Martes, 11 de septiembre de 2007
El Departamento de Justicia y Paz de la Vicar?a de Solidaridad del Obispado de Quilmes da a conocer la declaraci?n: "Abrazar a las v?ctimas" (CEA)


ABRAZAR A LAS VICTIMAS


?Dos jud?os y un ni?o acaban de ser ahorcados en
Auschwitz, delante de todos los presos. Los dos jud?os
murieron r?pidamente, mientras que al ni?o le costaba
morir. Entonces uno grit? detr?s de mi: "?D?nde est?
Dios?". Yo calle. Unos momentos despu?s volvi? a gritar:
?Pero bueno, ?d?nde est? Dios?" Y una voz dentro de m?
respondi?: -?D?nde est? Dios?
?Ah?, colgado en la horca!?

(Cfr. Moltmann J. Selecciones de Teolog?a, 12 {1973}, 6)



Eran tiempos donde la mano de obra de la muerte avanzaba sobre miles de vidas. Dolorosos tiempos de Guerra Mundial. Horrores. Un ni?o en la horca, nos cuenta Moltmann. Nuestro psiquismo no puede mucho m?s que guardar silencio. Sin embargo hay que recomponerse del horror y hablar, expresar, llenar nuestros espacios, charlas, reuniones, eventos, de palabras de vida. El silencio ayuda a recomponernos para luego decir con autoridad la palabra que todos y todas debemos decir: Basta de muerte. Basta de instituciones que configuran seres humanos en m?quinas de matar a su pr?jimo. Basta de instituciones que callan haci?ndose c?mplices de estos cr?menes y de los criminales. Basta de ideolog?as que reivindican al hombre como lobo del hombre.

Los horrores de las guerras mundiales parec?an lejos en la medida en que los Estados a trav?s de organismos internacionales pensaban, consensuaban, elaboraban, planificaban, y hasta declaraban los Derechos Humanos.
Lejos cronol?gicamente de los sucesos b?licos que sacudieron el siglo XX, no podemos decir que hayamos aprendido de tales hechos monstruosos. En nuestra historia nacional particular, algunos hechos aberrantes vividos en los campos de concentraci?n nazis han sido tristemente repetidos en formas de torturas f?sicas y psicol?gicas, en metodolog?a de muerte refinada hasta encontrar una forma distintiva para nuestro pa?s: desapariciones forzadas de personas.

Todas las dictaduras que se desarrollaron en nuestro pa?s entre 1930 y 1980 fueron aportando su "granito de arena", sumando formas aberrantes y despreciables de violaci?n a la dignidad humana. Pero sin dudarlo, la dictadura c?vico militar que se inicio el 24 de marzo de 1976 destroz? a miles de personas, familias, y en definitiva a nuestra sociedad que a?n "sangra por la herida".

Por supuesto la Iglesia estuvo presente, como en tiempos de Jes?s, defendiendo y dando la vida. La lista de hombres y mujeres, defensores y v?ctimas es muy larga. Los iremos recordando lentamente en otras cartas para tomarnos el tiempo respetuoso que exigen estas vidas extraordinarias. En este tiempo no podemos dejar de mencionar a Carlos M?gica (asesinado en mayo de 1974), a los Padres Palotinos, a los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, y el catequista laico Wenceslao Pedernera, asesinados en julio de 1976 en La Rioja. Y por ?ltimo no podemos dejar de mencionar a ese gran Pastor Monse?or Enrique Angelelli.

Sin embargo, se acusa a otros miembros de la Iglesia, de haber estado en los centros clandestinos de detenci?n, del lado de los torturadores, asesinos y violadores, participando en sesiones de torturas y vejaciones, abusando de la confianza sacerdotal para interrogar, y tantas otras aberraciones.

En estos d?as se lleva adelante el juicio al sacerdote Cristian Von Wernich. Un profundo dolor mezclado con indignaci?n e impotencia nos inunda como seguidores de Jes?s. Somos respetuosos de las leyes, por lo tanto, esperamos que el poder judicial, como instituci?n republicana, juzgue sus actos y decida sobre el futuro de este sacerdote. Futuro que, por cierto, no tuvieron los desaparecidos.

Mientras pedimos y esperamos justicia, hoy como ayer, desde el Departamento Justicia y Paz de esta Di?cesis, seguimos solidariz?ndonos con las v?ctimas y sus familias, siguiendo el ejemplo de nuestro primer padre obispo Jorge Novak, que en aquellos a?os del Terrorismo de Estado, sin callar nada y con plena conciencia, defendi? la vida.

As? hoy con toda claridad, afirmamos que Dios no est? del lado de los victimarios. Est?, sin duda, del lado de las v?ctimas. ?l mismo lo experiment? en la cruz. En la cruz de Jes?s est?n las victimas, los crucificados de la historia. No hay alternativa para los que creemos en Jes?s: nuestro lugar es desde y con las v?ctimas.

Por eso queremos decirles, desde nuestro compromiso con la vida, a las familias y allegados de estas v?ctimas que buscan justicia: Sientan nuestro abrazo de hermanos y hermanas, y en el reciban el amor del Resucitado que tambi?n fue v?ctima en la cruz, de la injusticia de los poderosos y los venci?. Reciban en ese abrazo la esperanza, la calidez y la ternura del Esp?ritu Santo. Alentamos y acompa?amos a los testigos que con coraje dan cuenta del horror sufrido en los tribunales. Creemos que solo con la verdad lograremos que un d?a brille para todos y todas, el sol de la justicia.
Mientras luchamos para que ese d?a sea posible, sepan que hay lugar para sus dolores en nuestros corazones, brazos y manos de hermanos y hermanos de la Iglesia de Quilmes, que queremos ser fieles al proyecto de Jes?s que ha venido para que todos y todas "tengamos vida en abundancia".

DEPARTAMENTO JUSTICIA Y PAZ
VICARIA DE SOLIDARIDAD
OBISPADO DE QUILMES

Av. Calchaqu? 1371

(B1879ETA) Quilmes Oeste

E-Mail: [email protected]
Publicado por verdenaranja @ 9:18  | Noticias de religi?n
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