Viernes, 27 de julio de 2007
Comentario al evangelio (Mt 13,18-23) del viernes de la d?cimosexta semana del Tiempo Ordinario, extraido del Libro "Ens??ame tus caminos" de Guillermo Guti?rrez.


Dios no fracasa. La par?bola del sembrador toma sentido en Jes?s. El es la palabra que se acepta o se rechaza, fructifica o se malogra. La palabra es su mensaje identificado con ?l mismo. El supo desde el principio que su palabra iba a correr suerte desigual. Pero sigui? sembrando porque ?ninguna palabra que sale de mi boca volver? a m? vac?a? (Is 55,11). Siempre hay corazones que reciben la semilla como tierra buena. En este campo no pueden expresarse los resultados en porcentajes exactos.

La explicaci?n de la par?bola no se hace en referencia a la calidad de la semilla, que es siempre la misma y buena; se hace por referencia al suelo en que cae. Equivale a decir: Dios es buen sembrador, pero el hombre puede malograr su cosecha. Su mentalidad, disposici?n, generosidad... condicionan la fecundidad de la cosecha y son los frutos el criterio para hacer la valoraci?n sobre la calidad de la tierra.

Una parte cay? junto al camino, fuera de la zona de cultivo, Son los que est?n fuera porque no ?necesitan? estar dentro. Piensan que Dios no es negocio, con ir a misa no se come, la religi?n ata. El analfabeto no suele valorar la cultura, de la misma manera que el arreligioso o agn?stico no siente la necesidad de Dios.

Otra parte cay? en tierra pedregosa. Es el coraz?n de los f?cilmente impresionables, tan prontos al entusiasmo como al abandono. Suelen estar incapacitados para una obra duradera. San Pablo los describe como gente a la caza de la ?ltima novedad y necesitan mirar mucho m?s hacia dentro que hacia fuera, porque dentro est? Dios.

Parte de la semilla cay? entre espinas. Son cualidades ?sin tiempo?, afanes sin compromisos, atenci?n m?s a las cosas que al Se?or de todas las cosas.

A la parcela de la tierra buena pertenecen los entregados con sinceridad, eficaces, sin ruido o con alboroto, pero fieles en cada ocasi?n.

La tierra infecunda puede ser saneada y los desiertos trasformarse en tierra laborable. La semilla que se ahoga entre espinas puede coronarse en espiga eliminando aqu?llas. ?Convertir el SAhara en un jard?n...? ?Es Dios quien siembre y su semilla es buena!
Publicado por verdenaranja @ 9:48  | Espiritualidad
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