Viernes, 14 de septiembre de 2007
VATICANO - AVE MARIA por don Luciano Alimandi - ??Mira a la estrella, llama a Mar?a!?

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El amor de Dios se derrama en nuestro corazones cuando nos encuentra abiertos en la fe al amor verdadero, que consiste en amar a Dios por Dios y a los hermanos por los hermanos. En otras palabras el amor es aut?ntico cuando es gratuito, desinteresado, cuando se olvida de s? mismo y se dirige al otro: el Otro que es Dios, el otro que es el pr?jimo. ?El amor exige siempre salir de s? mismos, exige siempre dejarse a s? mismos? (Benedicto XVI, 9 de septiembre de 2007). El amor verdadero es exactamente lo opuesto del amor propio que se cierra sobre s? mismo y no se abre y no se dona.

Esta es la condici?n del hombre sin la gracia: no puede donar lo que no ha recibido. Para poder amar con amor aut?ntico el hombre tiene necesidad por lo tanto de la Verdad-Amor que es el Se?or Jes?s. ?Sin m? no pod?is hacer nada? dice Jes?s en el Evangelio; todo cristiano, de todo tiempo, se encuentra a s? mismo en estas palabras del Maestro porque las experimenta en su carne misma, a lo largo de la existencia humana. ?l conf?a plenamente en Jes?s, lo sigue cada d?a tomando la propia Cruz y se pierde a s? mismo para encontrarlo a ?l: ?Quien quiera salvar la propia vida, la perder?, pero quien pierda la propia vida por m?, la salvar?. S?lo as? nos hacemos capaces de un nuevo y misterioso amor, que supero toda expectativa nuestra y nos hace personas nuevas en lo ?ntimo, justamente porque ya no somos nosotros sino el Amor de Dios en nosotros.

Cuantas veces, en la vida, el cristiano tiene la experiencia de este maravilloso intercambio entre su miseria y la riqueza de la gracia de Dios, viviendo as? aquella extraordinaria aventura realizada por todos aquellos que se han perdido a s? mismos por el Se?or y que han recibido a cambio su coraz?n, su pensamiento, sus intenciones y su amor. Primera entre todos fue Mar?a, que es para nosotros Madre y modelo de total donaci?n y plena acogida de Dios, como el Santo Padre record? recientemente: ?el amor de Dios, que ?se perdi? a s? mismo? por nosotros entreg?ndose a nosotros, nos dona la libertad interior para ?perder? nuestra vida, para encontrar as? la vida verdadera. La participaci?n a este amor dio a Mar?a la fuerza para decir su ?s? sin reservas (?). Plenamente disponible, totalmente abierta en su intimidad y libre de s?, dio a Dios la posibilidad de colmarla con su Amor, con el Esp?ritu Santo. As? Mar?a, la mujer simple, pudo recibir en s? misma al Hijo de Dios y donar al mundo el Salvador que se hab?a donado a Ella? (Benedicto XVI, 9 de septiembre de 2007).
La Virgen, desde la Anunciaci?n hasta la Cruz, est? a nuestro lado para hacernos comprender el misterio de este amor crucificado, de este amor lleno de sufrimiento, que, si es acogido en uni?n con Cristo, no representa ya una amenaza, ni una derrota, sino, con la gracia redentora, se convierte para nosotros y para los dem?s en camino que conduce a Dios.
En este d?a dedicado al Sant?simo Nombre de Mar?a repetimos la estupenda oraci?n de San Bernardo, siguiendo al Santo Padre que invit? a todos a ?hacerse ?ni?o? confiadamente ante Mar?a, como lo hizo el Hijo mismo de Dios. San Bernardo dice, y nosotros decimos con ?l: ?Mira a la estrella, llama a Mar?a? En los peligros, en las angustias, en las incertidumbres, piensa en Mar?a, llama a Mar?a. No se aleje tu su nombre de tu boca, no se aleje de tu coraz?n? Sigui?ndola no te pierdes, rez?ndole no desesperas, pensando en ella no te equivocas. Si ella te sostiene, no caes; si ella te protege, no temes; si ella te gu?a, no te cansas, si ella te concede su favor, llegar?s a tu meta?? (Benedicto XVI, 9 de septiembre de 2007). (Agencia Fides 12/9/2007; l?neas 40, palabras 665)
Publicado por verdenaranja @ 23:47  | Espiritualidad
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