Viernes, 20 de julio de 2007
Discurso que Benedicto XVI pronunci? el 25 de junio al visitar la Biblioteca Apost?lica Vaticana y el Archivo Secreto Vaticano.



Se?ores cardenales;
venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;
queridos hermanos y hermanas:

He aceptado con alegr?a la invitaci?n que me dirigi? el se?or cardenal Jean-Louis Tauran, archivero y bibliotecario de la santa Iglesia romana, a visitar la Biblioteca apost?lica vaticana y el Archivo secreto vaticano. Ambas instituciones, por el importante servicio que prestan a la Sede apost?lica y al mundo de la cultura, merecen una atenci?n particular por parte del Papa.

Por tanto, de buen grado he venido a encontrarme con vosotros y, a la vez que os agradezco la cordial acogida, os dirijo a todos mi saludo cordial. Saludo en primer lugar al se?or cardenal Jean-Louis Tauran, agradeci?ndole las palabras que me ha dirigido y los sentimientos que ha expresado en vuestro nombre. Con igual afecto saludo al obispo mons. Raffaele Farina, y al prefecto del Archivo secreto vaticano, padre Sergio Pagano, as? como a vosotros, aqu? presentes, y a todos los que, con funciones diversas, prestan su colaboraci?n en la Biblioteca y en el Archivo.

Queridos amigos, vuestra actividad no es s?lo un trabajo, sino, como acabo de decir, un singular servicio que prest?is a la Iglesia y, de modo especial, al Papa.

Por lo dem?s, ya es sabido que la Biblioteca vaticana, la cual ?como anunci? el cardenal Tauran? se dispone a llevar a cabo ingentes trabajos de restauraci?n, lleva el nombre de "apost?lica", porque es una instituci?n que desde su fundaci?n se considera la "Biblioteca del Papa", la que le pertenece directamente.

Tambi?n en tiempos recientes el siervo de Dios Juan Pablo II quiso recordar este v?nculo que une a la Biblioteca apost?lica con el Sucesor de Pedro, v?nculo que pone de manifiesto su misi?n peculiar, ya subrayada por el Papa Sixto IV: "Ad decorem militantis Ecclesiae et fidei augmentum", "Para decoro de la Iglesia militante y para la difusi?n de la fe". Algo an?logo dijo otro de mis predecesores, el Papa Nicol?s V, indicando su finalidad con las palabras: "Pro communi doctorum virorum commodo", "Para la utilidad y el inter?s com?n de los hombres de ciencia".

A lo largo de los siglos, la Biblioteca vaticana ha asimilado y afinado esta misi?n con una caracterizaci?n inconfundible, hasta llegar a ser hoy una casa acogedora de ciencia, de cultura y de humanidad, que abre sus puertas a estudiosos procedentes de todas las partes del mundo, sin distinci?n de origen, religi?n y cultura.

Vosotros, queridos amigos que trabaj?is aqu? todos los d?as, ten?is la misi?n de custodiar la s?ntesis entre cultura y fe que transpira de los valiosos documentos y de los tesoros que conserv?is, de las paredes que os rodean, de los Museos que ten?is muy cerca y de la espl?ndida bas?lica que aparece luminosa en vuestras ventanas.

Tambi?n conozco muy bien el trabajo que se realiza a diario, con empe?o humilde y casi oculto, en el Archivo secreto, meta de numerosos investigadores procedentes del mundo entero: en los manuscritos, menos solemnes que los ricos c?dices de la Biblioteca apost?lica, pero no menos importantes por su inter?s hist?rico, los investigadores buscan las ra?ces de muchas instituciones eclesi?sticas y civiles, estudian la historia de los tiempos lejanos y de los m?s recientes, pueden esbozar los perfiles de figuras ilustres de la Iglesia y de las civilizaciones, y dar a conocer mejor la obra multiforme de los Romanos Pont?fices y de numerosos Pastores.

El Archivo vaticano, abierto a la consulta de los estudiosos por la sabia clarividencia de Le?n XIII en el a?o 1881, ha sido punto de referencia de enteras generaciones de historiadores, m?s a?n, de las mismas naciones europeas, que, para favorecer las investigaciones en un scrinium tan antiguo y rico de la Iglesia de Roma, han fundado en la ciudad eterna instituciones culturales espec?ficas.

Hoy no s?lo se acude al Archivo secreto para investigaciones eruditas, ciertamente ?tiles y dign?simas, sobre per?odos lejanos de los nuestros, sino tambi?n para intereses que ata?en a ?pocas y tiempos cercanos a los nuestros, incluso muy recientes. Lo demuestran los primeros frutos que ha producido hasta hoy la reciente apertura del pontificado de P?o XI a los estudiosos, que decid? en junio de 2006. A veces, las investigaciones, los estudios y las publicaciones, adem?s de despertar un inter?s principalmente hist?rico, pueden suscitar tambi?n algunas pol?micas.

A este respecto, no puedo por menos de alabar la actitud de servicio desinteresado y ecu?nime que ha prestado el Archivo secreto vaticano, manteni?ndose alejado de est?riles y a menudo tambi?n d?biles visiones hist?ricas partidistas y ofreciendo a los investigadores, sin barreras o prejuicios, el material documental que posee, ordenado con seriedad y competencia.

Desde muchas partes llegan al Archivo secreto, al igual que a la Biblioteca apost?lica, muestras de aprecio y de estima de parte de instituciones culturales y de estudiosos particulares de diversas naciones. Esto me parece el mejor reconocimiento al que pueden aspirar las dos instituciones. Y quisiera asegurar a ambas, a sus superiores y a todo el personal, en los diversos grados de sus plantillas, mi gratitud y mi cercan?a.

Confieso que, cuando cumpl? setenta a?os, deseaba ardientemente que el amado Juan Pablo II me concediera poder dedicarme al estudio y a la investigaci?n de interesantes documentos y hallazgos que vosotros custodi?is con esmero, aut?nticas obras de arte que nos ayudan a repasar la historia de la humanidad y del cristianismo.

En sus designios providenciales, el Se?or ha establecido otros programas para m? y por eso hoy no me encuentro en medio de vosotros como apasionado estudioso de textos antiguos, sino como Pastor llamado a animar a todos los fieles a cooperar en la salvaci?n del mundo, cumpliendo cada uno la voluntad de Dios donde ?l nos pone a trabajar.

Para vosotros, queridos amigos, se trata de realizar vuestra vocaci?n cristiana en contacto con valiosos testimonios de cultura, ciencia y espiritualidad, dedicando vuestras jornadas, y en definitiva buena parte de vuestra vida, al estudio, a las publicaciones, a servir al p?blico y en particular a los organismos de la Curia romana. Para esta m?ltiple actividad os serv?s de las t?cnicas m?s avanzadas en la inform?tica, en la catalogaci?n, en la restauraci?n, en la fotograf?a y, en general, en todo lo que ata?e a la conservaci?n y al aprovechamiento del riqu?simo patrimonio que custodi?is.

A la vez que os alabo por vuestro compromiso, os exhorto a que consider?is siempre vuestro trabajo como una verdadera misi?n que deb?is cumplir con pasi?n y paciencia, amabilidad y esp?ritu de fe. Esforzaos por ofrecer siempre una imagen acogedora de la Sede apost?lica, conscientes de que el mensaje evang?lico pasa tambi?n por vuestro coherente testimonio cristiano.

Ahora, al concluir este encuentro, me complace anunciar el nombramiento del se?or cardenal Jean-Louis Tauran como presidente del Consejo pontificio para el di?logo interreligioso. En su lugar, como archivero y bibliotecario de la santa Iglesia romana, he nombrado a mons. Raffaele Farina, elev?ndolo al mismo tiempo a la dignidad de arzobispo. Para desempe?ar el cargo de prefecto de la Biblioteca apost?lica vaticana he llamado a mons. Cesare Pasini, hasta ahora vice-prefecto de la venerable Biblioteca Ambrosiana. A cada uno de ellos le deseo ya desde ahora un fecundo cumplimiento de sus nuevas misiones.

Os doy una vez m?s las gracias a todos por el valioso servicio que prest?is en la Biblioteca apost?lica y en el Archivo vaticano, y, a la vez que os aseguro mi recuerdo en la oraci?n, con especial afecto imparto de coraz?n a cada uno mi bendici?n, que de buen grado extiendo a sus respectivas familias y a sus seres queridos.

[Traducci?n distribuida por la Santa Sede
? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 23:50  | Habla el Papa
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