Domingo, 29 de julio de 2007
Mensaje del Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana con motivo del 186? aniversario de la independencia del Per?


Estimados hermanos y hermanas:

En estos d?as que celebramos el 186? aniversario de la Independencia nacional, quiero compartir con ustedes esta reflexi?n sobre nuestra Patria.

En las ?ltimas semanas el pa?s ha vivido experiencias contrastantes, por un lado, hemos sido testigos de gestos de solidaridad de miles de peruanos frente a la ola de friaje que ha azotado las zonas andinas de nuestra Patria. Igualmente el Per? se ha llenado de orgullo al reconocerse a Machu Picchu como una de las nuevas Maravillas del mundo.

Por otro lado, el pa?s ha vivido manifestaciones, huelgas, paralizaciones, protestas que m?s all? de la justicia, validez o legalidad de ?stas, crearon un ambiente de convulsi?n social e inseguridad, que no es el mejor camino para solucionar los problemas de nuestra Patria.
Lo parad?jico de estas protestas es que en los ?ltimos a?os no hab?amos tenido como ahora un crecimiento econ?mico tan grande y sostenido, las proyecciones econ?micas no hab?an mostrado tan buen derrotero y nunca las regiones de nuestro pa?s hab?an tenido tantos recursos disponibles. Pero el hecho de tener unos ?ndices econ?micos favorables y al mismo tiempo un descontento social nos tiene que hacer reflexionar, por un lado, sobre la raz?n y sentido de estas protestas sociales y, por otro lado, acerca del tipo de ?progreso? y ?desarrollo? que queremos para nuestro pa?s.

Ciertamente, el progreso econ?mico de un pa?s no implica necesariamente un progreso social, pues el hecho que la macroeconom?a del Per? crezca no quiere decir que la econom?a de todos los peruanos est? creciendo, y menos a?n en la misma proporci?n. Una econom?a despersonalizada no llega a la poblaci?n, por eso la econom?a debe tener un rostro humano.

Debemos recordar que la mitad de los peruanos est? bajo la l?nea de pobreza, por ello no debemos minimizarla, porque en la mayor?a de los casos los da?os que causa son irreversibles y tiene consecuencias en t?rminos de pol?ticas p?blicas, constituy?ndose adem?s como un grave problema ?tico.

Mueven esta reflexi?n las palabras de Su Santidad Benedicto XVI en Aparecida, en mayo ?ltimo, que nos recordaba: ?la Iglesia es abogada de la justicia y de los pobres?[1] , por eso desde la perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia, ?no ser?a mejor invertir m?s en promover la paz social, en reducir los ?ndices de violencia ciudadana, en prevenir la delincuencia y en mejorar la calidad de vida? ?Por qu? no invertir en la misma proporci?n en proyectos sociales como se invierte en proyectos ?productivos?? Esto podr?a evitar la paradoja de tener pueblos en la pobreza pero con organismos que disponen de recursos naturales y econ?micos, como es la realidad de muchas regiones del Per?.

Estimados hermanos y hermanas: el desarrollo de un pa?s no s?lo se mide en cuadros y estad?sticas, sobre todo cuando hay hambre y frustraci?n. El desarrollo de un pa?s se logra cuando su gente se desarrolla, sus regiones crecen cuando sus habitantes crecen, progresan.

Es sabido que el mayor tesoro que tiene un pa?s es su Recurso Humano y su desarrollo espiritual ?porque una sociedad en la que Dios est? ausente no encuentra el consenso necesario sobre los valores morales y la fuerza para vivir seg?n la pauta de estos valores?[2], y es esto lo que debemos privilegiar en todo esquema de desarrollo; por eso la inversi?n en educaci?n, en salud, en nutrici?n tiene que ser vista como tal, como ?inversi?n?, y no como gasto. La mejor inversi?n que podemos hacer est? en atender a las madres gestantes, al ni?o por nacer, a la infancia y a la juventud; fortalecer la familia, ?patrimonio de la humanidad?, porque la familia es decisiva para las dimensiones b?sicas de la vida y para el desarrollo integral de los recursos humanos de un pa?s.

Nosotros no somos due?os del futuro de nuestro pa?s y menos a?n de los sue?os de nuestros ni?os y j?venes; pero s? podemos construir aquello que les permita vivir con esperanza e ilusi?n. Debemos desarrollar para ello una conciencia cr?tica y actitudes ?ticas aut?nticas, pues la ?tica es el ?nico mecanismo que puede dar direcci?n a un proceso de desarrollo con rostro humano.

Si no pensamos, actuamos y crecemos como disc?pulos de Jes?s para los creyentes y personas de buena voluntad, todos juntos y equitativamente, jam?s creceremos como pa?s y menos a?n como naci?n. Debemos tener real voluntad de crecer y generar verdaderas oportunidades para los dem?s, especialmente para los m?s desfavorecidos.

Que Dios nuestro Padre, Se?or de la historia, de la vida y de la paz, les otorgue abundantes gracias y bendiciones para alcanzar, como buenos disc?pulos y ciudadanos, el camino del desarrollo con equidad, y del progreso econ?mico con justicia social. Y a todos los compatriotas, que est?n en el Per? y en el extranjero, les hago llegar mi bendici?n, y les deseo en estas fechas FELICES FIESTAS PATRIAS.

+ MIGUEL CABREJOS VIDARTE, OFM
Arzobispo de Trujillo
Presidente de la Conferencia Episcopal del Per? Presidente del Departamento de Misi?n y Espiritualidad del CELAM

Lima, 26 de julio de 2007

[1] Benedicto XVI. Discurso Inaugural, n, 4. V Asamblea del Episcopado Latinoamericano. Aparecida Brasil, mayo 2007.
[2] idem.
Publicado por verdenaranja @ 0:45  | Hablan los obispos
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