S?bado, 18 de agosto de 2007
Art?culo que ha escrito monse?or Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Crist?bal de Las Casas, con el t?tulo, ? Los sacerdotes, ?epifan?a? de Jesucristo? (CEM).


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Se ha ventilado en los medios informativos que el Cardenal Norberto Rivera accedi? a responder un cuestionario que le hicieron quienes, ante la Corte de Los Angeles, USA, le acusan de encubrir a un sacerdote pederasta. Un peri?dico nacional, que se distingue por sobredimensionar todo cuanto sea antisist?mico, antiinstitucional y anticlerical, quisiera enlodarlo a como d? lugar, como una forma de quitar fuerza moral a la Iglesia y a nuestra predicaci?n contra la homosexualidad y contra los ataques a la vida y a la familia. Yo estoy plenamente seguro de la inocencia y rectitud del Cardenal. Lo conozco y s? que no tolera estos delitos. Todos estamos de acuerdo en que, cuando se compruebe que un sacerdote ha abusado sexualmente de menores, debe ser enjuiciado por las leyes civiles y eclesi?sticas; debemos defender a las v?ctimas y evitar que se repitan esos cr?menes. Pero lamentamos que estos juicios est?n inspirados por odio a la Iglesia y por intereses econ?micos de los abogados. Por nuestra parte, defendemos la instituci?n sacerdotal, pues los presb?teros, en su inmensa mayor?a, son fieles a sus compromisos, abnegados servidores de la comunidad.

Los obispos a veces recibimos quejas de los fieles contra alg?n sacerdote, e incluso amenazas de cerrar un templo parroquial si, en determinado tiempo, no les cambiamos al p?rroco. En algunos casos, tienen motivos suficientes para expresar su inconformidad, pues no somos perfectos y fallamos, sobre todo cuando damos un mal trato a los hermanos. En otros casos, la molestia se debe a que el sacerdote tiene fuerza prof?tica y denuncia los abusos de los poderosos, los cuales pretenden demostrar su poder imponi?ndonos su punto de vista. En otros, finalmente, se comprueba alguna deficiencia grave, que es inexcusable y requiere atenci?n pastoral urgente.

Sin negar las limitaciones humanas que tenemos obispos y sacerdotes, me preocupa que se les vea s?lo como bur?cratas de lo sagrado, como administradores de ritos, y que, por casos reales de pederastia clerical, se pierda la confianza y el respeto que tradicionalmente ha merecido la figura sacerdotal. ?Cu?l es su identidad m?s profunda? ?Para qu? existen?

JUZGAR
El Papa Juan Pablo II, en la Exhortaci?n ?Pastores dabo vobis?, describe algunos rasgos de lo que significa la configuraci?n sacramental de los sacerdotes con Cristo.

Ante todo, dice que el sacramento del Orden los une a Cristo con una "ligaz?n ont?logica espec?fica" (No. 11); es decir, ser sacerdote no es algo meramente accidental o funcional, sino que configura su persona con Cristo; por tanto, aunque se les suspenda en el ejercicio del ministerio, no dejan de ser sacerdotes. En efecto, "el Esp?ritu Santo, consagrando al sacerdote y configur?ndolo con Jesucristo Cabeza y Pastor, crea una relaci?n que, en el ser mismo del sacerdote, requiere ser asimilada y vivida de manera personal, esto es, consciente y libre, mediante una comuni?n de vida y amor cada vez m?s rica, y una participaci?n cada vez m?s amplia y radical de los sentimientos y actitudes de Jesucristo. En esta relaci?n entre el Se?or Jes?s y el sacerdote -relaci?n ontol?gica y psicol?gica, sacramental y moral- est? el fundamento y a la vez la fuerza para aquella vida seg?n el Esp?ritu y para aquel radicalismo evang?lico al que esta llamado todo sacerdote y que se ve favorecido por la formaci?n permanente en su aspecto espiritual? (Ib 72). Su ordenaci?n le exige luchar diariamente por ser santo, digno, casto, humilde, pobre, servidor.

Esta configuraci?n sacramental con Cristo los hace ser sacramentos de su presencia, signos de su acci?n salv?fica, a pesar de sus propios pecados. Dice el Papa: "Los presb?teros son llamados a prolongar la presencia de Cristo, ?nico y supremo Pastor, siguiendo su estilo de vida y siendo como una transparencia suya en medio del reba?o que les ha sido confiado... Son, en la Iglesia y para la Iglesia, una representaci?n sacramental de Jesucristo Cabeza y Pastor... Existen y act?an para el anuncio del Evangelio y para la edificaci?n de la Iglesia, personificando a Cristo, Cabeza y Pastor, y actuando en su nombre? (Ib 15). ?Han sido puestos, al frente de la Iglesia, como prolongaci?n visible y signo sacramental de Cristo? (Ib 16). ?Esto es un misterio, que s?lo percibe y acepta quien tiene fe cristiana! Sin fe, se ve a los sacerdotes s?lo en su aspecto humano, siempre fr?gil.

La vocaci?n presbiteral no es s?lo para cumplir una funci?n administrativa; implica todo el ser, pues "el sacerdote est? llamado a ser imagen viva de Jesucristo, esposo de la Iglesia... Por tanto, est? llamado a revivir en su vida espiritual el amor de Cristo Esposo con la Iglesia Esposa" (Ib 22; cf 43 y 72). Ha sido "escogido gratuitamente por el Se?or como instrumento vivo de la obra de salvaci?n..., no como una cosa, sino como una persona..., implicando la mente, los sentimientos, la vida" (Ib 25). Mediante la Ordenaci?n, ha recibido el mismo Esp?ritu de Cristo, que lo hace semejante a El, para que pueda actuar en su nombre y vivir en s? sus mismos sentimientos y actitudes (cf Ib 33 y 57). ?Est? llamado a hacerse epifan?a y transparencia del buen Pastor que da vida? (Ib 49).

?Qu? vocaci?n tan sublime la del sacerdote! Jesucristo quiere necesitar sus manos, su mente, su coraz?n y todo su ser, para seguir salvando a la humanidad. Lo definitivo en su persona no son sus cualidades o defectos, sino el ministerio que desempe?a en nombre de Cristo y de la Iglesia. Esto es lo que da valor trascendente a su servicio pastoral.

ACTUAR
Ante todo, los sacerdotes han de poner todo su empe?o en ser santos, como dice el Papa Juan Pablo II: "El presb?tero, llamado a ser imagen viva de Jesucristo Cabeza y Pastor de la Iglesia, debe procurar reflejar en s? mismo, en la medida de lo posible, aquella perfecci?n humana que brilla en el Hijo de Dios hecho hombre y que se transparenta con singular eficacia en sus actitudes hacia los dem?s... Para que su ministerio sea humanamente lo m?s cre?ble, es necesario que el sacerdote plasme su personalidad humana de tal manera que sirva de puente y no de obst?culo a los dem?s en el encuentro con Jesucristo Redentor del hombre? (Ib 43).

Por su parte, los fieles han de ayudar, con sus consejos y oraciones, a que los sacerdotes vayan creciendo en perfecci?n. Cuando sea necesario, corregirles fraternalmente. Si no hay correcci?n, acudir a las autoridades competentes, para que se proceda en justicia y verdad. Pero, de todos modos, no perder la fe en su ministerio. Cuando celebran Misa, confiesan o bautizan, realizan los misterios no en nombre propio, ni en base a sus m?ritos personales, sino como instrumentos vivos del mismo Cristo. ?Que Dios nos conceda esta fe!
Publicado por verdenaranja @ 23:18  | Hablan los obispos
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