Domingo, 09 de septiembre de 2007
Comentario a las lecturas del Domingo XXIII del Tiempo Ordinario, publicado en el "Diario de Avisos" del Domingo, 9 de Septiembre de 2007, bajo el ep?grafe "el domingo, fiesta de los cristianos".


Sin pa?os calientes


DANIEL PADILLA



"Si alguno se viene conmigo y no abandona a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, incluso a s? mismo, no puede ser disc?pulo m?o". As?, sin paliativos. Sin pa?os calientes. Derechito y al grano. Ese era el estilo de Jes?s. Y esa es la p?gina con que me topo cuando declina el verano. Y es necesario meditarlo bien. Porque esas palabras no fueron dirigidas a un grupito de selectos, sino a "todos": "Jes?s, volvi?ndose a muchos que le segu?an, dijo".

Y esa es la cuesti?n. Resulta que la mayor?a de nosotros somos cristianos por un fen?meno sociol?gico. Con toda la honradez del mundo, pero tambi?n con toda la fuerza de un pa?s cat?lico, nuestros padres, a los pocos d?as de nacer, como la cosa m?s natural del mundo, nos llevaron "a cristianar". Como la cosa m?s natural del mundo tambi?n, hemos crecido en el seno de la Iglesia. ?Ben?dito sea Dios! Porque "m?s vale estar un d?a en tus atrios, etc...". Pero esa misma "facilidad" de nuestro cristianismo heredado, ese "ser cristianos" tan "por gracia de Dios", nos lleva a un gran riesgo: el de "dejarnos llevar por la corriente"; hacer que nuestro seguimiento de Cristo sea rutinario e impersonal, poco consciente. Como todo lo "masivo" e impuesto por la costumbre. "?A d?nde va Vicente? ?A donde va la gente!".
Contra eso luchaba Jes?s. Contra la posible inmadurez de nuestro seguimiento. Seguir a Jes?s no puede ser, solamente, cosa de cultura heredada, praxis adquirida de unas masas que, en un entusiasmo coyuntural y contagioso, dijeron: "?Dios lo quiere!". El privilegio de haber nacido "en la Casa del Padre", sin prisas, pero sin pausas, debe convertirse en una decidida y cada vez m?s consciente opci?n personal.

Por eso Jes?s, despu?s de manifestar su propuesta, puso dos ejemplos: el de "quien quiere construir una torre" y el de "quien va a entrar en batalla". Ambas empresas requieren "sentarse a de-liberar". Hace falta "calcular los gastos" y hacer recuento de "los efectivos". "?No sea que, despu?s de echar los cimientos, no se pueda terminar!".

Ese es nuestro caso. El cristiano "tiene que construir una torre": la de su propia santificaci?n y la de "la ciudad de Dios". Tiene tambi?n que "entrar en batalla". San Pablo dice que "hay que revestirse con el cintur?n de la verdad, la coraza de la justicia, el calzado de anunciar el Evangelio, el escudo de la fe, el casco de la salvaci?n...".

Es decir, todos los materiales son pocos y todas las armas, necesarias. Incluso, puede presentarse una fort?sima "colisi?n de derechos", la necesidad de una elecci?n: por una parte, nuestros seres m?s queridos, o nuestro propio "yo"; y, por otra, Jes?s. No es que Dios ande ah?, poni?ndonos situaciones "l?mite": "Abandona a tu padre y a tu madre". ?Bien clara qued?, por otro lado, su dedicaci?n de 30 a?os a los suyos de Nazaret! Lo que pasa es que el cristiano ha de estar siempre preparando para "amar a Dios antes que a los hombres".

Por ah? andaba Pablo cuando se cuestionaba: "?Qui?n me apartar? del amor de Cristo? ?La aflicci?n? ?La angustia? ?El hambre? ?La desnudez? ?El peligro? ?La espada?". El mismo se contestaba: "Ni muerte ni vida, ni ?ngeles ni principados, ni presente ni futuro, ni criatura alguna, podr? apartamos del amor de Dios manifestado en Cristo".
Publicado por verdenaranja @ 19:36  | Espiritualidad
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