Mi?rcoles, 12 de septiembre de 2007
Discuros que pronunci? Benedicto XVI en el aeropuerto de Viena el 7 de Septiembre de 2007.

Austria, 7-IX- 2007
Ceremonia de Bienvenida en el aeropuerto internacional de Viena, Schwechat



Se?or Presidente
Se?or Canciller
Eminencia
Querido hermanos Obispos
Se?oras y Se?ores
Queridos amigos j?venes

Con gran alegr?a estoy ahora poniendo mis pies por vez primera desde el principio de mi pontificado en la tierra de Austria, un pa?s que conozco bien, no s?lo por su cercan?a geogr?fica a mi lugar de nacimiento. Le doy las gracias, Sr. Presidente, por las cordiales palabras con las que Usted me ha dado la bienvenida en el nombre de todo el pueblo austriaco. Usted sabe cu?n cercano me siento a su tierra nativa y a muchas gentes y lugares de su pa?s. Este espacio cultural en el coraz?n de Europa transciende las fronteras y trae juntamente ideas y energ?as desde diversas partes del continente. La cultura de este pa?s est? profundamente imbuida con el mensaje de Cristo y la actividad que la Iglesia ha llevado en su nombre. Todo esto, y mucho m?s, me da una sensaci?n intensa, queridos amigos austriacos, de estar ?en casa? aqu? en medio de ustedes.

La raz?n de mi venida a Austria es el 850 aniversario del santuario de Mariazell. Este santuario mariano de alguna manera representa el coraz?n maternal de Austria, y ha tenido siempre importancia particular tambi?n para los h?ngaros y los pueblos eslavos. Simboliza una apertura que no s?lo transciende las fronteras f?sicas y nacionales sino, en la persona de Mar?a, nos recuerda una dimensi?n esencial de los seres humanos: su capacidad de apertura a Dios y a su palabra de verdad.

En este sentido, desear?a, durante estos tres d?as aqu? en Austria, ir como peregrino a Mariazell. En los a?os recientes, me ha agradado notar entre mucha gente un inter?s creciente por la idea de peregrinaci?n.
Viajando como peregrinos, los j?venes en particular han encontrado un nuevo camino para reflexionar y meditar; llegan a conocerse uno a otro y juntos encuentran la creaci?n y la historia de fe que, muchas veces y quiz?s inesperadamente, experimentan como una fuente de fortaleza para el presente. Pretendo que mi peregrinaci?n a Mariazell sea un viaje hecho en compa??a de todos los peregrinos de nuestro tiempo. Con este esp?ritu dentro de poco presidir? al pueblo en la oraci?n en el centro de Viena, oraci?n que, como una peregrinaci?n espiritual, acompa?ar? estos d?as por vuestro pa?s.

Mariazell no s?lo representa 850 a?os de historia, sino nos ense?a sobre la base de esta historia ? como reflejada en la estatua de la Madre bendita se?alando a Cristo su hijo ? el camino hacia el futuro. En vista de esto, hoy desear?a, junto con las autoridades pol?ticas de Austria y los representantes de organizaciones internacionales, mirar tambi?n a nuestro presente y a nuestro futuro.

Ma?ana, la fiesta de la Natividad de mar?a, la fiesta patronal de Mariaell, me llevar? a ese santo lugar. En la celebraci?n de la Eucarist?a en el frente de la Bas?lica, nos reuniremos como Mar?a nos ha ense?ado, alrededor de Cristo, que viene en medio de nosotros .Le pediremos que nos ayude para mejor contemplarle, para verle en nuestros hermanos y hermanas, para servirle en ellos, y para caminar con ?l en el camino que conduce al padre. Como peregrinos al santuario, estaremos unidos en la oraci?n y, gracias a los medios de comunicaci?n, unidos tambi?n con los fieles y todos los hombres y mujeres de buena voluntad desde este pa?s y lejos fuera de sus fronteras.

Peregrinaci?n significa m?s que un viajar al santuario. El viaje de vuelta hacia la vida de cada d?a es fundamental. Cada semana de nuestra vida ordinaria empieza con el Domingo, con este don liberador de Dios que deseamos recibir y atesorar. Y as? celebraremos la Misa este domingo en la Catedral de San Esteban ? en comuni?n con todos aquellos congregados para la santa Misa en las iglesias parroquiales de Austria y de todo el mundo.

Se?oras y se?ores, s? que en Austria mucha gente, el domingo, el d?a de descanso del trabajo, y durante su tiempo libre en otros d?as de la semana, se compromete en el trabajo voluntario y el servicio a los dem?s. Tal compromiso, ofrecido generosa y desinteresadamente en beneficio de los dem?s, tambi?n marca la peregrinaci?n de nuestra vida. Quien quiera que ?cuide? a su pr?jimo comprendi?ndole y ayud?ndole, cuida a Cristo y le sirve. Guiados y animados por Mar?a, que desea aguzar nuestra mirada como cristianos, en orden a ver los desaf?os que necesitan ser encontrados en el esp?ritu del Evangelio y, llenos de gratitud y esperanza, a caminar desde el pasado que ha sido a veces dif?cil, auque siempre lleno de gracia, hacia un futuro de promesa.

(Traducci?n del ingl?s, particular-no oficial)
Publicado por verdenaranja @ 0:30  | Habla el Papa
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