Martes, 11 de septiembre de 2007
Viena (Agencia Fides) - En la tarde del 7 de septiembre, el Santo Padre Benedicto XVI se dirigi? al Hofburg de Viena para la visita de cortes?a al Presidente de la Rep?blica de Austria, Heinz Fischer y, sucesivamente, para el encuentro con las Autoridades y con el Cuerpo Diplom?tico, en el que estaban presentes tambi?n exponentes del mundo de la Cultura, entre los cuales los Rectores de las Universidades austriacas. Despu?s de una breve introducci?n musical a la que sigui? el discurso del Presidente de la Rep?blica, el Santo Padre Benedicto XVI pronunci? un articulado discurso del cual presentamos algunas partes.

Austria
Austria en los ?ltimos a?os y decenios ha registrado ?xitos, que todav?a hace dos generaciones nadie habr?a osado so?ar. Vuestro pa?s no s?lo ha vivido un notable progreso econ?mico, sino que ha desarrollado tambi?n una ejemplar convivencia social, de la que la expresi?n ?solidaridad social? se ha convertido en un sin?nimo? Nos encontramos aqu? en un lugar hist?rico, desde el cual por siglos ha sido gobernado un imperio que uni? vastas partes de Europa central y oriental. Este lugar y esta hora ofrecen, por lo tanto, una ocasi?n providencial para colocar la mirada sobre toda la Europa actual. Despu?s de los horrores de la guerra y de las experiencias traum?ticas del totalitarismo y de la dictadura, Europa emprendi? el camino hacia la unidad del Continente, unidad que tiende a asegurar un orden duradero de paz y de desarrollo justo. La divisi?n que por d?cadas dividi? al Continente en modo doloroso se super?, efectivamente, en modo pol?tico, pero la unidad debe realizarse todav?a en la mente y en el coraz?n de las personas? En particular, para los pa?ses de Europa central y oriental la participaci?n a tal proceso es un ulterior est?mulo para consolidar en su interior la libertad, el estado de derecho y la democracia. Quisiera recordar, a tal prop?sito, el aporte que mi predecesor el Papa Juan Pablo II dio a este proceso hist?rico?

Europa
La "casa Europa", como amamos llamar la comunidad de este Continente, ser? para todos un lugar agradable de habitar solamente si se reconstruye sobre un s?lido fundamento cultural y moral de valores comunes que sacamos de nuestra historia y de nuestras tradiciones. Europa no puede y no debe renegar sus ra?ces cristianas. Ellas son un componente din?mico de nuestra civilizaci?n para el caminar en el tercer milenio. El cristianismo model? profundamente a este Continente: de ello dan testimonio en todos los pa?ses y particularmente en Austria no s?lo las numerosas iglesias y los importantes monasterios. La fe tiene su manifestaci?n sobre todo en las innumerables personas que ella, a lo largo de la historia hasta nuestros d?as ha llevado a una vida de esperanza, de amor y de misericordia? La tantas veces citada globalizaci?n no puede ser detenida, pero es una tarea urgente y una gran responsabilidad de la pol?tica la de dar a la globalizaci?n el orden y los l?mites adecuados para evitar que se realice a costas de los pa?ses m?s pobres y de las personas pobres en los pa?ses ricos, y para evitar tambi?n que se realice a costa de las generaciones futuras. Ciertamente - lo sabemos - Europa ha vivido y sufrido tambi?n caminos terriblemente equivocados? Forma parte, sin embargo, de las caracter?sticas de Europa su capacidad de autocr?tica que, en el vasto panorama de las culturas del mundo, la distingue y la califica.

La vida
Fue en Europa donde, por vez primera, se formul? el concepto de los derechos humanos. El derecho humano fundamental, presupuesto de todos los dem?s derechos, es el derecho a la vida misma. Esto vale para la vida desde la concepci?n hasta su fin natural. El aborto, por lo tanto, no puede ser un derecho humano, sino que es su contrario. Es una ?profunda herida social?, como subrayaba incansablemente nuestro difunto Hermano, el Card. Fraz K?nig? Quisiera m?s bien hacerme abogado de un pedido profundamente humano y portavoz de los nascituros que no tienen voz. Con esto no cierro los ojos a los problemas y a los conflictos de muchas mujeres y me doy cuenta que la credibilidad de nuestro discurso depende tambi?n de lo que la Iglesia misma hace para salir en ayuda de las mujeres en dificultad. Apelo en este contexto a los responsables de la pol?tica, para que no permitan que los hijos sean considerados casos de enfermedad ni permitan tampoco que la calificaci?n de injusticia que vuestra ordenaci?n jur?dica atribuye al aborto sea abolida de hecho. Lo digo movido por la preocupaci?n por los valores humanos. Pero esto no es sino un lado de lo que nos preocupa. El otro es el de hacer todo lo posible para hacer que los pa?ses europeos est?n de nuevo abiertos a acoger a los ni?os? Una gran preocupaci?n la constituye para m? tambi?n el debate sobre la as? llamada ?ayuda activa para morir?? La respuesta correcta al sufrimiento y al fin de la vida es una atenci?n amorosa, el acompa?amiento hacia la muerte - en particular modo con la ayuda de la medicina paliativa - y no una ?ayuda activa para morir?.

El di?logo de la raz?n
Forma parte de la heredad europea, finalmente, una tradici?n de pensamiento, para la cual es esencial una correspondencia sustancial entre fe, verdad y raz?n. Se trata aqu?, en definitiva, de la cuesti?n si la realidad tenga en su origen la casualidad y la necesidad, si por lo tanto la raz?n sea un casual producto secundario de lo irracional y en el oc?ano de la irracionalidad, a fin de cuentas, no tenga tampoco sentido alguno, o si m?s bien es todav?a verdadero aquello que constituye la convicci?n de fondo de la fe cristiana: In principio erat Verbum - Al principio era el Verbo - al origen de todas las cosas est? la Raz?n creadora de Dios que ha decidido de participarse a nosotros seres humanos.
Las tareas de Europa en el mundo
El continente que, demogr?ficamente, envejece en modo m?s r?pido no tiene que convertirse en un continente espiritualmente viejo. Europa adquirir? adem?s una mejor conciencia de s? misma si asume una responsabilidad en el mundo que corresponda a su singular tradici?n espiritual, a sus extraordinarias capacidades y a su gran fuerza econ?mica. La Uni?n Europea deber?a por lo tanto asumir un papel de gu?a en la lucha contra la pobreza en el mundo y en el compromiso a favor de la paz. Con agradecimiento podemos constatar que los pa?ses europeos y la Uni?n Europea se encuentran entre aquellos que m?s contribuyen al desarrollo internacional, pero deber?an tambi?n hacer valer su relevancia pol?tica frente a, por ejemplo, los desaf?os muy urgentes en ?frica, a las inmensas tragedias de este Continente, como el flagelo del SIDA, la situaci?n en el Darfur, la injusta explotaci?n de los recursos naturales y el preocupante tr?fico de armas. Asimismo el compromiso pol?tico y diplom?tico de Europa y de sus pa?ses no puede olvidar la situaci?n permanentemente grave del Oriente Medio, donde es necesario el aporte de todos para favorecer la renuncia a la violencia, el di?logo rec?proco y una convivencia verdaderamente pac?fica. Debe continuar creciendo tambi?n la relaci?n con las naciones de Am?rica Latina y con las del Continente asi?tico, mediante oportunos v?nculos de intercambio.

Conclusi?n
Austria es un pa?s rico de tantas bendiciones? Mucho de lo que Austria es y tiene se lo debe a la fe cristiana y a su rica eficacia sobre las personas. La fe ha formado profundamente el car?cter de este pa?s y de su gente. ?Debe por lo tanto interesar a todos no permitir que un d?a en este pa?s quiz?s s?lo las piedras hablen de cristianismo! Una Austria sin una viva fe cristiana ya no ser?a Austria.
Al final del encuentro el Papa regres? a la Nunciatura Apost?lica y, despu?s de la cena, se asom? por el balc?n para bendecir a los j?venes reunidos fuera de la Nunciatura. (S.L.) (Agencia Fides 8/9/2007; l?neas 91, palabras 1322)
Publicado por verdenaranja @ 0:18  | Habla el Papa
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