Martes, 21 de agosto de 2007
Intervenci?n pronunciada por Benedicto XVI en el palacio pontificio de Castel Gandolfo, el domingo 12 de agosto de 2007, con motivo de la oraci?n mariana del ?ngelus.


Queridos hermanos y hermanas:
La liturgia de este XIX domingo del tiempo ordinario nos prepara, de alg?n modo, a la solemnidad de la Asunci?n de Mar?a al cielo, que celebraremos el pr?ximo 15 de agosto. En efecto, est? totalmente orientada al futuro, al cielo, donde la Virgen sant?sima nos ha precedido en la alegr?a del para?so. En particular, la p?gina evang?lica, prosiguiendo el mensaje del domingo pasado, invita a los cristianos a desapegarse de los bienes materiales, en gran parte ilusorios, y a cumplir fielmente su deber tendiendo siempre hacia lo alto. El creyente permanece despierto y vigilante a fin de estar preparado para acoger a Jes?s cuando venga en su gloria. Con ejemplos tomados de la vida diaria, el Se?or exhorta a sus disc?pulos, es decir, a nosotros, a vivir con esta disposici?n interior, como los criados de la par?bola, que esperan la vuelta de su se?or. "Dichosos los criados -dice- a quienes el Se?or, al llegar, encuentre en vela" (Lc 12, 37). Por tanto, debemos velar, orando y haciendo el bien.

Es verdad, en la tierra todos estamos de paso, como oportunamente nos lo recuerda la segunda lectura de la liturgia de hoy, tomada de la carta a los Hebreos. Nos presenta a Abraham, vestido de peregrino, como un n?mada que vive en una tienda y habita en una regi?n extranjera. Lo gu?a la fe. "Por fe -escribe el autor sagrado- obedeci? Abraham a la llamada y sali? hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Sali? sin saber a d?nde iba" (Hb 11, 8). En efecto, su verdadera meta era "la ciudad de s?lidos cimientos cuyo arquitecto y constructor es Dios" (Hb 11, 10). La ciudad a la que se alude no est? en este mundo, sino que es la Jerusal?n celestial, el para?so. Era muy consciente de ello la comunidad cristiana primitiva, que se consideraba "forastera" en la tierra y llamaba a sus n?cleos residentes en las ciudades "parroquias", que significa precisamente colonias de extranjeros (en griego, paro|koi) (cf. 1 P 2, 11). De este modo, los primeros cristianos expresaban la caracter?stica m?s importante de la Iglesia, que es precisamente la tensi?n hacia el cielo.

Por tanto, la liturgia de la Palabra de hoy quiere invitarnos a pensar "en la vida del mundo futuro", como repetimos cada vez que con el Credo hacemos nuestra profesi?n de fe. Una invitaci?n a gastar nuestra existencia de modo sabio y previdente, a considerar atentamente nuestro destino, es decir, las realidades que llamamos ?ltimas: la muerte, el juicio final, la eternidad, el infierno y el para?so. Precisamente as? asumimos nuestra responsabilidad ante el mundo y construimos un mundo mejor.

La Virgen Mar?a, que desde el cielo vela sobre nosotros, nos ayude a no olvidar que aqu?, en la tierra, estamos s?lo de paso, y nos ense?e a prepararnos para encontrar a Jes?s, que "est? sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso y desde all? ha de venir a juzgar a vivos y muertos".

[Despu?s de la plegaria mariana, el Santo Padre invit? a rezar por las v?ctimas de las inundaciones en el continente asi?tico y a sostener las iniciativas de solidaridad promovidas para aliviar tanto sufrimiento. He aqu? sus palabras].

Durante los d?as pasados, graves inundaciones han devastado varios pa?ses del sudeste asi?tico, causando numerosas v?ctimas y destruyendo las viviendas de millones de personas. Al expresar mi profunda participaci?n en el dolor de las poblaciones damnificadas, exhorto a las comunidades eclesiales a rezar por las v?ctimas y a sostener las iniciativas de solidaridad promovidas para aliviar los sufrimientos de tantas personas duramente probadas. ?Que nos les falte a estos hermanos y hermanas nuestros la ayuda tempestiva y generosa de la comunidad internacional!

[El Papa salud? a los fieles presentes en franc?s, ingl?s, alem?n, espa?ol, polaco e italiano. En espa?ol dijo:]

Saludo cordialmente a los fieles de lengua espa?ola, as? como a los que siguen este acto mariano a trav?s de la radio y la televisi?n. Queridos hermanos: en el Evangelio de este domingo, el Se?or nos invita a tener una actitud vigilante en nuestra vida cristiana. Pidamos a la Virgen Mar?a que nos ayude a profundizar nuestro trato con Cristo en la oraci?n para que, llenos de esperanza, aumente nuestra fe y se fortalezca nuestro amor. ?Feliz domingo!

[Traducci?n distribuida por L'Osservatore Romano
? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 23:56  | Habla el Papa
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