Viernes, 20 de julio de 2007
Motu Proprio ?Summorum Pontificum?
Disposiciones de Benedicto XVI sobre el uso de la liturgia romana anterior a la reforma de 1970


CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 8 julio 2007



"Los sumos pont?fices hasta nuestros d?as se preocuparon constantemente porque la Iglesia de Cristo ofreciese a la Divina Majestad un culto digno de "alabanza y gloria de Su nombre" y "del bien de toda su Santa Iglesia".

"Desde tiempo inmemorable, como tambi?n para el futuro, es necesario mantener el principio seg?n el cual, "cada Iglesia particular debe concordar con la Iglesia universal, no solo en cuanto a la doctrina de la fe y a los signos sacramentales, sino tambi?n respecto a los usos universalmente aceptados de la ininterrumpida tradici?n apost?lica, que deben observarse no solo para evitar errores, sino tambi?n para transmitir la integridad de la fe, para que la ley de la oraci?n de la Iglesia corresponda a su ley de fe". (1)

"Entre los pont?fices que tuvieron esa preocupaci?n resalta el nombre de San Gregorio Magno, que hizo todo lo posible para que a los nuevos pueblos de Europa se transmitiera tanto la fe cat?lica como los tesoros del culto y de la cultura acumulados por los romanos en los siglos precedentes. Orden? que fuera definida y conservada la forma de la sagrada Liturgia, relativa tanto al Sacrificio de la Misa como al Oficio Divino, en el modo en que se celebraba en la Urbe. Promovi? con la m?xima atenci?n la difusi?n de los monjes y monjas que, actuando seg?n la regla de San Benito, siempre junto al anuncio del Evangelio ejemplificaron con su vida la saludable m?xima de la Regla: "Nada se anticipe a la obra de Dios" (cap.43). De esa forma la Sagrada Liturgia, celebrada seg?n el uso romano, enriqueci? no solamente la fe y la piedad, sino tambi?n la cultura de muchas poblaciones. Consta efectivamente que la liturgia latina de la Iglesia en sus varias formas, en todos los siglos de la era cristiana, ha impulsado en la vida espiritual a numerosos santos y ha reforzado a tantos pueblos en la virtud de la religi?n y ha fecundado su piedad".

"Muchos otros pont?fices romanos, en el transcurso de los siglos, mostraron particular solicitud porque la sacra Liturgia manifestase de la forma m?s eficaz esta tarea: entre ellos destaca San P?o V, que sostenido de gran celo pastoral, tras la exhortaci?n de Concilio de Trento, renov? todo el culto de la Iglesia, revis? la edici?n de los libros lit?rgicos enmendados y "renovados seg?n la norma de los Padres" y los dio en uso a la Iglesia Latina" .

"Entre los libros lit?rgicos del Rito romano resalta el Misal Romano, que se desarroll? en la ciudad de Roma, y que, poco a poco, con el transcurso de los siglos, tom? formas que tienen gran semejanza con las vigentes en tiempos m?s recientes".

"Fue ?ste el objetivo que persiguieron los Pont?fices Romanos en el curso de los siguientes siglos, asegurando la actualizaci?n o definiendo los ritos y libros lit?rgicos, y despu?s, al inicio de este siglo, emprendiendo una reforma general"(2). As? actuaron nuestros predecesores Clemente VIII, Urbano VIII, san P?o X (3), Benedicto XV, P?o XII y el beato Juan XXIII.

"En tiempos recientes, el Concilio Vaticano II expres? el deseo de que la debida y respetuosa reverencia respecto al culto divino, se renovase de nuevo y se adaptase a las necesidades de nuestra ?poca. Movido de este deseo, nuestro predecesor, el Sumo Pont?fice Pablo VI, aprob? en 1970 para la Iglesia latina los libros lit?rgicos reformados, y en parte, renovados. ?stos, traducidos a las diversas lenguas del mundo, fueron acogidos de buen grado por los obispos, sacerdotes y fieles. Juan Pablo II revis? la tercera edici?n t?pica del Misal Romano. As? los Pont?fices Romanos han actuado "para que esta especie de edificio lit?rgico (...) apareciese nuevamente esplendoroso por dignidad y armon?a" (4).

"En algunas regiones, sin embargo, no pocos fieles adhirieron y siguen adhiriendo con mucho amor y afecto a las anteriores formas lit?rgicas, que hab?an embebido tan profundamente su cultura y su esp?ritu, que el Sumo Pont?fice Juan Pablo II, movido por la preocupaci?n pastoral respecto a estos fieles, en el a?o 1984, con el indulto especial "Quattuor abhinc annos", emitido por la Congregaci?n para el Culto Divino, concedi? la facultad de usar el Misal Romano editado por el beato Juan XXIII en el a?o 1962; m?s tarde, en el a?o 1988, con la Carta Apost?lica "Ecclesia Dei", dada en forma de Motu proprio, Juan Pablo II exhort? a los obispos a utilizar amplia y generosamente esta facultad a favor de todos los fieles que lo solicitasen".

"Despu?s de la consideraci?n por parte de nuestro predecesor Juan Pablo II de las insistentes peticiones de estos fieles, despu?s de haber escuchado a los Padres Cardenales en el consistorio del 22 de marzo de 2006, tras haber reflexionado profundamente sobre cada uno de los aspectos de la cuesti?n, invocado al Esp?ritu Santo y contando con la ayuda de Dios, con las presentes Cartas Apost?licas establecemos lo siguiente:

Art. 1.- El Misal Romano promulgado por Pablo VI es la expresi?n ordinaria de la "Lex orandi" ("Ley de la oraci?n"), de la Iglesia cat?lica de rito latino. No obstante el Misal Romano promulgado por San P?o V y nuevamente por el beato Juan XXIII debe considerarse como expresi?n extraordinaria de la misma "Lex orandi" y gozar del respeto debido por su uso venerable y antiguo. Estas dos expresiones de la "Lex orandi" de la Iglesia no llevar?n
de forma alguna a una divisi?n de la "Lex credendi" ("Ley de la fe") de la Iglesia; son, de hecho, dos usos del ?nico rito romano.

Por eso es l?cito celebrar el Sacrificio de la Misa seg?n la edici?n t?pica del Misal Romano promulgado por el beato Juan XXIII en 1962, que no se ha abrogado nunca, como forma extraordinaria de la Liturgia de la Iglesia. Las condiciones para el uso de este misal establecidas en los documentos anteriores "Quattuor abhinc annis" y "Ecclesia Dei", se sustituir?n como se establece a continuaci?n:

Art. 2.- En las Misas celebradas sin el pueblo, todo sacerdote cat?lico de rito latino, tanto secular como religioso, puede utilizar sea el Misal Romano editado por el beato Papa Juan XXIII en 1962 que el Misal Romano promulgado por el Papa Pablo VI en 1970, en cualquier d?a, exceptuado el Triduo Sacro. Para dicha celebraci?n siguiendo uno u otro misal, el sacerdote no necesita ning?n permiso, ni de la Sede Apost?lica ni de su Ordinario.

Art. 3.- Las comunidades de los institutos de vida consagrada y de las Sociedades de vida apost?lica, de derecho tanto pontificio como diocesano, que deseen celebrar la Santa Misa seg?n la edici?n del Misal Romano promulgado en 1962 en la celebraci?n conventual o "comunitaria" en sus oratorios propios, pueden hacerlo. Si una sola comunidad o un entero Instituto o Sociedad quiere llevar a cabo dichas celebraciones a menudo o habitualmente o permanentemente, la decisi?n compete a los Superiores mayores seg?n las normas del derecho y seg?n las reglas y los estatutos particulares.


Art 4.- A la celebraci?n de la Santa Misa, a la que se refiere el art?culo 2, tambi?n pueden ser admitidos -observadas las normas del derecho- los fieles que lo pidan voluntariamente.

Art.5. ?1.- En las parroquias, donde haya un grupo estable de fieles adherentes a la precedente tradici?n lit?rgica, el p?rroco acoger? de buen grado su petici?n de celebrar la Santa Misa seg?n el rito del Misal Romano editado en 1962. Debe procurar que el bien de estos fieles se armonice con la atenci?n pastoral ordinaria de la parroquia, bajo la gu?a del obispo como establece el can. 392 evitando la discordia y favoreciendo la unidad de toda la Iglesia.

? 2.-La celebraci?n seg?n el Misal del beato Juan XXIII puede tener lugar en d?a ferial; los domingos y las festividades puede haber tambi?n una celebraci?n de ese tipo.

? 3.- El p?rroco permita tambi?n a los fieles y sacerdotes que lo soliciten la celebraci?n en esta forma extraordinaria en circunstancias particulares, como matrimonios, exequias o celebraciones ocasionales, como por ejemplo las peregrinaciones.

? 4.- Los sacerdotes que utilicen el Misal del beato Juan XXIII deben ser id?neos y no tener ning?n impedimento jur?dico.

? 5.- En las iglesias que no son parroquiales ni conventuales, es competencia del Rector conceder la licencia m?s arriba citada.

Art.6. En las misas celebradas con el pueblo seg?n el Misal del Beato Juan XXIII, las lecturas pueden ser proclamadas tambi?n en la lengua vern?cula, usando ediciones reconocidas por la Sede Apost?lica.

Art.7. Si un grupo de fieles laicos, como los citados en el art. 5, ?1, no ha obtenido satisfacci?n a sus peticiones por parte del p?rroco, informe al obispo diocesano. Se invita vivamente al obispo a satisfacer su deseo. Si no puede proveer a esta celebraci?n, el asunto se remita a la Pontificia Comisi?n "Ecclesia Dei".

Art. 8. El obispo, que desea responder a estas peticiones de los fieles laicos, pero que por diferentes causas no puede hacerlo, puede indicarlo a la Comisi?n "Ecclesia Dei" para que le aconseje y le ayude.

Art. 9. ?1. El p?rroco, tras haber considerado todo atentamente, puede conceder la licencia para usar el ritual precedente en la administraci?n de los sacramentos del Bautismo, del Matrimonio, de la Penitencia y de la Unci?n de Enfermos, si lo requiere el bien de las almas.
?2. A los ordinarios se concede la facultad de celebrar el sacramento de la Confirmaci?n usando el precedente Pontifical Romano, siempre que lo requiera el bien de las almas.
?3. A los cl?rigos constituidos "in sacris" es l?cito usar el Breviario Romano promulgado por el Beato Juan XXIII en 1962.

Art. 10. El ordinario del lugar, si lo considera oportuno, puede erigir una parroquia personal seg?n la norma del canon 518 para las celebraciones con la forma antigua del rito romano, o nombrar un capell?n, observadas las normas del derecho.

Art. 11. La Pontificia Comisi?n "Ecclesia Dei", erigida por Juan Pablo II en 1988, sigue ejercitando su misi?n. Esta Comisi?n debe tener la forma, y cumplir las tareas y las normas que el Romano Pont?fice quiera atribuirle.

Art. 12. La misma Comisi?n, adem?s de las facultades de las que ya goza, ejercitar? la autoridad de la Santa Sede vigilando sobre la observancia y aplicaci?n de estas disposiciones.

Todo cuanto hemos establecido con estas Cartas Apost?licas en forma de Motu Proprio, ordenamos que se Considere "establecido y decretado" y que se observe desde el 14 de septiembre de este a?o, fiesta de la Exaltaci?n de la Santa Cruz, pese a lo que pueda haber en contrario.

Dado en Roma, en San Pedro, el 7 de julio de 2007, tercer a?o de mi Pontificado.


NOTAS
(1) Ordinamento generale del Messale Romano 3? ed. 2002, n.937
(2) JUAN PABLO II, Lett. ap. Vicesimus quintus annus, 4 dicembre 1988, 3: AAS 81 (1989), 899
(3) Ibid. JUAN PABLO II, Lett. ap. Vicesimus quintus annus, 4 dicembre 1988, 3: AAS 81 (1989), 899
(4) S. PIO X, Lett. ap. Motu propio data, Abhinc duos annos, 23 ottobre 1913: AAS 5 (1913), 449-450; cfr JUAN PABLO II lett. ap. Vicesimus quintus annus, n. 3: AAS 81 (1989), 899
(5) Cfr IOANNES PAULUS II, Lett. ap. Motu proprio data Ecclesia Dei, 2 luglio 1988, 6: AAS 80 (1988), 1498


Publicado por verdenaranja @ 9:20  | Habla el Papa
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