Domingo, 29 de julio de 2007
Sacado del folleto "La financiaci?n de la Iglesia Cat?lica en Espa?a" de Fernando Gim?nez Barriocanal, EDICE.


Las fuentes de financiaci?n

Una vez conocidas las actividades propias de la Iglesia con repercusi?n econ?mica en la sociedad, podemos analizar cu?les son sus principales fuentes de financiaci?n. En s?ntesis, podr?amos clasificarlas en tres soportes diferentes y concretos:

a) La Colaboraci?n del Estado y del resto de las Administraciones P?blicas.

b) Las aportaciones directas de los fieles: prestaciones, colectas, limosnas y oblaciones.

c) Los rendimientos del patrimonio eclesi?stico pertenecientes a las distintas Instituciones de la Iglesia.

d) Otros: Prestaci?n de servicios concretos como los realizados en los hospitales, editoriales cat?licas, etc.


5.1. La colaboraci?n del Estado11

El art?culo 16 de la Constituci?n Espa?ola de 1978 establece que los poderes p?blicos "mantendr?n las con-siguientes relaciones de cooperaci?n con la Iglesia Cat?lica y las dem?s confesiones". La firma, en enero de 1979, del Acuerdo entre la Santa Sede y el Estado Espa?ol sobre Asuntos Econ?micos obedece a este precepto. Se trata de un Tratado Internacional a todos los efectos, constitucional y refrendado por las Cortes Espa?olas en octubre de 1979 con abrumadora mayor?a (273 votos a favor en el Congreso y ning?n voto en contra en el Senado).

El Acuerdo establece que "el Estado se compromete a colaborar con la Iglesia Cat?lica en la consecuci?n de su adecuado sostenimiento econ?mico, con respeto absoluto del principio de libertad religiosa" (art 11.1). En funci?n de esto, se globaliz? en una ?nica cantidad las distintas ayudas que percib?a la Iglesia para su sostenimiento b?sico y se estableci? un periodo de tres a?os para implantar el sistema de la asignaci?n tributaria. De esta forma, ser?an los contribuyentes los que decidir?an qu? se hace con una peque?a parte de los impuestos que pagan.

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Merece la pena destacar el paso dado en el a?o 2000 consistente en la separaci?n o compatibilidad entre la asignaci?n a favor de la Iglesia y la asignaci?n a otros fines. Gracias a ello, los contribuyentes pueden optar por marcar ambas opciones, sin que ello suponga una disminuci?n del dinero que asignan a la Iglesia.

Tras un largo proceso negociador, se produce el intercambio de notas entre la Nunciatura Apost?lica y el Ministerio de Asuntos Exteriores de fecha 22 de diciembre de 2006 y que plasma el acuerdo llegado para la reforma del sistema de asignaci?n tributaria y la adaptaci?n del r?gimen de IVA de la Iglesia a los requerimien?tos de la Comisi?n Europea.

La ley de presupuestos de 2007 incluye, en sus disposiciones adicionales, el desarrollo del nuevo sistema. A partir del a?o 2007, se eleva el coeficiente de asignaci?n tributaria al 0,7% y la Iglesia renuncia al car?cter m?nimo de los pagos a cuenta que ven?a recibiendo. A partir de este momento, s?lo recibir? para su sostenimiento b?sico y por esta v?a, el 0,7% de la cuota integra de los contribuyentes que expresamente manifiesten su voluntad marcando la casilla correspondiente. Asimismo, en dicho coeficiente se incluye la compensaci?n econ?mica prevista por la desaparici?n de la exenci?n por I.V.A. en la entrega de bienes inmuebles y la adquisici?n de objetos destinados al culto. Se trata de un modelo equilibrado, en plena sinton?a con el texto del Acuerdo y que da un paso fundamental en el proceso de autosostenimiento de la Iglesia, al desaparecer los complementos presupuestarios.

El dinero procedente de la colaboraci?n del Estado con la Iglesia (12,5 millones de euros al mes) supone una parte peque?a (aunque necesaria) de los recursos que disponen las Di?cesis para su sostenimiento b?sico. Aunque no hay datos exactos, dado que cada Di?cesis mantiene una administraci?n separada, se estima que este sistema puede suponer el 25% del total de los gastos en dinero de mantenimiento de las Di?cesis. El resto proviene, fundamentalmente, de la aportaci?n directa de los fieles. No obstante, la dependencia de la asignaci?n tributaria es muy distinta seg?n el tipo de Di?cesis, aumentando en las zonas rurales m?s desfavorecidas econ?micamente de nuestro pa?s.

Como hemos visto anteriormente, la aportaci?n de la Iglesia a la sociedad es evidente y justifica plenamente la colaboraci?n de los poderes p?blicos.

La demanda de los ciudadanos de servicios religiosos justifica por s? misma, la colaboraci?n del Estado. Adem?s, el sostenimiento b?sico de la Iglesia le permite a sus instituciones desplegar la important?sima labor social a la que ya nos hemos referido.

En resumen, la asignaci?n tributaria constituye un buen instrumento de colaboraci?n y compromiso con la Iglesia tanto para los creyentes, por razones obvias, como para aquellos que no comulgando con la misma, desean mantener una Instituci?n que contribuye al bien com?n.

Al margen del sistema de asignaci?n tributaria, existen otros mecanismos de colaboraci?n directa o indirecta de las Administraciones P?blicas con la Iglesia:

a) R?gimen Fiscal: El Acuerdo sobre Asuntos Econ?micos y sus posteriores desarrollos establec?a un determinado r?gimen fiscal para las instituciones de la Iglesia. No obstante, dicho r?gimen fiscal ha sido ampliamente superado por la entrada en vigor de la llamada "Ley del mecenazgo" (Ley 49/2002). Se trata de un r?gimen fiscal muy ventajoso para gran parte del sector no lucrativo de nuestro pa?s, r?gimen al que pueden acceder las entidades de la Iglesia, seg?n lo previsto en la disposici?n adicional novena de la misma. Al margen de esta norma y una vez desaparecida la exenci?n de IVA, las instituciones de la Iglesia disponen del mismo r?gimen fiscal que cualquier fundaci?n12. En consecuencia, a d?a de hoy, no se puede afirmar que la Iglesia disponga de un r?gimen fiscal privilegiado o diferenciado.

b) Deducciones en donativos: La misma Ley 49/2002 establece un r?gimen de deducciones a los donativos entregados y en consecuencia, tambi?n para las entidades de la Iglesia. Sin duda, las deducciones por donati?vos pueden ser un mecanismo importante de estimulaci?n de las donaciones a la Iglesia, aunque los l?mites de aplicaci?n establecidos en la normativa del Impuesto sobre la Renta limitan el alcance del mismo.

5.2. Las aportaciones directas de los fieles: prestaciones, colectas, limosnas y oblaciones

La principal fuente de financiaci?n de las entidades de la Iglesia la representa las aportaciones directas de los fieles, bajo las distintas f?rmulas existentes.
Entre estas formulas pueden citarse:

a) Colectas ordinarias: Realizadas en el curso de las celebraciones lit?rgicas, son el mecanismo ordinario de captaci?n de recursos de muchas parroquias.

b) Suscripciones peri?dicas: Consiste en la captaci?n de cuotas de car?cter mensual, trimestral y anual, suscritas por los fieles y que permiten a las entidades de la Iglesia disponer de unos recursos de car?cter estable. Es el m?todo m?s moderno de captaci?n de recursos que se est? implantando en la gran mayor?a de las entidades de la Iglesia. No obstante, todav?a existe en Espa?a la cre?encia, en muchos sectores, de que la Iglesia est? financiada por el Estado, raz?n por la que es dif?cil la labor de concienciaci?n.

c) Herencias y Legados: Hist?ricamente, las herencias han representado una importante fuente de financiaci?n para la Iglesia. Muchos de los bienes desamortiza-dos en el siglo XIX ten?an ese origen. Aunque hoy en d?a las herencias no tienen la importancia de anta?o, pueden representar un sistema complementario de financiaci?n.
d) Aranceles: Se trata de las cantidades recabadas por intenciones de misas, expedientes matrimoniales, etc. En algunas Di?cesis existen unas tablas fijas mientras que en otras es de car?cter orientativo.

e) Colectas extraordinarias: Se trata de campa?as extraordinarias destinadas a alguna finalidad concreta (DOMUND, Campa?a contra el hambre, D?a del emigrante, etc.)


5.3. Los rendimientos del patrimonio eclesi?stico

La Iglesia, desde muy temprano, fue constituyendo un patrimonio estable, de cuyos frutos se sustentaban determinadas obras apost?licas. Dichos patrimonios no pueden ser enajenados o convertidos en dinero para atender necesidades diversas, sino que tienen car?cter permanente.

Los administradores de esos bienes tienen la obligaci?n de custodiarlos y, con criterios de prudencia y de conservaci?n del capital, procurar obtener una rentabilidad adecuada que permita acometer las actividades previstas.

En la actualidad, esta realidad da lugar a la presencia de instituciones religiosas en los mercados financieros como inversionistas o, en ocasiones, como propietarios de inmuebles objeto de alquiler. No se trata, por tanto, de remanentes de fondos no empleados, sino de capita-les fundacionales que buscan el cumplimiento de la voluntad de los donantes.

Con todo, el rendimiento del patrimonio de las instituciones de la Iglesia supone una peque??sima parte de sus ingresos, que en ninguna Di?cesis supera el 5%.

11. Tomado y adaptado del art?culo publicado por el autor "La Colaboraci?n del Estado con la Iglesia" en el diario La Raz?n con fecha de 4 de mayo de 2006.

12. ?nicamente y en virtud del Acuerdo y sus desarrollos, las Entidades del art??culo IV (Di?cesis, parroquias, Congregaciones...) est?n exentas de Contri?buciones Especiales y del Impuesto de Constricciones, Instalaciones y
Obras.
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