S?bado, 28 de julio de 2007
Entrevista a Luis Fernando Figari, fundador de la familia Sod?lite, publicada por Agenzia FIDES ? 28 julio 2007, en Dossier Fides


NUEVAS, PEQUE?AS Y GRANDES REALIDADES DE LA IGLESIA

ENTREVISTA A LUIS FERNANDO FIGARI, FUNDADOR DE LA FAMILIA SOD?LITE



?Podr?a explicar esta nueva realidad eclesial que se conoce como la Familia Sod?lite?

La Familia Sod?lite surge en torno al Sodalitium Christianae Vitae, instituci?n que tras un proceso de maduraci?n eclesial y de discernimiento de su forma can?nica fue aprobado por el Siervo de Dios Juan Pablo II el 8 de julio de 1997 como Sociedad de Vida Apost?lica de Derecho Pontificio. Desde sus or?genes en 1971, el Sodalitium surge en el cauce del Concilio Vaticano II. Se ve fascinado por la difusi?n conciliar del laico y su misi?n como bautizado. La inspiraci?n de la comunidad cristiana primitiva impulsa a formar comunidades de vida cristiana en el mundo en las que est?n representadas en vital armon?a los diferentes estados de vida y caracter?sticas vocacionales. La idea de la cooperaci?n entre laicos y sacerdotes, apoy?ndose mutuamente al servir a la misi?n de la Iglesia surge como un impulso para comprometerse en la renovaci?n de la vida cristiana y en la transformaci?n del mundo seg?n el Plan de Dios. En torno al Sodalitium, ya desde la d?cada de los a?os ?70, fueron surgiendo varias agrupaciones y asociaciones que aunque tienen su mismo carisma son distintas entre s?. As?, por ejemplo, el Movimiento de Vida Cristiana, que nacido en 1985 desde 1994 cuenta con el reconocimiento pontificio. Hay dos asociaciones de mujeres consagradas que se orientan a ser sociedades de vida apost?lica. Existen otras asociaciones, entidades de servicio solidario y cultural, y millares de personas que a t?tulo personal participan de la espiritualidad sod?lite y se encuentran identificadas con esta familia espiritual. Entre todas ellas la m?s extendida ?alcanza ya los cinco continentes? y tambi?n la m?s numerosa ?cuenta con decenas de millares de adherentes? es el Movimiento de Vida Cristiana. Todas estas realidades eclesiales se incluyen en la Familia Sod?lite.


No es com?n que un laico sea el fundador de un movimiento eclesial que incluye sacerdotes, religiosas y laicos consagrados.

En realidad no es tampoco tan extra?o. Pensemos en San Francisco de As?s, al fundar ?l era laico. Tambi?n podemos pensar en el laico Juan Ciudad Duarte, m?s conocido como San Juan de Dios, fundador de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, integrada por laicos y sacerdotes. Igualmente se puede recordar a Concepci?n Cabrera de Armida, fundadora de los Misioneros del Esp?ritu Santo. No han sido pocos los laicos que el Se?or ha invitado a fundar formas de vida asociada en su Iglesia. Eso se puede ver hasta nuestros d?as en Pierre Goursat, Chiara Lubic, Kiko Arg?ello, Jean Vanier y algunos otros m?s en la l?nea de los movimientos y nuevas asociaciones. Todos ellos son laicos. Pienso que se trata de un carisma, y como tal una merced gratuita que Dios da y que la persona que la recibe, respondiendo desde su libertad, se ve convertida por puro don en el fundador o impulsor de un movimiento eclesial, de una sociedad de vida apost?lica o de una congregaci?n, o de varias juntas.


?Qu? lo impuls? a fundar una sociedad de vida apost?lica, un movimiento eclesial, y dos sociedades de mujeres consagradas?

Adelantemos la respuesta: ?Dios! S?, precisamente ?l es quien suscit? un proceso de b?squeda sobre el sentido de mi propia vida y sobre la consciencia de que era urgent?simo construir una sociedad m?s justa, m?s respetuosa de la dignidad y los derechos humanos, m?s fraterna y pac?fica. Fue un proceso intenso, iluminado por la fe, que fue haci?ndose vida y me fue llevando a la convicci?n de que la clave de todo cambio est? en el ser humano. Y la ?nica fuerza que puede producir ese cambio en la persona es la fe. La gracia de Dios y el auxilio de Santa Mar?a avivan un ardor interior, un fuego vivo que a veces describo como alimentado por el ?leo del Esp?ritu Santo, que me va conduciendo a interiorizar este horizonte y volcarlo a la acci?n. As? fue naciendo la idea de asociar a otras personas para el gran sue?o de vivir la reconciliaci?n tra?da por Jes?s y de hacerse servidores de la Palabra para anunciar a todos que los espejismos y suced?neos que tanto abundan no son la soluci?n, sino que ella s?lo est? en el Se?or Jes?s. As? las circunstancias se fueron presentando como condiciones para vivir una vida cristiana y para irradiar la fe a un mundo en cambios acelerados que parec?a perder el rumbo. M?s que con unos planes claros el Sodalitium Christianae Vitae fue surgiendo y perfil?ndose bajo el soplo del Esp?ritu. Ya desde los primeros a?os, al ver los frutos, quedaba clar?sima la desproporci?n entre ellos y el pobre vaso de barro que se ve?a urgido a emprender tan grande compromiso. Precisamente as? la luz de Dios brillaba con mayor nitidez mostrando que esos frutos y cuanto ocurr?a ven?an de ?l. Desde el inicio la cercan?a y acompa?amiento de varios Sucesores de los Ap?stoles fue motivo de mayor ardor en el compromiso por adherirse a la fe, llevarla al coraz?n y plasmarla en la acci?n cooperando con la amorosa gracia que el Esp?ritu derrama en los corazones, buscando en todo responder al divino Plan. Hoy con inmensa gratitud a Dios el m?nimo Sodalitium est? sirviendo en la misi?n de la Iglesia en numerosos pa?ses.

El Movimiento nace tras una intensa experiencia espiritual tenida en Roma con ocasi?n del Jubileo de los J?venes en 1984. Percib? un impulso interior que me llevaba a la convicci?n de que para encaminar a esa familia que se empezaba a formar en torno al Sodalitium ser?a maravilloso, si as? lo ten?a Dios en su Plan, un movimiento eclesial. Tras un proceso de oraci?n y discernimiento nac?a en 1985 el Movimiento de Vida Cristiana.

Las dos fundaciones de vida consagrada femenina tuvieron que esperar, como todo, los ritmos de Dios. Pues de eso se trata, ya que la iniciativa siempre viene de ?l. El primer ensayo de vida femenina consagrada fue en 1975, pero no dio resultado. Tras sendos procesos de oraci?n y discernimiento, que duraron algunos a?os, naci? la Fraternidad Mariana de la Reconciliaci?n, aprobada arquidiocesanamente en Lima en 1991, y luego, ante nuevos signos, las Siervas del Plan de Dios, aprobadas tambi?n arquidiocesanamente en 1998. Ambas vienen creciendo en forma sostenida, lo que lleva a exclamar desde un coraz?n agradecido: ?Alabado sea Jesucristo!


En poco tiempo ha tenido una gran extensi?n por todo el mundo, sobre todo por Am?rica Latina - ?A qu? atribuye el crecimiento del Movimiento de Vida Cristiana?

Creo que hay un gran hambre de Dios que requiere ser atendido. Hoy vivimos una dolorosa crisis en la identidad de hijos de la Iglesia. El Papa Benedicto XVI hace poco en tierras de Am?rica Latina ha se?alado la existencia de un cierto debilitamiento en la pertenencia a la Iglesia. Una veintena de a?os atr?s en Per?, el Siervo de Dios Juan Pablo II hab?a advertido algo semejante, as? como lo hizo en otros lugares. Son muchos los factores socio culturales que piden una mayor coherencia en el conocimiento de la fe, en la vida de la fe, en la celebraci?n de la fe.

Al mismo tiempo la adhesi?n existencial a Jes?s, a sus ense?anzas y el amor a la Iglesia van parejos con la preocupaci?n de construir una sociedad m?s justa, fraterna y reconciliada, desde la ?nica perspectiva que la podr? hacer posible, la reconciliaci?n con Dios y con uno mismo. S?lo desde esa dimensi?n se producir? un cambio que centrado en el amor y la solidaridad lleve un dinamismo reconciliador que edifique un mundo m?s justo y pac?fico. Esa visi?n y ese compromiso forman parte de la cosmovisi?n y acci?n de los integrantes del Movimiento de Vida Cristiana.

Esa perspectiva dirigida al ser humano total est? enraizada en la vida del Movimiento, pero su crecimiento no creo que se pueda atribuir a ello, ni al m?todo pedag?gico con que se vive el itinerario de fe, ni al sentido de comuni?n y fraternidad, sino tal vez a la invitaci?n a que cada quien tome responsabilidad de la propia libertad, de acuerdo a su dignidad de persona humana. ?Quiz? por all? hay una clave? En corazones as? dispuestos la gracia amorosa que el Esp?ritu derrama encuentra una cooperaci?n efectiva. En ?ltima instancia toda bondad, todo bien viene de Dios.


Hay quienes afirman que el lenguaje de la Iglesia no llega a la juventud. Desde la experiencia Sod?lite, ?c?mo responder?a usted a esta objeci?n?

El Papa Juan Pablo II y ahora el Papa Benedicto XVI han impulsado el proceso de Nueva Evangelizaci?n. ?ste permite que las verdades de la fe de siempre sean presentadas de una manera existencial que ayude a mejor comprenderlas y a abrirse a la gracia para vivirlas d?a a d?a dando gloria a Dios. Quien llama al interior de la persona es el Se?or Jes?s y lo hace desde su misi?n y la fascinaci?n que su misterio produce. Quien realmente se encuentra con ?l experimenta la avasalladora atracci?n de la Verdad. Tal encuentro con ?l mueve tanto a la adhesi?n afectiva como a la de la verdad que su Persona revela. Y es que el Se?or Jes?s apela a la mente con la Verdad, cuya belleza despierta la emoci?n, e invita a recorrer su sendero buscando hacer el bien, ?como ?l pas? haciendo el bien?. En el encuentro sin miedos con Jes?s la raz?n se enciende y los sentimientos se avivan superando las rupturas y las tensiones que agobian a la persona pues ?l, que es el Reconciliador, ofrece al ser humano la respuesta reconciliadora a todas las rupturas, abriendo el camino de la armon?a de la raz?n y el afecto, as? como recuperando el horizonte trascendente de la existencia.

El coraz?n del mensaje de la Iglesia es el Se?or Jes?s, y ?l es ?el mismo ayer, hoy y siempre?. Es a ?l a quien buscan los j?venes, a?n si algunos se ciegan ante su luz, otros tropiezan en las tinieblas del mundo, otros se dejan fascinar por suced?neos. Pero millones de millones le abren su coraz?n. ?Nos hemos acaso olvidado de esos dos millones de j?venes en Tor Vergata? ?O acaso no percibimos la b?squeda interior de la inmensa multitud de j?venes reunidos en la ?ltima Jornada Mundial de la Juventud, en Alemania?

Hay un sentido de aventura y de b?squeda de la verdad, de ansia de infinito, de nostalgia de reconciliaci?n que est? metido en lo profundo del joven. Cuando se tocan esas fibras interiores los j?venes responden ansiando ser y vivir en autenticidad, escuchando lo hondo de su coraz?n. Se requiere intrepidez y dejar de lado el miedo. Por algo desde el Magisterio se viene repitiendo aquel ??no teng?is miedo!?, en vivo eco de Jes?s. Los j?venes que vencen el temor pueden vivir la audacia de la gran aventura del encuentro de amistad con el Se?or Jes?s. ?Y de hecho muchos lo hacen!

?Qu? papel considera que tienen los movimientos eclesiales hoy dentro de la Iglesia?

Ayer como hoy creo que es fundamental. Hist?ricamente los movimientos han sido dones del Esp?ritu Santo en la vida de la Iglesia. Por ejemplo, el Cardenal Joseph Ratzinger al analizar hist?ricamente la realidad de los movimientos se?alaba que ya en el siglo III, en el monacato, se pod?an identificar las caracter?sticas de un movimiento. Dec?a que ?sin ninguna dificultad se puede definir el monaquismo como un ?movimiento??. Estoy convencido que han habido muchas oleadas de ?movimientos? a lo largo de la historia de la Iglesia. Es una de las maneras en que el Esp?ritu vitaliza al Pueblo de Dios. Hoy aparece una nueva floraci?n de ellos. Maravilla el surgimiento de movimientos con caracter?sticas y formas tan diversas, con estilos distintos, respondiendo a diversas necesidades pero vinculados s?lidamente a la comuni?n eclesial. El gran don del Esp?ritu que se expresa en los movimientos eclesiales que nacen en el hoy de nuestra historia, en el cauce del Concilio Vaticano II, ha sido puesto espl?ndidamente de relieve por el Magisterio del Papa Juan Pablo II y del Papa Benedicto XVI. Esas oleadas de expresiones asociativas eclesiales que llamamos movimientos son respuestas del Esp?ritu Santo ante los desaf?os y nuevas situaciones con las cuales se va encontrando la Iglesia en su historia. Hoy, especialmente vinculados a la Sede de Pedro y al mismo tiempo en comuni?n con los obispos locales, los movimientos eclesiales van enriqueciendo la realidad del Pueblo de Dios con los carismas que reciben del Esp?ritu Santo. Se habla mucho de la vitalidad de los movimientos y surge el asombro por el impulso espiritual y la radicalidad evang?lica que aportan a las Iglesias particulares. Ello constituye un don para la misi?n apost?lica y una responsabilidad para los integrantes de los movimientos eclesiales de responder al impulso recibido del Esp?ritu y expresar la fidelidad a la fe de la Iglesia, buscando siempre vivir con coherencia cristiana la vida diaria.


Cu?les son los nuevos desaf?os que aparecen ante la juventud al comenzar el siglo XXI?

Hay numerosas crisis que debilitan la fe, especialmente de aquellos que menos formados est?n en ella. El secularismo, el racionalismo, el agnosticismo funcional, el hedonismo, la desconfianza epistemol?gica, la desvalorizaci?n del intelecto, reduccionismos de todo tipo y otras tendencias e ideolog?as ampliamente difundidas hoy son como un humus negativo cultural en el que la persona se debate sin dejar de aspirar a superar esas trampas para ser aquello que desde su interior aspira a ser. Hay una dimisi?n generalizada de lo humano, de la dignidad de la persona. Este clima adverso podr?a sintetizarse en tres crisis: del pensamiento, de los deseos y de la acci?n. La juventud, en general, las sufre muy fuertemente por ser m?s proclive a caer en el subjetivismo, fomentado por los medios. Por ello el anuncio de la fe debe ser integral y responder a esas tres ?reas cr?ticas.

Frente a toda la problematicidad en torno a la verdad y el subjetivismo, es necesario anunciar con claridad a Aquel que es ?la Verdad?, ayudando a que el conocimiento de Jes?s vaya parejo con sus ense?anzas, la fe que custodia la Iglesia. Ante una confusi?n entre ?me gusta? por tanto es bueno, ?no me gusta? por tanto es malo, ante la crisis de valores y de deseos, ofrecer el Camino del Se?or, de Aquel que pas? haciendo el bien y que asume situaciones duras y que producen sufrimiento por causa de valores aut?nticos y mayores. Hay que ayudar al joven a que comprenda que sus deseos no son la norma, que en ocasiones de hecho desea cosas que son malas. Cuando el Papa Juan Pablo II hablaba del ?pecado como un acto suicida?, implicaba que hay deseos que son mortales. Se trata de presentar el sentido y la importancia del bien en el camino a la felicidad. Hay el peligro de actuar mal, ante el cual es importante presentar el valor del recto actuar. La prudencia y la caridad no son ajenas a un recto ejercicio de la acci?n. Incluso en este mundo en r?pido cambio se puede hablar de una espiritualidad de la acci?n que se exprese en la caridad que es la fuerza capaz de cambiar al hombre y al mundo. No es por nada que se dice que ?s?lo los santos cambiar?n el mundo?. Y hay que recordar que todo bautizado est? llamado a ser santo.


?Cu?l es la respuesta que da el Movimiento de Vida Cristiana frente a los nuevos problemas que se plantean en la sociedad y en la Iglesia?

En verdad contestar a eso llevar?a mucho tiempo. Pero algo se puede decir. Ante todo la convicci?n de que sin Dios ni el hombre ni la sociedad pueden alcanzar sus metas. La respuesta del Movimiento nace de la fe y de la adhesi?n, afectiva y efectiva a la Iglesia. Hoy que tantas cosas son puestas en cuesti?n se tiene la firme convicci?n de que la fe y la activa vida eclesial constituyen la clave para la realizaci?n de la persona humana y para hallar respuestas a las dificultades que se presentan en la vida econ?mica, social, cultural.

Abundan los diagn?sticos sobre la situaci?n. ?Hay cat?logos de distintos diagn?sticos! Lo que no se puede negar es que se est? viviendo en un tiempo en el que impera la cultura de muerte, la dimisi?n de lo humano. Nosotros mismos hemos impulsado reflexiones sobre los desaf?os y soluciones posibles. En marzo de este a?o se realiz? un importante Congreso-Seminario con destacados participantes de diversos pa?ses de Am?rica Latina. El resultado fue de la mayor importancia y serenidad. Se constat? que hay problemas de siempre que deben ser atendidos, y que hay nuevos problemas que igualmente requieren atenci?n. Esto es un hecho, como lo es que la ra?z de todos ellos es la ruptura con Dios, consigo mismo, con los dem?s, con el cosmos introducida por el pecado original y acrecentada por los pecados personales. ?El problema fundamental es espiritual! Los dem?s problemas reales, y que deben ser atendidos, son secuelas de esa problem?tica espiritual. La historia lo prueba fehacientemente. Los fracasos de tantos programas, ideolog?as, gobiernos jalonan tr?gicamente la historia. Son muchos los que por las urgencias descuidan lo esencial y necesario. Es fundamental ir a lo esencial. A partir de esa perspectiva se puede ir ensayando respuestas a los dem?s problemas. Es como tener una br?jula. Con ella se marcan las coordenadas b?sicas y se puede establecer una ruta. Sin ella se dan vueltas en c?rculo. Hoy parece que se dan demasiadas vueltas en c?rculo.

A poco m?s de tres a?os de la fundaci?n del Movimiento, el Papa Juan Pablo II plante? un camino sumamente sugerente: ?Hambre de Dios, s?! pero ?hambre de pan, no! ?Veo que aqu? hay hambre de Dios, hambre que constituye una verdadera riqueza, la riqueza de los pobres que no se debe perder con ning?n programa?. Y a?ad?a: ?Hay aqu? hambre de pan. Por eso el Se?or nos ha ense?ado a rezar: ?El pan nuestro de cada d?a d?nosle hoy?. Hay que hacer todo lo posible para llevar ese pan de cada d?a a los hambrientos?. Son las coordenadas que hablan de un programa integral que va al encuentro de las necesidades del ser humano concreto. ?De eso se trata! El Papa Benedicto en su primer viaje a Am?rica Latina se ha movido dentro de esas coordenadas orientando al Pueblo de Dios de esas tierras ante los problemas que se plantean en la Iglesia y en la sociedad. ?El motivo principal de mi viaje tiene un alcance latinoamericano y un car?cter esencialmente religioso?, dijo desde el principio. Sus ense?anzas son extensas y de sabia prudencia. No se puede intentar resumirlas en una entrevista, pero no deja de llamar la atenci?n su reiterada invitaci?n a implementar una intensa evangelizaci?n que emplee el Catecismo de la Iglesia, y el recurso en la caridad social a la Ense?anza social de la Iglesia. En esa l?nea el Movimiento de Vida Cristiana ha venido desarrollando sus actividades, buscando atender activamente al hambre de Dios, as? como solidaria y fraternamente al hambre de pan, hambre de salud, hambre de techo, hambre de vestido, hambre de convivencia social reconciliada, de estructuras que respondan a la dignidad y derechos del ser humano seg?n el divino Plan. Siendo lo fundamental la evangelizaci?n propiamente tal, el anuncio del Se?or Jes?s y su Reino, ante la descristianizaci?n creciente de nuestros tiempos, tampoco se debe dejar de recordar que el seguimiento de Cristo tiene consecuencias en la vida social que deben ser implementadas.
Publicado por verdenaranja @ 23:48  | Entrevistas
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