Martes, 04 de septiembre de 2007
Vida - Descanso ? Luz

Estamos ofreciendo esta Eucarist?a por nuestro hermano N. Los familiares, los amigos, los conocidos est?is aqu? para rendirle el ?ltimo homenaje. Y para interceder ante el Se?or por ?l.

La vida humana que disfrutamos es el mejor regalo que Dios nos da. As? pensamos y as? actuamos todos cuando en unos momentos determinados, por ejemplo cuando ocurre un accidente, lo primero que preguntamos es: ?ha habido alg?n fallecido? Si te dicen "no", parece que todo lo dem?s no importa tanto. Y es que si se pierde la vida, se pierde todo. Porque la vida es el mayor don, el mayor regalo que Dios ha hecho al hombre.

Sin embargo tenemos que decir que la vida, esta vida humana no es en s? misma un valor absoluto. Algo que hace que no haya nada por encima de ?l. Porque S? hay algo que es superior todav?a a la vida humana. Es el Esp?ritu del hombre. Superior al dinero, al poder, a la ambici?n. Lo que le da al esp?ritu humano categor?a es saberse inmortal. Porque el esp?ritu del hombre es m?s fuerte que la materia. El cuerpo se corrompe, mientras que el esp?ritu permanece para siempre.
Todas las palabras de Jes?s en el Evangelio son enormemente consoladoras. Recordad, por ejemplo, aquellas palabras de Jes?s a los Ap?stoles: "Yo os aseguro que el Padre os ama" Y aquellas otras palabras dichas a un pecador: "Hijo, conf?a. Tus pecados est?n perdonados. Y en cualquier p?gina por la que abramos el Evangelio encontraremos palabras que son un b?lsamo grande de consuelo.

Pero de una manera especial, son palabras consoladoras las que pronunci? el Se?or en la Ultima Cena. En aquellos momentos emotivos y entra?ables por tantas razones, Jes?s transmite un consuelo y una esperanza, Entre otras palabras dice ?stas que acabamos de proclamar en el Evangelio de hoy.. " No perd?is la calma, creed en Dios creed tambi?n en M?".

?Qu? bien nos viene o?rlas hoy de nuevo, acogerlas en nuestro coraz?n, sobre todo en estos momentos en que sentimos la tristeza por la separaci?n de una persona querida, de un familiar que se nos fue.

La fe y la esperanza que nosotros debemos tener en Dios nuestro Padre debe manifestarse tambi?n en una fe y en una esperanza segura en Jesucristo, ,que no?sotros, sabemos que es el verdadero Hijo de Dios. Y Fe tambi?n en todo lo que el nos ense?? sobre "el M?s All?" de la muerte, que fue much?simo. Porque de las cosas que est?n en "el m?s Ac?" los hombres ya sabemos algo, no mucho, pero algo si sabemos. Ahora bien de las cosas que est?n m?s all? de las barreras de la muerte sabemos muy poco. Y entonces una de dos: O esperamos ese m?s all? a ciegas. O nos fiamos de lo que Jes?s nos ha dicho.

Jes?s nos ha dicho que hay Otra Vida. Que existe el M?s All? hacia el que todos nos encaminamos. Lo queramos o no. Creamos en ?l o no. Pensemos en ?l, o no. Todos invariablemente vamos al M?s All?. De la misma manera que el agua de los r?os, desemboca en el mar, aunque no quieran seguir la corriente, as? tambi?n nuestra vida va a dar en la Otra Orilla en que nos esperan los brazos, inmensos como el mar, de Dios nuestro Padre.

Esta tarde pedimos al Se?or para ?l TRES COSAS: Vida, Descanso Y Luz.

1?.- PEDIMOS VIDA. " Dale Se?or a N. la Vida, la Vida Definitiva, la Vida Verdadera, la Vida Eterna, la Vida Feliz". N. ha vivido aqu? entre nosotros X a?os. Al mismo tiempo El ha ido viviendo Otra Vida. Desde el Bautismo ha vivido con Jesucristo. Creci? unido a El. Fue madurando en la fe y as? se fue gestando como cristiano y como hijo de Dios.

Y hoy empieza un nuevo nacimiento. El "Dies Natalis", que es para el cristiano el d?a de la muerte. Ha llegado a la Vida de Dios donde no m?s que paz y alegr?a sin fin.
Por eso, como los primeros cristianos pedimos para N. la Vida. Que viva con Dios y con los Santos, nuestros hermanos. Que viva con Jesucristo, nuestro amigo fiel, el Se?or Resucitado, el Salvador. Que viva con Mar?a, la madre a la que tantas veces rez?, que viva, en fin, con su (marido), con sus familiares que est?n gozando de la dicha del Se?or. Que viva feliz en la Vida Verdadera.

2?.- PEDIMOS QUE DESCANSE.- "Dale, Se?or, el descanso eterno", decimos con la liturgia. Merece ese descanso. Lo esperaba, lo deseaba. Porque la vida es trabajo, es esfuerzo, lucha, fatiga. La vida es entrega, es servicio, es amar. Amar a Dios y amar al pr?jimo.

Y le habr? ido presentando todo su cari?o, todo el amor dado y recibido, todo aquello que ha formado parte de sus deberes de padre y esposo. Le habr? ido presentado todas esas peque?as atenciones que almacenan las gentes sencillas y buenas que van pasando por este mundo calladamente, pero haciendo el bien a manos llenas. Por eso, porque N. ha sido una de estas personas, es por lo que merece el descanso eterno.

3?.- Y PEDIMOS TAMBIEN LA LUZ. "Dale Se?or, la claridad de tu Luz. Brille, Se?or, para ?l la Luz Eterna". Nosotros mientras tanto seguimos viviendo en medio de sombras, a veces entre oscuridades. El mismo San Pablo nos dice: "Ahora vemos como en un espejo, vivimos guiados por la fe". Ahora nuestro hermano descubre todo el plan de Dios. Nosotros pedimos al Se?or para ?l !a la luz eterna, la claridad del rostro de Dios, el resplandor de su gloria. Para nosotros pedimos al Se?or que nos gu?e siempre la luz de su Palabra, que sigamos los caminos por los que El camin? y que le llevaron al ?xito m?s grande.

Sigamos ahora rezando por N. bendiciendo a Dios por lo que hizo bien y por el bien que hizo. Que le d? una corona de gracia y bendici?n. Que lo purifique de todo aquello que no acert? a hacer bien. Y que a todos nosotros nos renueve el Se?or en la fe y en la Esperanza, para que vayamos poco a poco caminando hacia el encuentro definitivo con el Padre, donde deseamos que est? ya disfrutando nuestro hermano N.
Publicado por verdenaranja @ 23:07  | Homil?as
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