Domingo, 29 de julio de 2007
ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap, predicador de la Casa Pontificia, a la liturgia del domingo XVII del Tiempo Ordinario, 29 de Julio de 2007.


XVII Domingo del Tiempo Ordinario (C)
G?nesis 18, 20-21.23-32; Colosenses 2, 12-14; Lucas 11, 1-13

Jes?s orando


El evangelio del domingo, XVII del Tiempo Ordinario, empieza con estas palabras: ?Un d?a Jes?s estaba orando en cierto lugar; cuanto termin?, le dijo uno de sus disc?pulos: "Se?or, ens??anos a orar como ense?? Juan a sus disc?pulos". ?l les dijo: "Cuando or?is, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino"?.

C?mo ser?a el rostro y toda la persona de Jes?s cuando estaba inmerso en oraci?n, lo podemos imaginar por el hecho de que sus disc?pulos, s?lo con verle orar, se enamoran de la oraci?n y piden al Maestro que les ense?e tambi?n a ellos a orar. Y Jes?s les contenta, como hemos o?do, ense??ndoles la oraci?n del Padre Nuestro.

Tambi?n esta vez queremos reflexionar sobre el evangelio inspir?ndonos en el libro del Papa Benedicto XVI sobre Jes?s: ?Sin el arraigo en Dios ?escribe el Papa-, la persona de Jes?s es fugaz, irreal e inexplicable. ?ste es el punto de apoyo sobre el que se basa este libro m?o: considera a Jes?s a partir de su comuni?n con el Padre. ?ste es el verdadero centro de su personalidad?.

Los evangelios justifican ampliamente estas afirmaciones. Por lo tanto nadie puede contestar hist?ricamente que el Jes?s de los evangelios vive y act?a en continua referencia al Padre celestial, que ora y ense?a a orar, que funda todo sobre la fe en Dios. Si se elimina esta dimensi?n del Jes?s de los evangelios no queda de ?l absolutamente nada.

De este dato hist?rico se deriva una consecuencia fundamental, esto es, que no es posible conocer al verdadero Jes?s si se prescinde de la fe, si se realiza un acercamiento a ?l como no creyentes o ateos declarados. No hablo en este momento de la fe en Cristo, en su divinidad (que viene despu?s), sino de fe en Dios, en la acepci?n m?s com?n del t?rmino. Muchos no creyentes escriben hoy sobre Jes?s, convencidos de que son ellos los que conocen al verdadero Jes?s, no la Iglesia, no los creyentes. Lejos de m? (y creo que tambi?n del Papa) la idea de que los no creyentes no tengan derecho a ocuparse de Jes?s. Jes?s es ?patrimonio de la humanidad? y nadie, ni siquiera la Iglesia, tienen el monopolio sobre ?l. El hecho de que tambi?n los no creyentes escriban sobre Jes?s y se apasionen con ?l no puede sino agradarnos.

Lo que desear?a mostrar son las consecuencias que se derivan de un punto de partida tal. Si se niega la fe en Dios o se prescinde de ella, no se elimina s?lo la divinidad, o el llamado Cristo de la fe, sino tambi?n al Jes?s hist?rico tout court; no se salva ni siquiera el hombre Jes?s. Si Dios no existe, Jes?s no es m?s que uno de los muchos ilusos que or?, ador?, habl? con su sombra o con la proyecci?n de su propia presencia, por decirlo al modo de Feuerbach. Pero ?c?mo se explica entonces que la vida de este hombre ?haya cambiado el mundo?? Ser?a como decir que no la verdad y la raz?n han cambiado el mundo, sino la ilusi?n y la irracionalidad. ?C?mo se explica que este hombre siga, a dos mil a?os de distancia, interpelando a los esp?ritus como ning?n otro? ?Puede todo ello ser fruto de un equ?voco, de una ilusi?n?

No hay m?s que una v?a de salida a este dilema, y hay que reconocer la coherencia de los que (especialmente en el ?mbito del californiano ?Jesus Seminar?) la han tomado. Seg?n aquellos, Jes?s no era un creyente hebreo; era en el fondo un fil?sofo al estilo de los c?nicos; no predic? un reino de Dios, ni un pr?ximo final del mundo; s?lo pronunci? m?ximas sapienciales al estilo de un maestro Zen. Su objetivo era despertar en los hombres la conciencia de s?, convencerles de que no ten?an necesidad ni de ?l ni de otro Dios, porque ellos mismos llevaban en s? una chispa divina. Pero ?stas son -mira por d?nde- ?las cosas que lleva d?cadas predicando la Nueva Era!

La mirada del Papa ha sido adecuada: sin el arraigo en Dios, la figura de Jes?s es fugaz, irreal; yo a?adir?a contradictoria. No creo que esto deba entenderse en el sentido de que s?lo quien se adhiere interiormente al cristianismo puede entender algo de ?l, pero ciertamente deber?a alertar respecto a creer que s?lo situ?ndose fuera de ?ste, fuera de los dogmas de la Iglesia, se pueda decir algo objetivo sobre ?l.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit]
Publicado por verdenaranja @ 0:21  | Espiritualidad
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