Domingo, 12 de agosto de 2007
Art?culo semanal del Padre Fernando Lorente, o.p. publicado en EL D?A, el mi?rcoles 8 de Agosto de 2007 en la secci?n CRITERIOS bajo el ep?frefe "Luz en el Camino".

Luz en el Camino Fernando Lorente, O.H.*


QU? DIF?CIL TAREA es para el ser humano, dejado a sus cortas luces, descubrir la huella de Dios en las cosas. Si quiere conseguirlo, tiene que llevar los ojos bien abiertos y el coraz?n muy limpio. Y s?lo as? el ser humano alcanza la felicidad.

?Felicidad! Por caminos diferentes, todos queremos ser felices, con m?s o menos aciertos, todos nos esforzamos por alcanzar "algo" que llamamos "felicidad" y que nos atrae desde lo m?s hondo de nuestro ser. Pero, tarde o temprano, todos nos encontramos en la vida con el sufrimiento. Por mucho que nos esforcemos en evitarlo, terminaremos por experimentarlo en nuestra propia carne. Aquella verdad de Job: "El hombre, nacido de mujer, es corto de d?as y harto de inquietudes". Los sufrimientos de cada persona, sin duda, son diferentes. Varios autores nos recuerdan tres principales fuentes de donde brota el sufrimiento:

a) Seguridad: El ser humano busca, antes que nada, seguridad, y cuando en su vida surge algo que le pone en peligro comienza a sufrir porque su seguridad puede quedar destruida. Muchos de nuestros sufrimientos provienen del miedo a que quede destruida nuestra imagen, nuestra tranquilidad, nuestra salud.

b) Sentido de la vida: El ser humano busca tambi?n su sentido a la vida, y cuando experimenta que ?sta no significa nada para nadie, ni siquiera para ?l mismo, comienza a sufrir porque ya todo le parece absurdo e in?til. Nada merece la pena. Cu?nto sufrimiento nace de los fracasos, frustraciones y desenga?os.

c) El amor: Toda la vida del ser humano es buscar tambi?n amor frente al aislamiento y la soledad, y cuando se siente incomprendido, abandonado y solo, comienza a sufrir. Cu?ntas personas sufren hoy porque no tienen cerca a nadie que las quiera de verdad.

Pero no debemos olvidar que la fe no dispensa al creyente de estos sufrimientos; tambi?n ?l conoce, como cualquier otro ser humano, el lado doloroso de la existencia. Tampoco la fe carga necesariamente al cristiano con un sufrimiento mayor que el del resto de los dem?s seres humanos. Lo primero que escucha el creyente cuando se siente interpelado por Cristo a llevar la cruz tras ?l no es una llamada a sufrir "m?s" que los dem?s, sino a sufrir en comuni?n con ?l, es decir, a "llevar la cruz" no de cualquier manera, sino "tras ?l", desde la misma actitud y con el mismo esp?ritu. Quien vive as? la cruz, unido a Cristo y desde una actitud de confianza total en Dios, aprende a vivir el sufrimiento de una manera m?s humana.

Los sufrimientos siguen ah? con todo su realismo y crudeza, pero la mirada puesta en Cristo crucificado, las personas creyentes encuentran hoy una fuerza nueva en medio de la inseguridad y la destrucci?n; descubren una luz incluso en los momentos en que todo parece absurdo y sin sentido; experimentan una protecci?n ?ltima y misteriosa en medio del abandono de todos.

Con estas reflexiones y otras que, con el mismo esp?ritu, cada lector puede hacer, podremos descubrir el horizonte de nuestra vida de cristiano, donde hay un sol que debe lucir siempre: La soberan?a total de Dios, manifestada en Cristo. Ser? su voluntad la que diga, ser? su amor el que marque el rumbo de nuestro caminar: "El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser disc?pulo m?o". As? de claro. Todav?a un detalle, muy importante: La firma de Cristo: "Detr?s de m?, quien no lleve su cruz no puede ser disc?pulo m?o". Esto es ser y vivir cristiano creyente, en el trabajo y en las vacaciones (en el descanso).

* Capell?n de la Cl?nica S. Juan de Dios
Publicado por verdenaranja @ 0:17  | Art?culos de inter?s
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