Martes, 31 de julio de 2007
- S?bado, 28 de julio de 2007
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Homil?a del Cardenal Juan Luis Cipriani el 28 de julio del 2007

Catedral de Lima


S?bado, 28 de julio de 2007


?Habitaban tierras de sombras y una luz les brill?
(
1)

1. Como todos los a?os, hoy en el d?a de la independencia del Per?, nos hemos reunido en esta Bas?lica Catedral de Lima para celebrar la Eucarist?a en acci?n de gracias a Dios por la realidad del nacimiento hist?rico de nuestra Patria, en recuerdo de las almas de nuestros antepasados y en petici?n de ayuda para vivir con acierto el momento presente.

En efecto, invocamos a nuestro Padre Dios, con fe y humildad, para que nos ayude a lograr que nuestra Patria sea siempre el lugar acogedor en el que los derechos fundamentales de toda persona sean tutelados, donde los ego?smos y los antagonismos pol?ticos sean superados, donde la integraci?n regional abra sus puertas al desarrollo de la persona humana en todas sus dimensiones, y la familia se vea fortalecida en su estabilidad y unidad. En donde la justicia social llegue a todos los rincones y la paz reine en los corazones de todos los peruanos. En donde el caduco ideal de dominio, peor a?n si viene de cualquier injerencia extranjera en asuntos internos, sea rechazado.
En esta magna fecha y confiando en la ayuda providente de Dios, invito a todos los peruanos a promover la fuerza creadora que surge de esta gran familia que es el Per? donde se privilegie la colaboraci?n, el di?logo y la confianza entre todos. Esta situaci?n s?lo ser? posible con el ejercicio de la honradez personal y colectiva y con el amor a la verdad siempre. Lograremos as? una mayor cohesi?n social en el pa?s como garant?a de un futuro mejor.

Situaci?n nueva

2. En esta oraci?n patri?tica quiero que reflexionemos sobre un principio importante, la solidaridad esta debe ejercerse de manera m?s activa por todos y, especialmente, por el Estado en la actual situaci?n de bonanza econ?mica que es un hecho pocas veces vivido en nuestro pa?s. Por ello, al darle gracias a Dios, debemos mirar esta situaci?n y analizarla con prudencia que no significa inacci?n sino por el contrario exige una acci?n reflexiva y decidida. Hemos perseverado por m?s de tres lustros en una direcci?n que nos ha llevado a un sostenido crecimiento material: Estado, empresarios y trabajadores se han demostrado como agentes productivos complementarios y exitosos siguiendo los postulados de la Doctrina Social de la Iglesia (2). Este esfuerzo de todos los peruanos lo reconocemos y agradecemos a Dios, porque es una se?al de madurez c?vica y de verdadero amor a la Patria. Pero ello no basta, porque el desarrollo material debe ser m?s equitativo e ir de la mano del desarrollo espiritual y moral. .
Por ello, contemplamos una ?situaci?n nueva?, por llamarla as?, que se podr?a resumir diciendo que el Estado -Ministerios, Regiones y Municipalidades- tiene abundantes recursos econ?micos. Esta novedad -?res novae?(3)- exige una ?actitud nueva? por parte de todos, no s?lo del Estado. La vieja lucha de clases, el individualismo mercantilista y la idolatr?a del mercado est?n siendo superados, gracias a Dios. La actitud nueva reclama de todos los peruanos un suplemento de esfuerzo para lograr dar un verdadero salto de calidad de vida -espiritual y material- que llegue a las mayor?as.

La importancia del actual momento debe analizarse en profundidad lo cual no har? en este momento. S?lo deseo recordar que el desarrollo y las mejoras de calidad de vida se expresan correctamente si, desde el primer momento, entendemos que los cambios verdaderos son graduales. No por capricho o negligencia, sino porque ?stos responden a la realidad de la naturaleza de las cosas y de las personas. Todo progreso humano realizado con orden y disciplina requiere de una fase de aprendizaje y una perseverancia en el esfuerzo. Por el contrario, los cambios por ruptura o saltos al vac?o s?lo aturden, prometen futuros de sue?os mejores y someten siempre a los dem?s por la mentira y la violencia. El viejo juego pol?tico, es el pretexto que utilizan esos proyectos mesi?nicos para capturar el poder para luego utilizarlo como una herramienta y convertir al pa?s en una tiran?a, haciendo m?s pobres a los pobres. Debemos hermanos trabajar unidos desterrando todas sonda de violencia de terror y de mentira, est?n frescas en nuestras memorias los oscuros a?os del terrorismo.

Actitud nueva

3. Por ello propongo esta Actitud nueva que ponga en pr?ctica de un nuevo modo los postulados de solidaridad y de subsidiaridad que deben guiar las relaciones entre el Estado, los trabajadores y el empresariado(4). Una nueva actitud que permita a los tres juntos, cada uno en su rol, promover con urgencia una mayor equidad con desarrollo sostenido. El n?cleo de esta novedad est? en la confianza que debe primar en estas relaciones y esta confianza exige una actitud honesta de todas las partes.

Si es as?, la actitud nueva en el Estado debe convertirlo en un impulsor de la inversi?n p?blica de manera urgente, no en un ejecutor de la misma; debe seguir abandonando la mentalidad controlista y seguir eliminando las trabas, al mismo tiempo que se promueve la transparencia en el uso de los recursos. El Estado desconfiado y ?contralor? paraliza el desarrollo del pa?s. Atr?s deben quedar las pr?cticas de un Estado sobredimensionado por el clientelismo pol?tico. M?s rapidez del gasto en inversi?n productiva eficiente y menos en gasto operativo corriente. Comprendo que es un gran desaf?o que requiere el concurso de todos, no solamente del gobierno de turno. Una mejor atenci?n de la salud no debe esperar ni debe someterse a numerosas instancias burocr?ticas; la modernizaci?n de la educaci?n debe continuar con eficiencia y firmeza.
Por otro lado, Los trabajadores, a su vez, deben tambi?n estrenar una nueva actitud y promover su presencia en el sistema productivo. Los sindicatos deben ser celosos defensores de sus gremios pero deben custodiar que ?stos no se conviertan en expresiones de los partidos pol?ticos que luchan por el poder, ni tampoco se reduzcan a sus c?pulas gremiales. La capacitaci?n es un derecho y un deber para el trabajador. En esta nueva mentalidad, la violencia no tiene espacio y la ciudadan?a mayoritariamente la repudia.

El empresariado, con una nueva actitud, debe a?adir a la b?squeda de utilidad econ?mica individual el concepto de utilidad social(5). No en contraposici?n sino en coherencia con la l?gica del mercado. La dimensi?n social no debe agotarse s?lo en el pago de los impuestos, y en la inversi?n de capital que genera puestos de trabajo, que ya hacen. El empresariado debe intervenir, como parte de su responsabilidad social, en el seguimiento y ejecuci?n de algunas pol?ticas sociales y especialmente en el desarrollo de los recursos humanos de la empresa. Este breve an?lisis a la luz de la Doctrina Social solamente es una propuesta para hacer un pa?s m?s unido, m?s alegre, m?s emprendedor, donde haya m?s justicia social..

Medios de Comunicaci?n

4. Por otro lado, al contemplar este panorama alentador, debemos reflexionar sobre la participaci?n generosa y constructiva que pueden desempe?ar los medios de comunicaci?n(6). El escenario mundial nos presenta el enorme protagonismo que ?stos juegan. Este hecho innegable compromete de manera muy especial, no s?lo a los periodistas, sino especialmente a los empresarios, due?os de estos medios, en el recto ejercicio de este poder medi?tico. No basta el mercado de la audiencia, de los ratings, que atraen la publicidad. Tambi?n hay que mirar la utilidad social, la funci?n orientadora, educativa, promotora de los valores que la sociedad espera y agradece de ellos.

El escenario moderno espera de los medios de comunicaci?n una nueva sensibilidad. Es evidente que la ni?ez y juventud dedican much?simas horas al uso de la TV, Internet, Radio y de los medios en general. Por ello es urgente que quienes trabajan en este campo respondan libremente a este nuevo desaf?o que la sociedad les pide en aras a forjar una educaci?n en valores.

Valores

5. Los valores son una necesidad vital para la sociedad peruana(7). Los sistemas que elevan lo econ?mico a la condici?n de factor ?nico y determinante del tejido social est?n condenados por su propio dinamismo interno a volverse contra el hombre. Hace falta una vivencia clara de una escala de valores, pues estos son el sustento de toda verdadera sociedad. El desarrollo material ser? siempre insuficiente si no va acompa?ado de una seria y profunda siembra de valores morales que le de coherencia y consistencia a un verdadero desarrollo humano.

?todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o m?rito, t?nganlo en cuenta?(8)

La dignidad de la persona humana y su dimensi?n social deben protegerse siempre de las pr?cticas abusivas en las que es tratada como objeto, sea de consumo, de placer o de explotaci?n. El fortalecimiento de la familia, y la defensa del matrimonio son indispensables para una recta orientaci?n de la sociedad. La vida, desde su concepci?n hasta la muerte natural es intocable y debe protegerse. Estos valores esenciales se deben promover dentro de un conjunto de otros valores que podemos englobar en la llamada ?amistad civil? que hace del di?logo y la confianza el modo habitual de resolver los problemas(9); que exige la honestidad, la veracidad y el derecho a la honra personal.

Aspiramos pues, a ser una familia peruana en la que todos seamos respetados de manera real y en la que la autoestima crezca como fruto de la verificaci?n de una unidad superior a toda discriminaci?n en raz?n de credos, clases sociales, razas o cualquier categor?a social que discrimine o excluya(10).

?Proclama mi alma la grandeza del Se?or, se alegra mi esp?ritu en Dios, mi salvador?(11)

Termino hermanos con esa confianza que nos brinda nuestra madre Santa Mar?a, un 22 de setiembre de 1826 el Congreso Constituyente del Per? declar? a la Virgen Sant?sima bajo la advocaci?n de las Mercedes patrona de las Armas nacionales, hoy, casi dos siglos despu?s, la invocamos bajo la advocaci?n de Nuestra Se?ora de la Evangelizaci?n, a ella le pedimos que gu?e este caminar de nuestra patria por el sendero de paz, progreso, justicia social en esta nueva Evangelizaci?n. As? sea.

Juan Luis Cardenal Cipriani
Arzobispo de Lima y Primado del Per?

(1) Isa?as 9, 1-3.

(2) Cfr. Juan Pablo II, Carta Enc?clica Laboren Exercens, n?, 12.

(3) Cfr. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, nn? 317 y ss.

(4)Cfr. Compendio del Catecismo de la Iglesia Cat?lica, nn? 402-403; 414; 518.

(5) Cfr. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, n? 348.

(6) Cfr. Catecismo de la Iglesia Cat?lica, nn? 2493-2499.
(7) Cfr. Conferencia Episcopal Peruana, Per?, cultiva los valores, reflexi?n sobre la riqueza formativa de los valores cristianos, Lima enero 2003.

(8) Filipenses 4, 4-9.

(9) Cfr. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, n? 390.
(10) Cfr. Constituci?n Pol?tica del Per?, art. 2.

(11) San Lucas 1, 39-47
Publicado por verdenaranja @ 0:18  | Hablan los obispos
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