Domingo, 29 de julio de 2007
Rese?a de una visita realizada hace cinco a?os a Guatemala, publicada en el revista de la Di?cesis de Tenerife "Iglesia Nivariense" JUNIO 2007, N?mero 76.

Cinco a?os ya...

Y Volvemos con pedr a Guatemala

Las cosas que se dijeron antes, en y poco despu?s del a?o 2002. ?C?mo recordarlas todas? El sol que se convirti? en un peculiar arco iris de colores sobre el cielo de Guatemala, justo cuando Pedro acababa de ser proclamado santo. Que se sum? a la fiesta de un nuevo santo, con un fen?meno muy singular. Yo lo vi: como miles de personas. Y recordar? siempre que estuve all?.

Las calles alfombradas y vueltas a alfombrar a lo largo de Kil?metros, para recibir a quien, proclaman los guatemaltecos, es tambi?n santo, el Papa Juan Pablo II. Yo vi recoger tierra de esas alfombras por las que el Papa hab?a pasado. Y explicarme que esa tierra se recog?a y guardaba, porque era reliquia, porque "por ella hab?a pasado un santo". Yo tambi?n lo hice, yo conservo esa tierra.

La boda en la Catedral de Guatemala, presidida por tres j?venes sacerdotes que vienen de la tierra del Hermano Pedro. Y c?mo la gran catedral aplaude la entrada de los sacerdotes tinerfe?os, simplemente porque vienen de la tierra de la que vino el Hermano Pedro. Y c?mo las familias van al final a pedir la bendici?n de los presb?teros que han venido de Tenerife, de donde vino Pedro.

La emisora de radio que interrumpe su programaci?n de madrugada, porque desde una guagua, llaman por m?vil unos tinerfe?os y se da prioridad a esa llamada, para que se escuche en directo.

Los abrazos espont?neos en las calles de Guatemala o Antigua. "Gracias, hermano tinerfe?o por regalarnos al Hermano Pedro". "Gracias, hermano guatemalteco, por regalarnos la fe en el hermanito Pedro".

Y las conversaciones ingenuas entre los peregrinos canarios y los guatemaltecos. Y, ?ahora c?mo le vamos a llamar al que siempre hemos llamado "Hermano Pedro"? ?San Pedro? No. De forma espont?nea surge el nuevo nombre familiar: Santo Hermano Pedro. Para ?l, ning?n nombre m?s entra?able, ni ninguna designaci?n mejor que la de "El Hombre que fue Caridad".

Ahora volveremos a Guatemala. Volveremos a recorrer las calles de Antigua, la Guatemala de Pedro. Volveremos a estremecernos de emoci?n bajo las hojas del ?rbol que Pedro plant?. Volveremos a escuchar la tradici?n de como la propia Virgen gu?a a Pedro, devolvi?ndole a Guatemala porque "le quiere para obrero, aunque ?l intentase ser arqui?tecto". Volveremos a sentir a nuestro Hermano Pedro en el fervor de los guatemaltecos. Para ellos, desde siempre, desde mucho antes de que la Iglesia lo canonizase, "El Santo" fue siempre el hermano Pedro, el humilde pastor tinerfe?o que consagr? su vida a los pobres de entonces, el que nos ense?a a entregarnos hasta el final. El que asume total-mente que "Dios es Amor", y que no hay mayor Amor que el de entregar la vida por los dem?s. El Hermano Pedro. Es el humilde pastor que evangeliza con sencillas pero rotundas coplillas. La Ciudad de Antigua, ya nunca dejar? de escuchar su campanita de madrugada: "Acordaos hermanos que un alma tenemos, que si la perdemos no la recobramos".
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