Viernes, 10 de agosto de 2007
Discurso que dirigi? Benedicto XVI el 9 de agosto de 2007 a m?s de 5.000 j?venes de las di?cesis de la provincia eclesi?stica de Madrid que participan en la ?Misi?n Joven?.

Queridos hermanos y hermanas
Queridos j?venes madrile?os

Con sumo gusto os recibo hoy, queridos j?venes que hab?is participado en la "Misi?n Joven" de la archidi?cesis de Madrid y las di?cesis de esa Provincia eclesi?stica. Hab?is venido acompa?ados por el Se?or Cardenal Antonio Mar?a Rouco Varela, Arzobispo de Madrid, al que agradezco las amables palabras que me ha dirigido en nombre de sus Obispos Auxiliares, y de los Obispos de Getafe y de Alcal? de Henares y, naturalmente, de todos vosotros. Hab?is querido manifestar vuestro afecto al Papa, Sucesor del ap?stol Pedro, as? como vuestro compromiso de entrega y servicio a la Iglesia de Jesucristo. Os doy mi m?s cordial bienvenida y os agradezco vuestra presencia aqu?, tan numerosa, y de modo especial todo lo que hac?is como fruto de esa intensa experiencia eclesial y de fe que hab?is vivido.

Algunos de vosotros han dado antes un expresivo testimonio de ella, que he seguido con atenci?n. He apreciado la intensidad con que se ha vivido la condici?n del misionero y el colorido que adquieren ciertas facetas de la vida cuando se decide anunciar a Cristo: el entusiasmo de salir al descubierto y comprobar con sorpresa que, contrariamente a lo que muchos piensan, el Evangelio atrae profundamente a los j?venes; el descubrir en toda su amplitud el sentido eclesial de la vida cristiana; la finura y belleza de un amor y una familia vivida ante los ojos de Dios, o el descubrimiento de una inesperada llamada a servirlo por entero consagr?ndose al ministerio sacerdotal.

Visitando los lugares donde Pedro y Pablo anunciaron el Evangelio, donde dieron su vida por el Se?or y donde muchos otros fueron tambi?n perseguidos y martirizados en los albores de la Iglesia, habr?is podido entender mejor por qu? la fe en Jesucristo, al abrir horizontes de una vida nueva, de aut?ntica libertad y de una esperanza sin l?mites, necesita la misi?n, el empuje que nace de un coraz?n entregado generosamente a Dios y del testimonio valiente de Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida. As? ocurri? aqu?, en Roma, hace muchos siglos, en medio de un ambiente que desconoc?a a Cristo, ?nico Salvador del g?nero humano y del mundo; as? ha ocurrido siempre, y ocurre tambi?n hoy, cuando a vuestro alrededor veis a muchos que lo han olvidado o que se desentienden de ?l, cegados por tantos sue?os pasajeros que prometen mucho pero que dejan el coraz?n vac?o.

Os animo a perseverar en el camino emprendido, dej?ndoos guiar por vuestros Pastores, colaborando con ellos en la apasionante tarea de hacer llegar a vuestros coet?neos la dicha indescriptible de saberse amados por Dios, el ?nico amor que nunca falla ni termina. No dej?is de cultivar vosotros mismos el encuentro personal con Cristo, de tenerlo siempre en el centro de vuestro coraz?n, pues as? toda vuestra vida se convertir? en misi?n; dejar?is trasparentar al Cristo que vive en vosotros.

Como j?venes, est?is por decidir vuestro futuro. Hacedlo a la luz de Cristo, preguntadle ?qu? quieres de mi? y seguid la senda que ?l os indique con generosidad y confianza, sabiendo que, como bautizados, todos sin distinci?n estamos llamados a la santidad y a ser miembros vivos de la Iglesia en cualquier forma de vida que nos corresponda.

La Virgen Mar?a, Reina de los Ap?stoles y Madre de la Iglesia, fue presentada por el Concilio Vaticano II como "ejemplo de aquel amor de madre que debe animar a todos los que colaboran en la misi?n apost?lica de la Iglesia para engendrar a los hombres a una vida nueva" (?Lumen gentium?, 65). Que su intercesi?n maternal os acompa?e y os haga ser fieles a los compromisos que, d?ciles al Esp?ritu Santo, hab?is asumido para gloria de Dios y el bien de vuestros hermanos. Que os sea tambi?n de ayuda la Bendici?n Apost?lica que os imparto con afecto.
Muchas gracias por vuestra visita.

[Texto original en espa?ol
? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 23:50  | Habla el Papa
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