Jueves, 26 de julio de 2007
Art?culo semanal del Padre Fernando Lorente, o.h., publicado en EL D?A, el mi?rcoles 25 de Julio de 2005, en la secci?n "Criterios" bajo el ep?grafe "Luz en el camino".

Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h. *


Mirar a Europa


ES MIRAR a Espa?a. Y mirar a Espa?a es mirar al Santuario de Santiago de Compostela, donde se venera al santo ap?stol, patr?n de los espa?oles. Hoy es su fiesta. En ella, los espa?oles y toda Europa recordamos y vivimos una de las mayores ra?ces cristianas m?s extendida por todo este continente.

Desde hace largo tiempo se viene diciendo que no existen fundamentos del todo convincentes sobre los cuales sostener la venida en vida de Santiago a Espa?a. Sin embargo, no importa que la ciencia cr?tica nos falle, hay otros modos de venir y visitar los santos, modos que escapan a los sabios, a las cr?nicas y a todo documento escrito. Uno de estos modos y presencias de un santo dentro de un pueblo, de una naci?n o de una raza es aquel que podemos hoy celebrar, cuando voltean las campanas del Obradoiro. Santiago estuvo, est? y estar?, porque el genio espa?ol, ese n?cleo del ser que llamamos genio, porque es grande y bueno, heredado e inmutable, el genio espa?ol denota a las claras una misteriosa proyecci?n del ap?stol, como su imagen, en cuanto un pueblo puede representar y perpetuar los rasgos de un hombre por los siglos.

Santiago Ap?stol es la piedra de Compostela, es el ?ndice occidental de la Cristiandad. Esto no lo olvidemos, y as? sabremos interpretar aquel genio medieval cristiano, como cruzado por tres caminos que explican lo m?s bello y entra?able de su esencia. Camino de romer?a, camino de cruzada, camino de peregrinaci?n. Hoy nos vamos a quedar reflexionando en ese camino de peregrinaci?n de Santiago:

El descubrimiento del sepulcro del ap?stol Santiago a principios del siglo IX en Compostela muy pronto abri? la extensa e intensa devoci?n al santo, que se propag? muy r?pidamente por toda Europa. El camino de Santiago recorr?a cuatro rutas en Francia, que se un?an en Puente la Reina, Navarra, desde donde discurr?a por Castilla y Galicia hasta llegar al P?rtico de la Gloria. Esta y otras rutas europeas son se?ales del aumento progresivo de peregrinos que, desde los reinos hispanos y de toda Europa, caminaban hacia el sepulcro con el esp?ritu del asceta que intentaba poder encontrar a Dios. Estos peregrinos, d?as antes de emprender su peregrinaci?n, hac?an testamento, eran despedidos en sus poblaciones de origen, donde recib?an el sayal, que llevaba un capuch?n, el bord?n o bast?n de marcha y la escarcela, m?s los necesarios salvoconductos con los que atravesaban reinos no siempre amigos. Estos peregrinos, en grupos, hac?an el viaje recorriendo un itinerario establecido, por etapas ya previstas; y, al llegar a la catedral compostelana, cumpl?an una serie de ceremonias, tales como la entrada procesional en el templo, la noche de vela en sus naves, la veneraci?n del sepulcro y la entrega de ofrendas, despu?s de lo cual recib?an el documento llamado "compostellanum", que acreditaba el cumplimiento de la peregrinaci?n. Es de destacar, tambi?n, la construcci?n de caminos y puentes, de hospitales y albergues en los que se atend?a a los peregrinos sin distinci?n de clases o de nacionalidad. Surgi? tambi?n un nuevo estilo de caridad y de santidad, el de aqu?llos que dedicaron su vida al servicio de los peregrinos. Y los primeros, los monjes cluniacenses, que colaboraron activamente en la propagaci?n de esta devoci?n con m?s eficacia que nadie. Ellos levantaron conventos, hospeder?as y hospitales en la ruta que segu?an los peregrinos.

Este largo camino de Santiago, con indiscutibles signos todav?a en pueblos, ciudades y campos de Europa, no fue s?lo un camino religioso, de penitencia y generosidad, sino que, al mismo tiempo, se convirti? en una extraordinaria autopista de cultura, de intercambio de estilos arquitect?nicos y escult?ricos, de formas lit?rgicas, de c?dices, de literatura en general y de escuelas de espiritualidad.

Reconocer esta grandiosa realidad hist?rica es mirar con respeto y admiraci?n a Europa y a Espa?a y estimar una de sus innumerables ra?ces vivas de la Cristiandad: el Camino de Santiago. El cristianismo, no lo olvidemos, se concibe a s? mismo como verdad revelada. Una verdad universal. Es la palabra prescrita por Dios, una gu?a para una vida ordenada en este mundo y una promesa de salvaci?n para la vida futura. Por eso, la Cristiandad es tambi?n una realidad social hecha vida, pero trascendente. Se manifiesta como una comunidad de personas que, ante todo, se consideran y se piensan cristianas, si bien con diferentes grados de compromiso con el cristianismo como norma de vida a la que se abrazan en el correr de la historia; aqu?, avanzando por los caminos de la propia existencia con el mismo esp?ritu vivido en tantos peregrinos todos los 25 de julio.

Terminamos reiterando que Espa?a forma parte de Europa. Y ?sta, si no es cristiana, no es Europa, sino que queda reducida a la condici?n geogr?fica de continente o a un mero espacio para el libre mercado de tantas desviaciones morales y socio-pol?ticas, ya muy arraigadas en sus formas y en sus contenidos.

* Capell?n de la Cl?nica S. Juan de Dios
Publicado por verdenaranja @ 9:35  | Art?culos de inter?s
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