Viernes, 17 de agosto de 2007
Intervenci?n pronunciada por Benedicto XVI en el palacio pontificio de Castel Gandolfo, el domingo 5 de agosto de 2007, con motivo de la oraci?n mariana del ?ngelus.

Queridos hermanos y hermanas:
En este XVIII domingo del tiempo ordinario, la palabra de Dios nos estimula a reflexionar sobre c?mo debe ser nuestra relaci?n con los bienes materiales. La riqueza, aun siendo en s? un bien, no se debe considerar un bien absoluto. Sobre todo, no garantiza la salvaci?n; m?s a?n, podr?a incluso ponerla seriamente en peligro. En la p?gina evang?lica de hoy, Jes?s pone en guardia a sus disc?pulos precisamente contra este riesgo. Es sabidur?a y virtud no apegar el coraz?n a los bienes de este mundo, porque todo pasa, todo puede terminar bruscamente. Para los cristianos, el verdadero tesoro que debemos buscar sin cesar se halla en las "cosas de arriba, donde est? Cristo sentado a la diestra de Dios". Nos lo recuerda hoy san Pablo en la carta a los Colosenses, a?adiendo que nuestra vida "est? oculta con Cristo en Dios" (Col 3, 1-3).

La solemnidad de la Transfiguraci?n del Se?or, que celebraremos ma?ana, nos invita a dirigir la mirada "a las alturas", al cielo. En la narraci?n evang?lica de la Transfiguraci?n en el monte, se nos da un signo premonitorio, que nos permite vislumbrar de modo fugaz el reino de los santos, donde tambi?n nosotros, al final de nuestra existencia terrena, podremos ser part?cipes de la gloria de Cristo, que ser? completa, total y definitiva. Entonces todo el universo quedar? transfigurado y se cumplir? finalmente el designio divino de la salvaci?n.

El d?a de la solemnidad de la Transfiguraci?n est? unido al recuerdo de mi venerado predecesor el siervo de Dios Pablo VI, que precisamente aqu?, en Castel Gandolfo, en 1978, complet? su misi?n y fue llamado a entrar en la casa del Padre celestial. Que su recuerdo sea una invitaci?n a mirar hacia lo alto y a servir fielmente al Se?or y a la Iglesia, como hizo ?l en a?os dif?ciles del siglo pasado.

Que nos obtenga esta gracia la Virgen Mar?a, a quien hoy recordamos particularmente celebrando la memoria lit?rgica de la Dedicaci?n de la bas?lica de Santa Mar?a la Mayor. Como es sabido, esta es la primera bas?lica de Occidente construida en honor de Mar?a y reedificada en el a?o 432 por el Papa Sixto III para celebrar la maternidad divina de la Virgen, dogma que hab?a sido proclamado solemnemente por el concilio ecum?nico de ?feso el a?o precedente. La Virgen, que particip? en el misterio de Cristo m?s que ninguna otra criatura, nos sostenga en nuestro camino de fe para que, como la liturgia nos invita a orar hoy, "al trabajar con nuestras fuerzas para subyugar la tierra, no nos dejemos dominar por la avaricia y el ego?smo, sino que busquemos siempre lo que vale delante de Dios" (cf. Oraci?n colecta).

[Despu?s de la plegaria mariana, el Santo Padre record? con estima la ilustre figura del Patriarca Teoctist, de la Iglesia ortodoxa rumana, que falleci? hace pocos d?as. Seguidamente, salud? a los fieles y peregrinos presentes en franc?s, ingl?s, alem?n, espa?ol, polaco e italiano. En espa?ol dijo: ]

Saludo cordialmente a los visitantes de lengua espa?ola que participan en esta oraci?n mariana del ?ngelus. Queridos hermanos, el Evangelio de hoy nos invita a saber administrar los bienes evitando toda clase de codicia. As? podremos compartirlos con nuestros hermanos, especialmente con los m?s necesitados. Que la Virgen Mar?a os acompa?e siempre en vuestra vida.

[Traducci?n distribuida por L'Osservatore Romano
? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 23:37  | Habla el Papa
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