Domingo, 26 de agosto de 2007
JESUS EN EL LUNA PARK
DECLARACI?N CONJUNTA



Hoy, como desde hace cuatro a?os, cat?licos y evang?licos nos hemos reunido para manifestar p?blicamente que Jes?s es el Se?or de nuestras vidas, de la Iglesia, y del universo.

"Jesucristo, siendo de condici?n divina, no retuvo ?vidamente el ser igual a Dios. Al contrario, se despoj? de su grandeza, tom? la condici?n de esclavo y se hizo semejante a los hombres. Y en su condici?n de hombre, se humill? a s? mismo, haci?ndose obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exalt? y le dio el Nombre que est? por encima de todo nombre, para que al nombre de Jes?s, se doble toda rodilla en los cielos, en la tierra y en los abismos y toda lengua proclame que Jesucristo es Se?or, para gloria de Dios Padre" (Flp 2, 6-11).

En nuestro segundo encuentro, hace dos a?os, reconocimos p?blicamente las divisiones y los desencuentros entre cat?licos y evang?licos y le pedimos perd?n a Dios, nos pedimos perd?n los unos a los otros y a la sociedad, principalmente por no habernos amado como Jes?s nos ama. Somos conscientes de que hay y seguir? habiendo necesidad de pedirnos perd?n. Pero tenemos puesta nuestra esperanza y nuestra fe en que el Se?or, mediante el derramamiento del Esp?ritu Santo, nos ir? llevando gradualmente a la unidad; primero en el amor, luego en la verdad y finalmente a la unidad plena por la que Jes?s or? (Juan 17.23).

Jesucristo -nacido de la Virgen Mar?a por obra del Esp?ritu Santo- muri? en la cruz por nuestros pecados, pero resucit? y est? vivo. Envi? al Esp?ritu Santo para fortalecer a sus disc?pulos y as?, anunciarlo a todos los hombres y mujeres de todos los tiempos.

S?lo Jesucristo, por medio del poder del Esp?ritu Santo, puede transformar a los pecadores en santos, a los avaros en generosos, a los soberbios en humildes, a los corruptos en honrados, a los enemigos en hermanos.

S?lo Jesucristo puede poner fin a la violencia familiar y traer paz, armon?a y unidad en los hogares.

S?lo Jesucristo puede librar a la juventud de la droga, del alcohol, del sexo como mercanc?a, y transformar a nuestros j?venes en constructores de una nueva sociedad llena de sue?os, posibilidades y realizaciones.

S?lo Jesucristo puede hacer de nuestros gobernantes, personas que entiendan el ejercicio de sus funciones como un servicio al pueblo. Y poner justicia en todas las relaciones humanas, sean laborales, comerciales, gubernamentales o entre pares.

S?lo Jesucristo puede sanar los corazones heridos, poner perd?n donde hay rencor, amor donde hay odio, consuelo donde hay angustia.

Porque hemos conocido el amor de Dios, nos sentimos llamados a misionar juntos para anunciar a todos, con nuestras palabras y con nuestra vida que hay una esperanza para el mundo: Jesucristo.

Buenos Aires, 20 de agosto de 2007
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Comentarios
Publicado por Ariastoteles
Domingo, 26 de agosto de 2007 | 21:40
Hola amigos, gracias por compartir su ecumenismo.
Saludos