S?bado, 25 de agosto de 2007
ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., predicador de la Casa Pontificia, a la liturgia del domingo, 26 de Agosto, XXI del tiempo ordinario.


XXI Domingo del tiempo ordinario
Isa?as 66, 18-21; Hebreos 12, 5-7.11-13; Lucas 13, 22-30


Entrar por la puerta estrecha



Existe un interrogante que siempre ha agobiado a los creyentes: ?son muchos o pocos los que se salvan? En ciertas ?pocas, este problema se hizo tan agudo que sumergi? a algunas personas en una angustia terrible. El Evangelio de este domingo nos informa de que un d?a se plante? a Jes?s este problema: ?Mientras caminaba hacia Jerusal?n, uno le dijo: "Se?or, ?son pocos los que se salvan?"?. La pregunta, como se ve, trata sobre el n?mero, sobre cu?ntos se salvan: ?muchos o pocos? Jes?s, en su respuesta, traslada el centro de atenci?n de cu?ntos se salvan a c?mo salvarse, esto es, entrando ?por la puerta estrecha?.

Es la misma actitud que observamos respecto al retorno final de Cristo. Los disc?pulos preguntan cu?ndo suceder? el regreso del Hijo del hombre, y Jes?s responde indicando c?mo prepararse para esa venida, qu? hacer en la espera (Mt 24, 3-4). Esta forma de actuar de Jes?s no es extra?a o descort?s. Sencillamente es la manera de obrar de alguien que quiere educar a sus disc?pulos para que pasen del plano de la curiosidad al de la verdadera sabidur?a; de las cuestiones ociosas que apasionan a la gente a los verdaderos problemas que importan en la vida.

En este punto ya podemos entender lo absurdo de aquellos que, como los Testigos de Jehov?, creen saber hasta el n?mero preciso de los salvados: ciento cuarenta y cuatro mil. Este n?mero, que recurre en el Apocalipsis, tiene un valor puramente simb?lico (12 al cuadrado, el n?mero de las tribus de Israel, multiplicado por mil) y se explica inmediatamente con la expresi?n que le sigue: ?una muchedumbre inmensa que nadie podr?a contar? (Ap 7, 4.9).

Adem?s, si ese fuera de verdad el n?mero de los salvados, entonces ya podemos cerrar la tienda, nosotros y ellos. En la puerta del para?so debe estar colgado, desde hace tiempo, como en la entrada de los aparcamientos, el cartel de ?Completo?.

Por lo tanto, si a Jes?s no le interesa tanto revelarnos el n?mero de los salvados como el modo de salvarse, veamos qu? nos dice al respecto. Dos cosas sustancialmente: una negativa, una positiva; primero, lo que no es necesario, despu?s lo que s? lo es para salvarse. No es necesario, o en cualquier caso no basta, el hecho de pertenecer a un determinado pueblo, a una determinada raza, tradici?n o instituci?n, aunque fuera el pueblo elegido del que proviene el Salvador. Lo que sit?a en el camino de la salvaci?n no es un cierto t?tulo de propiedad (?Hemos comido y bebido en tu presencia...?), sino una decisi?n personal seguida de una coherente conducta de vida. Esto est? m?s claro a?n en el texto de Mateo, que contrapone dos caminos y dos entradas, una estrecha y otra ancha (Mateo 7, 13-14).

?Por qu? a estos dos caminos se les llama respectivamente el camino ?ancho? y el ?estrecho?? ?Es tal vez el camino del mal siempre f?cil y agradable de recorrer y el camino del bien siempre duro y fatigoso? Aqu? hay que estar atentos para no caer en la frecuente tentaci?n de creer que todo les va magn?ficamente bien, aqu? abajo, a los malvados, y sin embargo todo les va siempre mal a los buenos. El camino de los imp?os es ancho, s?, pero s?lo al principio; a medida que se adentran en ?l, se hace estrecho y amargo. Y en todo caso es estrech?simo al final, porque se llega a un callej?n sin salida. El disfrute que en este camino se experimenta tiene como caracter?stica que disminuye a medida que se prueba, hasta generar n?usea y tristeza. Ello se ve en ciertos tipos de ebriedades, como la droga, el alcohol, el sexo. Se necesita una dosis o un est?mulo cada vez mayor para lograr un placer de la misma intensidad. Hasta que el organismo ya no responde y llega la ruina, frecuentemente tambi?n f?sica. El camino de los justos en cambio es estrecho al comienzo, cuando se emprende, pero despu?s se transforma en una v?a espaciosa, porque en ella se encuentra esperanza, alegr?a y paz en el coraz?n.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit]
Publicado por verdenaranja @ 23:20  | Espiritualidad
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