Domingo, 29 de julio de 2007
Entrevista a la Madre María di Anima Christi, Superiora General de las Siervas del Señor y de la Virgen de Matará (SSVM), publicada por Agenzia FIDES en Dossier Fides.

NUEVAS, PEQUEÑAS Y GRANDES REALIDADES DE LA IGLESIA


ENTREVISTA A LA M. MARIA DI ANIMA CHRISTI
SUPERIORA GENERAL DE LAS SIERVAS DEL SEÑOR Y DE LA VIRGEN DE MATARÀ (SSVM)



El fin del Instituto es inculturar el Evangelio, o sea para prolongar la Encarnación en 'todo hombre, todo el hombre, y en todas las manifestaciones del hombre', de acuerdo con las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia ¿cómo se vive esto en la practica?

Cuando decimos “prolongar el Verbo” nos referimos a vivir siempre según el Evangelio a ejemplo de Jesucristo. El Evangelio no es sólo para nosotras religiosas, es para todos y debemos hacerlo conocer, llevarlo al mundo. Allí donde el mundo habla de odio y guerra, Jesucristo habla de perdón y paz.
Hay todavía tanta gente que no conoce Jesucristo y su mensaje, de ahí la urgencia de la misión, de prolongar el Verbo en las culturas del hombre, en todas las manifestaciones del hombre, especialmente en una cultura que prevalentemente es de muerte.
Nosotras somos primero de todo misioneras y podríamos decir que tenemos tres grandes líneas de apostolado, la primera es la proclamación de la Palabra, catequetizar. La segunda, las obras de misericordia, el reconocer a Jesús en el pobre, el anciano, el huérfano, el discapacitado. En el Evangelio está el valor de la vida, el amor por la vida desde su concepción hasta la muerte natural, el amor al prójimo y el amor a Dios. Y la tercera es la contemplación, conquistar gracias por medio de la oración. Nuestras hermanas contemplativas nos recuerdan que Dios es el Único Necesario, nos enseñan a elevar la mirada hacia el Cielo.

Ustedes respiran con los dos pulmones, latino y oriental ¿por qué han realizado esta elección? ¿Cómo se vive esto dentro de la comunidad?

Los dos pulmones están siempre presentes en la Iglesia, y es una expresión que usó Juan Pablo II, al que nos sentimos muy vinculadas por haber nacido bajo su Pontificado y por habernos iluminado con su ejemplo y doctrina.
Nuestro fundador, el Padre Carlos Miguel Buela, ha querido que tengamos en nuestro Instituto una rama oriental para poder ayudar a nuestros hermanos de las Iglesias Orientales ya que forman parte del patrimonio indiviso de la Iglesia Universal.

Los ritos orientales son una gran riqueza, son otras expresiones de una misma fe. Gracias a Dios podemos constatar este gran patrimonio en nuestras comunidades en Egipto, donde además del rito romano tenemos hermanas de rito copto; y en Ucrania con el rito bizantino. En ambos lugares Dios ha suscitado vocaciones llamadas a evangelizar por medio de su propio rito.

¿En qué consiste es su cuarto voto de esclavitud mariana?

Este voto es una consecuencia lógica de la encarnación del Verbo. Jesús se hizo hombre en el seno de la Virgen María. Por medio de María vamos a Él. Es parte de la espiritualidad de S. Luis María Grignon de Montfort escrito en su "Tratado de la Verdadera Devoción a María". La consagración consiste en darse enteramente a la Santísima Virgen para pertenecer por completo a Jesucristo por Ella. Darse enteramente significa darle todo lo que nos pertenece: nuestros bienes interiores y exteriores. Le entregamos nuestros bienes materiales para que ella nos preserve de todo apego a las cosas terrenas y nos inspire hacer el mejor uso de ellas. Le entregamos el cuerpo y nuestros sentidos para que ella los conserve en perfecta pureza; y también, todos los bienes espirituales.
Otro aspecto de la consagración se podría indicar con San Agustín, cuando llama a la Virgen “Forma Dei": molde viviente de Dios. María es el molde maravilloso de Dios, hecho por el Espíritu Santo para formar a la perfección a un Hombre-Dios por la encarnación y para hacer al hombre partícipe de la naturaleza divina mediante la gracia. María es el molde en el cual no falta ni un solo rasgo de la divinidad. Quien se arroje en él y se deje moldear, recibirá allí todos los rasgos de Jesucristo, verdadero Dios.
María es una presencia natural en nuestra vida, por María queremos llegar al corazón de su Hijo. Aparte de la fórmula tradicional de los tres votos (pobreza, castidad, obediencia) tenemos este cuarto voto mariano. Dicen nuestras Constituciones que somos esencialmente misioneras y marianas.

¿En que países están las hermanas y que tipo de trabajo realizan?

Actualmente estamos presentes en 23 Países: Albania, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Ecuador, Egipto, España (Tenerife), Estados Unidos, Guyana, Islandia, Italia, Jordania, Países Bajos, Perú, Palestina (Belén), Papúa Nueva Guinea, Rusia, Tayikistán, Taiwán, Tunes, Ucrania
Durante el próximo mes de agosto abriremos dos nuevas comunidades en Siberia y en Kazajstán.
De acuerdo a nuestro carisma: "La evangelización de la cultura", las hermanas puedan realizar apostolados muy variados. Las Servidoras realizan trabajo parroquial, frecuentemente en unión con los sacerdotes del Instituto del Verbo Encarnado, con quienes compartimos el mismo Padre fundador y las mismas Constituciones. También hay hermanas que enseñan en escuelas, mientras otras realizan un trabajo intelectual por ejemplo, por medio del proyecto cultural Padre Cornelio Fabro, para la edición de la opera omnia de este gran filósofo tomista italiano. Una particular importancia reviste también el diálogo interreligioso y ecuménico, y el trabajo de publicación de diversos artículos afines en los sitios web de la Congregación; también en la reedición de otros libros de apostolado.
Realizamos misiones populares, oratorios para niños y colaboramos en la asistencia y predicación de los Ejercicios Espirituales según San Ignacio de Loyola.
Tenemos hogarcitos con niños abandonados y huérfanos, mamás solteras, ancianos, discapacitados, internados de jóvenes; trabajamos a favor de la vida, de la familia.
Por último, pero de importancia capital, tenemos hermanas de vida contemplativa, quienes según lo escrito en nuestras constituciones, están a la vanguardia de nuestra labor misionera.
Estas son, en grandes rasgos, las principales actividades pastorales de las Servidoras.

- ¿Dónde encuentran más dificultad las hermanas para realizar su apostolado?

Hay lugares dónde es difícil hablar abiertamente de Jesucristo, simplemente porque no se lo conoce, o porque se lo rechaza. En estos lugares el misionero tiene que aprender también a hablar de Dios por medio del testimonio de la propia vida, por medio de la caridad, el ejemplo de la primacía de la oración, y el respeto hacia la persona humana. Por ejemplo, sucedió varias veces a nuestras hermanas en Palestina que, cuidando niños discapacitados (en su mayoría musulmanes), los mismo familiares de los niños les preguntaban porque dejaban su Patria, cultura, idioma propio, renunciaban al matrimonio y a tener propios hijos para ir a ese lugar a cuidar sus niños discapacitados… y quedaban asombrados ante la respuesta de las hermanas: “lo hacemos por amor a Dios”.
De todas maneras, obstáculos para la evangelización existen en todas partes del mundo, pero hay que buscar de superarlos. Además hay una cruz reservado para cada misionero, independiente del lugar donde esté. Cada una de las hermanas tendrá que continuar su lucha mientras avanza por el camino estrecho.
Ciertamente, hay lugares donde se sufre en mayor grado la soledad, la incomprensión, la ignorancia de la Fe en Cristo, como en las misiones más alejadas en el territorio Ruso, en Egipto o en Papua-Nueva Guinea.
Por otro lado, hay ciertos peligros mayores en otros lugares como Tierra Santa o las favelas de Brasil, en la zona del Guasmo en Guayaquil, (Ecuador), o en Brooklyn y Harlem en los Estados Unidos, donde la violencia es un factor común en la vida cotidiana de la gente a las cuales se busca evangelizar.
También es un gran desafío la indiferencia religiosa que se experimenta cada vez más en el continente Europeo. Mucha gente ha apostatado, vive la frialdad y el egoísmo de la cultura de la muerte, como si Dios no existiera. En Holanda, pero también en Tenerife y Italia, chocamos con esta realidad; aunque también hay pequeñas luces al horizonte, que indican que la gente está cansada de vivir abandonada a sus pasiones, apartada de Jesús, quien es "el Único que tiene palabras de vida eterna".

¿Cuales son sus principales desafíos y deseos para la Congregación como superiora general?

La misión es ciertamente un gran desafío, especialmente en los lugares "de frontera", donde nadie quiere ir, donde los frutos serán pocos, la labor ardua y el desgaste del misionero mucho. Lo mismo vale con respecto a la difícil tarea de la re-evangelización de Europa, donde se está viviendo la triste realidad del hombre caído de Dios, también caído de si mismo.
Mi gran deseo para nuestra Congregación es que sus miembros y todas las personas que están en contacto con nosotras, puedan alcanzar la santidad. ¿Qué sentido tienen nuestras obras sin la santidad? No me gusta reducir la vida religiosa meramente a obras exteriores. Tenemos que ser "sal de la tierra y luz del mundo", hacer que aumente la vida de gracia en las personas.

En sus numerosos viajes como superiora general, ¿qué impresión tiene de las nuevas misiones? ¿Podría contarnos algo de las numerosas experiencias vividas en tantas partes del mundo?

Considero una gracia muy grande poder visitar a nuestros misioneros en sus distintos lugares de misión y poder pasar algunos días a su lado y ponerme a servir y a trabajar con ellos. De esta manera puedo encontrarme con muchas personas, y este contacto me ha hecho consciente de lo que dice Santa Teresita, que en todo hombre está "Jesús oculto en el fondo de su alma". El misionero misiona y a su vez es también misionado, porqué "la fe aumenta dándola".

Gracias al contacto con las misiones en países lejanos soy testigo directo de muchas señales de esperanza. "La mies es mucha y los trabajadores son pocos", pero veo que allí donde se inicia una labor misionera auténtica, la gente abre el alma a Dios y hace propio los valores del Evangelio. Esto lo veo en la respuesta generosa de jóvenes a la llamada de la vocación. Asimismo en la respuesta de las familias, laicos comprometidos con Dios, con la iglesia, abiertos a la vida. La bondad de estas personas atrae también a otros hacia Dios.
Nuestra Familia Religiosa cuenta, por iniciativa del P. Carlos Buela, con lo que él llama, "la ciudad de la caridad." En muchas partes donde hemos ido a misionar, de a poco han ido naciendo variadas iniciativas para ayudar a los pobres de Dios, atendiéndolos física y espiritualmente. En esta obra están involucradas muchas personas de buena voluntad, que comparten su tiempo, su profesionalidad, sus bienes materiales, para poner en obras su fe.
Consideramos que es necesario proclamar el Evangelio, para que Cristo pueda reinar en las almas. No solamente debemos vivir nosotros la vida de Cristo buscando en todo a Dios, sino también difundir la vida de Cristo en los demás. (Agencia Fdies 28 julio 2007)


Publicado por verdenaranja @ 0:16  | Entrevistas
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