo a los individuos creyentes, sino tambi?n a las comunidades religiosas como tales. Esto, desde el punto de vista de la pol?tica, significa reconocer a la comunidad religiosa el derecho de ser sujeto de cultura social y pol?tica.

8. La laicidad tiene necesidad de trascendencia



Si s?lo una laicidad que no excluya la trascendencia puede ser verdaderamente laica, entonces, al menos, la laicidad debe razonar ?como si Dios existiera?.


9. No todas las religiones garantizan por igual la apertura a la trascendencia



No todas las religiones son adecuadas por igual para garantizar a la pol?tica la necesaria trascendencia. Una religi?n como el budismo, por ejemplo, que propone la disoluci?n de la persona en el uno-todo, es menos capaz de garantizar en sentido trascendente los derechos de la persona que una religi?n como la cristiana, para la cual el encuentro con Dios ser? un encuentro personal. Es inter?s de la laicidad no caer en el ?lo mismo da? [en el ?mbito religioso].


10. La laicidad, el cristianismo y Occidente



El concepto de laicidad existe s?lo en Occidente. Pero precisamente aqu?, en Occidente, la laicidad ha asumido los caracteres de la dictadura del relativismo. S?lo aqu? en Occidente, por lo tanto, puede ocurrir que la laicidad supere los rasgos de la dictadura del relativismo y se reabra a la trascendencia. Dado que, sin embargo, no todas las religiones son capaces de permitir a Occidente realizar esto en armon?a con sus mejores conquistas, sino s?lo el cristianismo, es evidente que Occidente no puede permitirse cortar los puentes con el cristianismo. La laicidad no es posible sin el cristianismo. Ciertamente el cristianismo no coincide con Occidente, pero si Occidente corta sus v?nculos con el cristianismo, se pierde tambi?n de vista a s? mismo. Abri?ndose indiscriminadamente a todo cuanto es externo, ya sin confianza en s? mismo y sin contar con el v?nculo con el cristianismo, Occidente ya no logra integrar nada, tampoco en s? mismo.

[Traducci?n del italiano por Zenit]
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios