Lunes, 23 de julio de 2007
Posible homil?a en la muerte de un vecino de la parroquia.

Se?or, aum?ntanos la fe


Hay sucesos que no por esperados dejan de producirnos pena. Es el caso de N. que contaba X. La muerte es un hecho que se registra una sola vez y es algo que alcanza a todo ser viviente. Este es el hecho.
Y ante este hecho lo primero que quiero es daros la condolencia m?s entra?able, m?s familiar y m?s cristiana a vosotros los familiares de N. de parte de todos y cada uno de los que est?n aqu? acompa??ndoos. Compartimos con vosotros vuestro pesar.
En la vida hay de todo: luces y sombras, algunos momentos tristes y muchos alegres. Hoy nos solidarizamos con vosotros. Todos los que os hab?is reunido aqu?, est?is demostrando vuestra calidad de personas, acudiendo a donde se ha de ir en actitud de cari?o, ayuda y comprensi?n.
Expresamos tambi?n nuestra Esperanza. A los cristianos nos sostiene esta virtud. El Ap?stol Pablo nos dice que "la Esperanza nunca defrauda". A El no le defraud?, a nosotros tampoco. Estoy seguro de que a N. tampoco, porque ahora recoge toda la cosecha de bondad almacenada a lo largo de sus X a?os de aqu?.
En la la Lectura que hemos le?do San Pablo le dice a su disc?pulo Timoteo (que est? en la c?rcel por anunciar a Jesucristo), lleno de miedo: "Dios nos ha dado un esp?ritu de energ?a y buen juicio. Vive con fe y amor cristiano". Son palabras que se han cumplido en N. porque el ( ella) ha sido una persona en?rgica y de buen criterio. Ha vivido con fe en Jes?s y con amor a Dios. La fe ha sido su mejor adorno, su mayor tesoro. Y como ha vivido con Jesucristo, ahora sigue viviendo con El.
Hizo mucha oraci?n, le pidi? muchas veces perd?n, le trat? amistosamente aqu? en la Parroquia y ?ltimamente en casa ( ?cu?ntas comuniones se lleva N.! ), le ofreci? sus trabajos, le sirvi? en los dem?s, a los que siempre trat? con dulzura, con una delicadeza exquisita, con una sonrisa siempre a flor de labios, siempre con buen talante, con amabilidad.
N. ha sido de esas personas que dan paz, para las que todo est? bien, que se conforman con muy poco. Ahora, ?l pertenece a esa comunidad de los Bien-aventurados. Desde all? seguir? intercediendo por todos nosotros.
No me extra?a que ante un hombre tan bueno, os hay?is volcado en atenciones hacia ?l. Le hab?is tratado con ternura, le hab?is hecho compartir vuestras nutridas reuniones de familia. Qu? bien ha recogido ?l lo que sembr? en su vida. Ojal? hagan con vosotros vuestros hijos lo mismo que hab?is hecho con ella. Hay un adagio que se puede aplicar en este caso: "Cu?ntos sean los pimpollos de tu rosal, tantas ser?n las rosas de tu corona"
A una vida sencilla como la suya, siempre de fr?gil salud, no le hacen falta pedestales. Se impone por s? misma, como se impone la luz indirecta, que todo lo llena sin que se sepa d?nde est? o como se percibe el perfume de una violeta escondida entre los arbustos.
La Palabra de Dios nos dice algo que se aplica a estela hermano/a: " Dichosos los que mueren en el Se?or. Que descansen de sus trabajos". La vida es esfuerzo, lucha, trabajo, superaci?n de problemas, servicio, fatiga.
Tengo entendido que N. fue una persona muy trabajadora. Al final, aunque su cuerpo se fue desmoronando por dentro, en su interior, se manten?a lozano, porque estaba plantado junto a la acequia del amor de Dios.

Seguramente cuando se haya presentado ante el Se?or le habr? ido mostrando su sencillez, sus sacrificios; todas esas atenciones que almacenan las personas sencillas y buenas que van pasando por este mundo calladamente, pero haciendo el bien a manos llenas.
En una larga vida pasan muchas cosas. Queda lo fundamental: el amor a Dios, a Jesucristo, a la Virgen Mar?a, el amor puesto en circulaci?n esparcido en mil detalles. Todo eso que sembr? lo recoge ahora y se lo presenta al Se?or como si se tratara de un ramillete.
Demos gracias a Dios por la obra que realiz? en N.: llam?ndolo a la vida, llam?ndolo a la fe y porque ahora le concede una vida sin limitaciones y para siempre. Qu? cierto es que Dios se manifiesta a los humildes y sencillos. Los sabios y orgullosos se quedan con su ciencia y no llegan a descubrirlo.
Para todos nosotros pidamos al Se?or c?mo los ap?stoles a Jes?s, que escuch?bamos hoy en el Evangelio: "Se?or, aum?ntanos la fe". En la fe se crece, como crece una plata o un ?rbol. Pero para crecer en la fe, hay que alimentarla. Y ?c?mo se alimenta? Pues con la escucha de la Palabra de Dios, con la Eucarist?a de cada Domingo, con la oraci?n, dejando buen rastro por donde pasamos. Fi?ndonos de Jesucristo. ?Qui?n te quiere m?s que Jesucristo? Y t? ?ya le quieres a El? ?Ya te f?as de El?

EJEMPLO.- Un barco en altar mar estaba a punto de naufragar. Hab?a all? una ni?a que jugaba tan tranquila mientras toda la gente gritaba espantada. Un pasajero se acerc? a la ni?a y le dijo: ?Es que t? no tienes miedo de que se hunda el barco? Y la ni?a le contest? tan tranquila. Es imposible, si yo voy en el. Mi padre es el capit?n, y me quiere much?simo". Aquella ni?a era modelo de fe en el amor de su padre. Le daba seguridad y confianza.

Que esta Eucarist?a aumente en todos nosotros el deseo de vivir la vida con sentido de fe. Y que a nuestro hermano N. le conceda el Se?or disfrutar de la claridad de su rostro, de su descanso y de su paz.
Publicado por verdenaranja @ 11:46  | Homil?as
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