Mi?rcoles, 12 de septiembre de 2007
ZENIT publica el Mensaje Final de la III Asamblea Ecum?nica Europea (www.eea3.org), celebrada en Sibiu (Ruman?a) del 4 al 9 de septiembre, con la participaci?n de 2.500 delegados cat?licos, ortodoxos y protestantes en torno al lema ??La luz de Cristo ilumina a todos!?.


III ASAMBLEA ECUM?NICA EUROPEA
Sibiu, Ruman?a
4 ? 9 septiembre 2007

MENSAJE FINAL DE LA ASAMBLEA
S?BADO, 8 DE SEPTIEMBRE DE 2007
FESTIVIDAD DE LA NATIVIDAD DE LA VIRGEN MAR?A

?La luz de Cristo ilumina a todos!



Nosotros, peregrinos cristianos de toda Europa y m?s all?, damos testimonio del poder transformador de esta luz, que es m?s poderosa que las tinieblas, y la proclamamos como esperanza que abraza todos los aspectos para nuestras Iglesias, para toda Europa y para el mundo entero.

En el nombre del Dios Trino, Padre, Hijo y Esp?ritu Santo, nos hemos reunido en la ciudad de Sibiu, Ruman?a (4-9 de septiembre de 2007). Esta Tercera Asamblea Ecum?nica Europea se ha caracterizado por la riqueza de la espiritualidad y de la tradici?n ortodoxa. Recalcamos y renovamos los serios compromisos que ya hemos asumido en Basilea y en Graz y lamentamos que, hasta ahora, no hemos conseguido tener fe en algunos de ellos. Con todo, nuestra confianza en el poder transformador de la luz de Cristo es m?s fuerte que la oscuridad de la resignaci?n, del fatalismo, del temor y de la indiferencia.

Nuestra Tercera Asamblea Ecum?nica comenz? en 2006 en Roma y prosigui? en 2007 en Wittemberg. En el marco de esta peregrinaci?n ecum?nica se han organizado numerosos encuentros regionales, adem?s del de las Iglesias ortodoxas en Rodas y el de j?venes en St. Maurice. Acogemos con alegr?a el empe?o de los j?venes y la contribuci?n que han ofrecido a la Asamblea. Asistida y motivada por la Charta Oecumenica, nuestra Asamblea ha llevado adelante el trabajo iniciado en las asambleas precedentes y han representado una ocasi?n para un intercambio de dones y de enriquecimiento rec?proco.

No estamos solos en esta peregrinaci?n. Cristo est? con nosotros y en la gran nube de los testigos (Hb 12,1), los m?rtires contempor?neos nos acompa?an: el testimonio de sus vidas y de sus muertes nos inspira a nivel individual y como cuerpo. En comuni?n con ellos, nos comprometemos a actuar de manera que la luz de Cristo transfigurado resplandezca por medio de nuestros testimonios, profundamente arraigados en la oraci?n y en el amor. Esta es nuestra humilde repuesta al sacrificio de sus vidas.

LA LUZ DE CRISTO EN LA IGLESIA

La luz de Cristo nos lleva a vivir para los dem?s y en comuni?n entre nosotros. Nuestro testimonio a favor de la esperanza y de la unidad por Europa y por el mundo ser? cre?ble s?lo si proseguimos nuestro camino hacia la unidad visible. Unidad no significa uniformidad. Existe un enorme valor al volver a experimentar esa koinonia y en el intercambio de esos dones espirituales que han dado fuerza al movimiento ecum?nico desde el principio.

En Sibiu hemos sentido de nuevo la dolorosa herida de la divisi?n entre nuestras Iglesias. Esto afecta tambi?n a nuestra compresi?n de su unidad. Los evidentes desarrollos hist?ricos y culturales en el cristianismo oriental y occidental han contribuido a estas diferencias, y su comprensi?n exige nuestra urgente atenci?n y un di?logo permanente.

Estamos convencidos de que la familia cristiana ampliada debe afrontar las cuestiones doctrinales y debe tambi?n buscar un consenso m?s amplio respecto a los valores morales derivados del Evangelio y un estilo de vida cre?ble que testimonie en el gozo la luz de Cristo en nuestro exigente mundo laico moderno, en la esfera privada as? como en la p?blica.

Nuestra espiritualidad cristiana constituye un tesoro precioso: una vez abierto, revela la variedad de sus riquezas y abre nuestros corazones a la belleza del rostro de Jes?s y al poder de la oraci?n. S?lo si estamos m?s cerca de nuestro Se?or Jesucristo nos podemos acercar m?s entre nosotros y experimentar la verdadera koinonia. No podemos dejar de compartir estas riquezas con todos los hombres y las mujeres que buscan la luz en este continente. Los hombres y las mujeres espirituales comienzan con la propia conversi?n y esto lleva a la transformaci?n del mundo. Nuestro testimonio ante la luz de Cristo se corresponde a un empe?o fiel a escuchar, vivir y compartir nuestras historias de vida y de esperanza que nos han modelado como disc?pulos de Cristo.

Primera recomendaci?n: Recomendamos renovar nuestra misi?n como individuos creyentes y como Iglesias para proclamar a Cristo como la Luz y el Salvador del mundo.

Segunda recomendaci?n: Recomendamos proseguir el debate sobre el reconocimiento rec?proco del bautismo, teniendo en cuenta los importantes resultados sobre este tema en diversos pa?ses y siendo conscientes de que la cuesti?n est? profundamente conectada con una comprensi?n de la Eucarist?a, del ministerio y de la eclesiolog?a en general.

Tercera recomendaci?n: Recomendamos encontrar los modos de experimentar las actividades que nos unan: la oraci?n del uno por el otro y por la unidad, peregrinaciones ecum?nicas, formaci?n teol?gica y estudio en com?n, iniciativas sociales y diaconales, proyectos culturales, sostener la vida de la sociedad basada en los valores cristianos.

Cuarta recomendaci?n: Recomendamos la participaci?n completa de todo el pueblo de Dios y, en esta Asamblea en particular, a prestar atenci?n al llamamiento de los j?venes, de los ancianos, de las minor?as ?tnicas, de los discapacitados.

LA LUZ DE CRISTO PARA EUROPA

Sostenemos que todo ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,27) y merece el mismo grado de respeto y amor aunque haya diferencias de credo, cultura, edad, g?nero, origen ?tnico, desde el inicio de la vida hasta la muerte natural. En la conciencia de que nuestras ra?ces comunes son mucho m?s profundas que nuestras divisiones, mientras buscamos la renovaci?n y la unidad y entender el papel de las Iglesia en la sociedad europea de hoy, nos hemos concentrado en el encuentro con las personas de otras religiones. Conscientes, en particular, de la relaci?n ?nica que tenemos con el pueblo jud?o en cuanto pueblo de la Alianza, rechazamos todas las formas contempor?neas de antisemitismo y, junto a ellas, queremos promover Europa como un continente libre de toda forma de violencia. En nuestra historia europea ha habido per?odos de duros conflictos, pero tambi?n ha habido etapas de coexistencia pac?fica entre las personas de todas las religiones. Hoy no existe otra alternativa al di?logo: no una componenda, sino un di?logo de la vida en el que podamos decir al verdad en el amor. Necesitamos todos aprender m?s sobre todas las religiones, y las recomendaciones de la Carta Ecum?nica habr?a que desarrollarlas ulteriormente. Dirigimos un llamamiento a nuestros hermanos cristianos y a todos cuantos creen en Dios para que respeten el derecho de las dem?s personas a la libertad religiosa, y expresamos nuestra solidaridad respecto a las comunidades cristianas que viven en Oriente Medio, en Irak o en otras partes del mundo como minor?as religiosas y sienten que su existencia est? amenazada.

Encontrado a Cristo en nuestros hermanos y en nuestras hermanas en la necesidad (Mt 25, 44-45), iluminados a la vez por la luz de Cristo, nosotros, cristianos, de acuerdo con los mandamientos de la Biblia por la unidad de la humanidad (Gn 1, 26-27), nos comprometemos: a arrepentirnos del pecado de la exclusi?n, a profundizar en nuestra comprensi?n de la ?alteridad?, a defender la dignidad y los derechos de cada ser humano, a asegurar la tutela de quienes m?s la necesitan, a compartir la luz de Cristo que otros trajeron a Europa. Hacemos un llamamiento a los Estados europeos a fin de que pongan fin a la injustificable detenci?n administrativa ilegal de los migrantes, realicen todo esfuerzo para asegurar la inmigraci?n regular, la integraci?n de los migrantes, de los refugiados y de quienes piden asilo, apoyen el valor de la unidad de la familia y combatan el tr?fico de seres humanos y su explotaci?n. Dirigimos un llamamiento a las Iglesias para que intensifiquen su atenci?n pastoral de los inmigrantes vulnerables.

Quinta recomendaci?n: Recomendamos que nuestras iglesia reconozcan que los inmigrantes cristianos no son simples destinatarios de atenci?n religiosa, sino que pueden desempe?ar un papel completo y activo en la vida de la Iglesia y de la sociedad; que ofrezcan una mejor atenci?n pastoral para los migrantes, los demandantes de asilo y los refugiados; que promuevan los derechos de las minor?as ?tnicas en Europa, en particular del pueblo gitano.

Muchos de nosotros estamos agradecidos por haber podido experimentar profundos cambios en Europa en las ?ltimas d?cadas. Europa es m?s de la Uni?n Europea. Como cristianos compartimos la responsabilidad de plasmar Europa como un continente de paz, solidaridad, participaci?n y sostenibilidad. Apreciamos el empe?o de las instituciones europeas: la UE, el Consejo de Europa y la OSCE por un di?logo abierto, transparente y regular con las Iglesias de Europa. Los m?s altos representantes nos han honrado con su presencia y han expresado en tal modo un fuerte inter?s en nuestro trabajo. Debemos afrontar el desaf?o de llevar energ?a espiritual a este di?logo. Europa naci? como un proyecto pol?tico para garantizar la paz y ahora debe transformarse en una Europa de los pueblos, m?s que en un espacio econ?mico.

Sexta recomendaci?n: Recomendamos desarrollar la Carta Ecum?nica como directriz capaz de estimular nuestro camino ecum?nico en Europa.

LA LUZ DE CRISTO PARA EL MUNDO ENTERO

La Palabra de Dios nos interpela a nosotros y a nuestra cultura europea: ?los que viven ya no deber?an vivir para s? mismos, sino por aqu?l que ha muerto por ellos y ha resucitado! Los cristianos deben estar libres del temor y de la insaciable avaricia que nos empuja a vivir para nosotros mismos, impotentes, prevenidos y cerrados. La Palabra de Dios nos invita a no desperdiciar el precioso patrimonio de aquellos que en los ?ltimos 60 a?os han trabajado por la paz y la unidad en Europa. La paz es un don extraordinario y precioso. Pa?ses enteros aspiran a la paz. Pueblos enteros esperan ser liberados de la violencia y del terror. Nos comprometemos con apremio a renovar nuestros esfuerzos por estos objetivos. Rechazamos la guerra como instrumento para la resoluci?n de los conflictos, para los cuales promovemos los medios no violentos, y expresamos nuestra viva preocupaci?n por el rearme militar. ?La violencia y el terrorismo en nombre de la religi?n son una negaci?n de la religi?n!

La luz de Cristo resplandece en el t?rmino ?justicia?, uni?ndola con la misericordia divina. As? iluminada, escapa a cualquier pretensi?n ambigua. En todo el mundo ?tambi?n en Europa? el actual proceso de la radical globalizaci?n del mercado est? profundizando la divisi?n de la sociedad humana entre vencedores y vencidos, disminuye el valor de innumerable personas, tiene implicaciones catastr?ficas en t?rminos ambientales y, de forma espec?fica en lo relativo a los cambios clim?ticos, no es compatible con un futuro sostenible de nuestro planeta.

S?ptima recomendaci?n: Exhortamos a todos los cristianos europeos a sostener firmemente los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas como medida pr?ctica urgente para aliviar la pobreza.

Octava recomendaci?n: Recomendamos que, por parte del CCEE y de la CEC, junto a las Iglesias de Europa y a las Iglesias de los dem?s continentes, se ponga en marcha un proyecto consultivo que afronte las problem?ticas de la responsabilidad europea respecto a la justicia ecol?gica, ante la amenaza de los cambios clim?ticos; la responsabilidad europea en relaci?n con un adecuado planteamiento de la globalizaci?n, as? como respecto al pueblo gitano y las dem?s minor?as ?tnicas europeas.

Hoy m?s que nunca reconocemos que ?frica, un continente ya ?ntimamente unido con nuestra historia y con nuestro futuro, experimenta niveles de pobreza ante los cuales no podemos permanecer indiferentes e inactivos. Las heridas de ?frica han conmovido el coraz?n de nuestra Asamblea.

Novena recomendaci?n: Recomendamos sostener las iniciativas para la cancelaci?n de la deuda y la promoci?n del comercio equitativo y solidario.

A trav?s de un di?logo sincero y objetivo, contribuyamos y promovamos la creaci?n de una Europa renovada en la que los inmutables principios y valores morales cristianos, obtenidos directamente del Evangelio, sirven de testimonio y nos impulsan a un compromiso activo en la sociedad europea. Nuestra tarea consiste en promover estos principios y valores, no s?lo en la vida privada, sino tambi?n en la esfera p?blica. Deseamos cooperar con las personas de las dem?s religiones que comparten nuestra preocupaci?n por crear una Europa de los valores que prospere tambi?n pol?tica y econ?micamente.

Preocupados por la creaci?n de Dios, rogamos una mayor sensibilidad y respeto por su maravillosa diversidad. Trabajemos para contrarrestar su vergonzosa explotaci?n a causa de la cual toda la creaci?n gime esperando la redenci?n (Rm 8, 22-23) y compromet?monos por emplearnos en la reconciliaci?n entre la humanidad y la naturaleza.

D?cima recomendaci?n: Recomendamos que el per?odo entre el 1 de septiembre y el 4 de octubre se dedique a orar por la protecci?n de la creaci?n y a la promoci?n de estilos de vida sostenibles para contribuir a invertir la tendencia del cambio clim?tico.

Rendimos homenaje a cuantos han contribuido a este camino, en particular a los j?venes de Young Oikumene, que han exhortado a los participantes de esta Asamblea a ser valientes en vivir el Evangelio, nos unimos en la oraci?n.

Oh Cristo, Verdadera Luz que ilumina y santifica a cada ser humano que viene a este mundo : haz que brille sobre nosotros la luz de tu presencia, para que en ella podamos contemplar la luz inaccesible, y gu?a nuestros senderos para poner por obra tus mandamientos. Danos la salvaci?n y ll?vanos a tu reino eterno, porque T? eres nuestro Creador y Dador de todo lo que es bueno. Nuestra esperanza descansa en Ti y te damos gloria, ahora por siempre. Amen.

[Traducci?n realizada por Zenit]
Publicado por verdenaranja @ 0:36
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