Jueves, 13 de septiembre de 2007
ZENITPublicamos la intervenci?n de Benedicto XVI en la audiencia general del mi?rcoles, 12 de Septiembre de 2007, dedicada a comentar su s?ptimo viaje internacional realizado a Austria del 7 al 9 de septiembre.

Queridos hermanos:

Quiero detenerme a reflexionar sobre la visita pastoral que he tenido la alegr?a de realizar en d?as pasados a Austria, pa?s que me es particularmente familiar, tanto porque es vecino de mi tierra natal como por los numerosos contactos que siempre he tenido con ?l. El motivo espec?fico de esta visita eran los 850 a?os del santuario de Mariazell, el m?s importante de Austria, predilecto tambi?n de los fieles h?ngaros y muy visitado por peregrinos de otras naciones vecinas.

Por tanto, ante todo ha sido una peregrinaci?n que ha tenido como lema ?Mirar a Cristo?: encontrar a Mar?a que nos muestra a Jes?s. Doy las gracias de coraz?n al cardenal
Sch?nborn, arzobispo de Viena, y a todo el episcopado del pa?s por el gran empe?o con que han preparado mi visita. Doy las gracias al gobierno austriaco y a todas las autoridades civiles y militares que han prestado su colaboraci?n; en particular, doy las gracias al se?or presidente federal por la cordialidad con la que me ha acogido y acompa?ado en los diferentes momentos de la visita.

La primera etapa fue la ?Mariens?ule?, hist?rica columna en la que est? colocada la Virgen Inmaculada: all? tuve un encuentro con miles de j?venes y comenc? mi peregrinaci?n. Despu?s me dirig? a la Judenplatz para rendir homenaje al monumento que recuerda a la Shoah.

Teniendo en cuenta la historia de Austria y de sus cercanas relaciones con la Santa Sede, as? como la importancia de Viena en la pol?tica internacional, el programa de este viaje pastoral comprendi? los encuentros con el presidente de la Rep?blica y con el Cuerpo Diplom?tico. Se trata de oportunidades preciosas en las que el sucesor de Pedro tiene la posibilidad de exhortar a los responsables de las naciones para que favorezcan siempre la causa de la paz y del aut?ntico desarrollo econ?mico y social.

Pensando especialmente en Europa, renov? mi aliento a continuar con el actual proceso de unificaci?n bas?ndose en los valores inspirados en el patrimonio com?n cristiano. Mariazell, de hecho, es uno de los s?mbolos del encuentro de los pueblos europeos en torno a la fe cristiana. ?C?mo olvidar que Europa es portadora de una tradici?n de pensamiento que une fe, raz?n y sentimiento? Ilustres fil?sofos, independientemente de su fe, han reconocido el papel central del cristianismo para preservar la conciencia moderna de desviaciones nihilistas o fundamentalistas. El encuentro con la autoridades pol?ticas y diplom?ticas de Viena fue, por tanto, sumamente propicio para introducir mi viaje apost?lico en el contexto actual del continente europeo.

La peregrinaci?n propiamente hablando la realic? en la jornada del s?bado 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de Mar?a, a la que est? dedicado el Santuario de Mariazell. Tuvo su origen en el a?o 1157, cuando un monje benedictino de la cercana abad?a de San Lambrecht, enviado a predicar a ese lugar, experiment? la prodigiosa ayuda de Mar?a, de quien llevaba una peque?a estatua de madera. La celda (?Zell?) en la que el monje coloc? la estatuilla se convirti? despu?s en meta de peregrinaciones y, con el pasar de los siglos, se le dedic? un importante santuario, donde todav?a hoy se venera a la Virgen de las Gracias, llamada ?Magna Mater Austriae?.

Para m? ha sido una gran alegr?a regresar como sucesor de Pedro a ese lugar santo y tan querido para los pueblos de Europa centro-oriental. All? pude admirar la ejemplar valent?a de miles y miles de peregrinos que, a pesar de la lluvia y el fr?o, quisieron estar presentes en esta celebraci?n, con gran alegr?a y fe, y donde ilustr? el tema central de mi visita: ?Mirar a Cristo?, tema que los obispos de Austria hab?an profundizado sabiamente en el camino de preparaci?n que dur? nueve meses. Pero s?lo al llegar al Santuario comprendimos plenamente este lema: mirar a Cristo. Ante nosotros se encontraban la estatua de la Virgen, que con una mano indica a Jes?s Ni?o y, en lo alto, encima del altar de la bas?lica, el crucifijo. All? alcanz? su meta nuestra peregrinaci?n: contemplamos el rostro de Dios en ese Ni?o en brazos de la Madre y en ese Hombre con los brazos abiertos. Mirar a Jes?s con los ojos de Mar?a significa encontrar a Dios Amor, que por nosotros se hizo hombre y muri? en la cruz.

Al final de la misa en Mariazell confer? el ?mandato? a los componentes de los Consejos pastorales parroquiales, que acaban de ser renovados en toda Austria. Un elocuente gesto eclesial con el que puse bajo la protecci?n de Mar?a a la gran ?red? de las parroquias al servicio de la comuni?n y de la misi?n. En el Santuario viv? despu?s momentos de gozosa fraternidad con los obispos del pa?s y la comunidad benedictina. Encontr? a los sacerdotes, los religiosos, los di?conos y seminaristas y con ellos celebr? las v?speras. Espiritualmente unidos a Mar?a, ensalzamos al Se?or por la humilde entrega de tantos hombres y mujeres que se encomiendan a su protecci?n y se consagran al servicio de Dios. Estas personas, a pesar de sus l?mites humanos, es m?s, precisamente en la sencillez y en la humildad de su humanidad, se esfuerzan por ofrecer a todos un reflejo de la bondad y de la belleza de Dios, siguiendo a Jes?s por el camino de la pobreza, la castidad y la obediencia, los tres votos que deben ser comprendido en su aut?ntico significado cristol?gico, no individualista, sino relacional y eclesial.

En la ma?ana del domingo celebr? la solemne eucarist?a en la catedral de San Esteban, en Viena. En la homil?a, quise profundizar de manera particular en el significado y el valor del domingo, en apoyo del movimiento ?Alianza en defensa del domingo libre?. Adhieren a este movimiento personas y grupos que no son cristianos. Como creyentes, obviamente, tenemos motivaciones profundas para vivir el d?a del Se?or, tal y como la Iglesia nos ha ense?ado. ?Sine dominico non possumus!?: sin el Se?or y su d?a no podemos vivir, declararon los m?rtires de Abitinia (actual T?nez) en el a?o 304. Tampoco nosotros, cristianos del a?o 2000, podemos vivir sin el domingo: un d?a que da sentido al trabajo y al descanso, que actualiza el significado de la creaci?n y de la redenci?n, que expresa el valor de la libertad y del servicio al pr?jimo? Todo esto es el domingo: ?mucho m?s que un precepto! Si las poblaciones herederas de una antigua civilizaci?n cristina abandonan este significado y dejan que el domingo quede reducido al fin de semana o a un tiempo para dedicarse a intereses mundanos y comerciales, quiere decir que han decidido renunciar a la propia cultura.

No lejos de Viena se encuentra la abad?a de Heiligenkreuz, de la Santa Cruz, y ha sido para m? una alegr?a visitar esa floreciente comunidad de monjes cistercienses, ?que existe sin interrupci?n desde hace 874 a?os! Unida a la abad?a se encuentra una Facultad de Filosof?a y Teolog?a, que desde hace poco tiempo ha alcanzado el t?tulo de ?pontificia?. Al dirigirme en particular a los monjes, record? la gran ense?anza de san Bernardo sobre el Oficio Divino, subrayando el valor de la oraci?n como servicio de alabanza y de adoraci?n debido a Dios por su infinita belleza y bondad. No debe anteponerse nada a este servicio sagrado, dice la Regla benedictina (43,3), de manera que toda la vida, con sus tiempos de trabajo y de descanso, sea recapitulada en la liturgia y orientada a Dios. Tampoco puede quedar separado de la vida espiritual y de la oraci?n el estudio teol?gico, como afirm? con fuerza el propio san Bernardo de Claraval, padre de la Orden del C?ster. La presencia de la Academia de Teolog?a junto a la abad?a testimonia esta uni?n entre fe y raz?n, entre coraz?n y mente.

El ?ltimo encuentro de mi viaje fue con el mundo del voluntariado. Quise as? manifestar mi aprecio a las muchas personas, de diferentes edades, que se comprometen gratuitamente al servicio del pr?jimo, tanto en la comunidad eclesial como en la civil. El voluntariado no es s?lo ?hacer?: es ante todo una manera de ser, que comienza con el coraz?n, con una actitud de agradecimiento por la vida, y lleva a ?restituir? y compartir con el pr?jimo los bienes recibidos. En esta perspectiva, quise alentar nuevamente la cultura del voluntariado. La acci?n del voluntariado no debe ser vista como una intervenci?n para ?tapar agujeros? del Estado o de las instituciones p?blicas, sino m?s bien como una presencia complementaria y siempre necesaria para mantener viva la atenci?n por los ?ltimos y promover un estilo personalizado de asistencia. Por tanto, no hay nadie que no pueda ser voluntario: incluso la persona mas pobre y desaventajada tiene seguramente mucho que compartir con los dem?s, ofreciendo su propia contribuci?n para construir la civilizaci?n del amor.

Concluyendo, renuevo mi acci?n de gracias al Se?or por esta visita-peregrinaci?n a Austria. Meta central ha sido una vez m?s un santuario mariano, en torno al cual e ha podido vivir una intensa experiencia eclesial, como una semana antes hab?a sucedido en Loreto, con los j?venes italianos. Adem?s, en Viena y en Mariazell se ha podido ver, en particular, a la realidad viva, fiel y variada, de la Iglesia cat?lica presente tan numerosa en las citas previstas. Ha sido una presencia gozosa y contagiante de una Iglesia que, como Mar?a, est? llamada a ?mirar a Cristo? siempre para poderle mostrar y ofrecer a todos; una Iglesia maestra y testigo de un ?s?? generoso a la vida en todas sus dimensiones; una Iglesia que actualiza su tradici?n de dos mil a?os al servicio de un futuro de paz y de aut?ntico progreso social para toda la familia humana.

[Al final de la audiencia, el Papa salud? a los peregrinos en varios idiomas. En espa?ol, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:
Mi reciente visita pastoral a Austria ha sido para conmemorar el 850 (ochocientos cincuenta) aniversario del Santuario de Mariazell, s?mbolo del encuentro entre los pueblos europeos y la fe cristiana. All? hice un nuevo llamamiento a continuar el proceso de unificaci?n europea sobre la base del patrimonio com?n de los valores cristianos. Siguiendo el tema central de la visita, exhort? a los fieles a mirar a Cristo con los ojos de Mar?a, para descubrir en ?l a Dios Amor, que por nosotros se hizo hombre y muri? en la cruz. Durante la Misa en la Catedral habl? sobre la importancia del domingo como el d?a que da sentido al trabajo y al descanso. En la Abad?a Benedictina de la Santa Cruz subray? el valor de la oraci?n como alabanza y adoraci?n a Dios. Por ?ltimo, manifest? mi aprecio hacia las personas del voluntariado, que se entregan al servicio del pr?jimo, contribuyendo as? a la construcci?n de la civilizaci?n del amor. En Viena y en Mariazell se hizo presente la realidad viva de la Iglesia en la Europa actual: una Iglesia que defiende la vida en todas sus dimensiones y etapas, y que contin?a trabajando por la paz y por el verdadero progreso de la humanidad.

Saludo cordialmente a los visitantes de lengua espa?ola. En particular, a las Servidoras del Se?or y de la Virgen de Matar?, a los peregrinos de la di?cesis de C?diz y de Quer?taro, as? como a los distintos grupos venidos de Espa?a, Argentina, Ecuador y de otros pa?ses latinoamericanos. Que vuestra visita a las tumbas de los Ap?stoles Pedro y Pablo renueve vuestra fe en Dios y acreciente vuestro amor hacia la Iglesia fundada por Cristo. Muchas gracias.

[? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 0:11  | Habla el Papa
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