Domingo, 16 de septiembre de 2007
Trabajo sobre la presencia de mar?a en Europa, publicado en DOSSIER FIDES de Agencia Fides.

MAR?A Y EUROPA
(Primera Parte)

Por N. Bux y S. Vitiello




FRANCIA

?El reino de Francia es el reino de Mar?a?. Estas fueron las palabras con las que el entonces Pont?fice Urbano II, a fines del a?o 1000, expres? su asombro cuando, a trav?s de la tierra francesa por la predicaci?n de la primera cruzada, asisti? a los numerosos testimonios de la devoci?n mariana con la que este pueblo hab?a adornado todo el pa?s.
Francia tiene santuarios marianos que se remontan al siglo VI, ?poca de la evangelizaci?n de las poblaciones celtas.
La aut?ntica majestad francesa se le debe atribuir al soberano Carlomagno, autor del Sacro Imperio Romano. ?l mismo se preocup? de edificar numerosos santuarios y nutri? una sincera y profunda veneraci?n por la Virgen, tanto que orden? ser sepultado con una estatua de Ella apoyada en el pecho. Bajo su reinado surgi?, en la ciudad de Par?s, junto a la antigua catedral del patrono de la ciudad, San Esteban, una iglesia dedicada a la Santa Madre de Dios, cuyo culto r?pidamente se hizo prevalente respecto al culto del protom?rtir. Naci? as? la catedral de ?Notre Dame?. En los dos siglos siguientes se sucedieron emperadores y reyes profundamente vinculados al culto de la Bienaventurada Virgen y el mismo estilo g?tico, que se afirm? en este per?odo, tuvo un v?nculo estrecho a la devoci?n mariana: las primeras ocho catedrales g?ticas edificadas en el Norte de Francia - Chartres, Par?s, Reims, Laon, Rouen, Bayeux, Erveux, Amiens - est?n todas dedicadas a Ella.
Las tierras francas vieron el continuo crecimiento del amor por la Santa Madre de Dios durante el regreso de las cruzadas llegando al reino de Luis XIII, cuyas acciones pol?ticas estuvieron marcadas, cada una, por un gesto de piedad. Memorable en 1635, durante la guerra contra Espa?a, la consagraci?n del reino a la Virgen realizada por ?l: arrodillado en una peque?a iglesia destruida, cerca del campo de batalla. Este gesto, conocido como ?el voto de Luis XIII?, tuvo una profunda resonancia que dur? mucho en el alma de los franceses.
Asimismo, en la ?poca en que m?s se trat? de minar la devoci?n a Mar?a, por parte de la herej?a jansenista y la corriente de pensamiento ilustrado, el Se?or don? a la Iglesia Cat?lica la bella figura de Luis Grignon de Montfort. La grandeza de este palad?n del amor de la Santa Virgen Madre, despreciado cuando no desconocido por sus contempor?neos, resplandece en su pleno fulgor a?n hoy.
Medio siempre privilegiado para la custodia y la transmisi?n de la fe, la devoci?n mariana jug? un papel fundamental durante y despu?s de la invasi?n ideol?gica realizada por la Revoluci?n francesa, durante la cual Notre Dame fue reducida a templo de la diosa raz?n.
Despu?s de la ca?da de Napole?n, fueron las apariciones marianas que caracterizaron la vida espiritual del pueblo franc?s, y por intercesi?n de la Santa Virgen, algunos hombres de prestigio de la sociedad de entonces se dejaron fascinar por el Se?or y, con la propia vida, dieron testimonio de ?l, dando nueva vida al catolicismo de este pa?s: Estrade, Carrel, Huismans, Bloy, Claudel y Maritain.

El testimonio y el entusiasmo que acompa?aron a la primera peregrinatio Mariae, durante la cual la Virgen de Boulogne atraves? todo Francia para luego llegar a Lourdes el 7 de septiembre de 1942, fueron tales que suscitaron el 23 de mayo del a?o sucesivo, con ocasi?n de la consagraci?n por parte del episcopado franc?s de la naci?n al Coraz?n Inmaculado de Mar?a, una nueva peregrinaci?n que con estas palabras fue acogida con el asombro de Robert d?Aucort, acad?mico de Francia: ?Treinta mil kil?metros han sido recorridos, a pie, por los ?siervos? de nuestra Se?ora del Gran Regreso... Sobre sus rostros, en sus miradas, brillaba la fe de las grandes multitudes en oraci?n del siglo XIII?. Las innumerables peregrinationes Mariae que se han realizado en todo el mundo despu?s de la guerra han tenido como modelo y est?mulo la de Notre Dame du grand r?tour.
La primera aparici?n se realiz? en la noche del 18 de julio de 1930, en la casa madre de los hijos de la caridad de Par?s, ante Santa Catalina Labour?. La Mater Ecclesiae le encarg? a la entonces joven novicia que hiciera acu?ar y que difundiera una medalla seg?n el modelo que le era mostrado: sobre la parte posterior la figura de l Virgen con los brazos abiertos de los cuales parten rayos, con los pies aplastando la cabeza de la serpiente tentadora. Alrededor del borde se lee la invocaci?n: ?Oh Mar?a concebida sin pecado, reza por nosotros que recurrimos a Ti?. Quien usase la medalla habr?a obtenido gracias particulares por intercesi?n de la Bienaventurada Virgen.
La religiosa permanecer? en el anonimato por toda la vida y ser? entonces el padre jesuita Aladel, a quien ella se hab?a confiado, quien la difundir?. La difusi?n de la ?Medalla milagrosa? suscit? un gran movimiento de apostolado, a?n hoy bastante vivo.

NUESTRA SE?ORA DE LA SALETTE ? LA SALETTE

Con la aparici?n mariana que se realiz? en 1846 ante dos muchachos, Maximino, de once a?os, y Melania, de catorce, dedicados al pastoreo para sus patrones, tuvo su origen el santuario de ?Nuestra Se?ora de La Salette?, que se eleva a 1800 metros sobre el nivel del mar. En la aparici?n la Virgen Madre pidi?, con l?grimas en los ojos, que el pueblo franc?s se convirtiese para evitar el castigo de Su Hijo, enojado con ellos.
Dicha aparici?n, r?pidamente reconocida por la autoridad episcopal del lugar, marc? el ya casi inesperado regreso de la poblaci?n francesa a la fe cat?lica.
Siempre la Inmaculada Virgen invita al hombre a la conversi?n, generando a Cristo en el coraz?n de cada uno e intercediendo ante el Padre para que a cada uno se le conceda el tiempo necesario para la conversi?n a la Verdad.

NUESTRA SE?ORA DE LOURDES ? LOURDES

En la gruta de Massabielle, donde el 11 de febrero de 1858, a la ni?a Bernadette Soubirous, de catorce a?os, hija de un pobre ganadero, se le apareci? una Se?ora que dec?a ser la Inmaculada Concepci?n, hoy millones de fieles se dirigen cada a?o en peregrinaci?n para pedir gracias, haciendo de este santuario la principal meta de peregrinaci?n mariana en Europa, el santuario de ?Nuestra Se?ora de Lourdes?.
Entre el 11 de febrero y el 16 de julio la aparici?n se repiti? dieciocho veces, muchas de las cuales se caracterizaron por la simple presencia silenciosa de la Virgen. En la octava aparici?n Ella le pidi? a Bernadette que rece por los pecadores y que bese la tierra en signo de penitencia; en la siguiente aparici?n le pidi? que bebiese y se lavase en el charco de fango al ingreso de la gruta, que despu?s de pocas horas se transform? en la actual fuente de agua abundante; en la decimotercera aparici?n le pidi? que transmita a los sacerdotes Su deseo de que las personas se dirigiesen all? en procesi?n y que se construya una capilla.
En 1862 el obispo de Tarbes, monse?or Laurence, reconoci? la autenticidad de las apariciones. La joven Bernadette en 1866 entr? al convento de Nevers, donde naci? al cielo en 1879 a la edad de treinta y seis a?os. El Santo Padre P?o XI la incluy? entre las huestes de los santos en 1925.
La interminable resonancia que la verdad siempre tiene en el coraz?n del hombre, as? como el eco que suscitaron las apariciones en la opini?n p?blica francesa, permitieron el desarrollo inmediato del santuario. El clima espiritual que suscit? el Locus Mariae, la solemnidad de las celebraciones, as? como la dignidad y el recogimiento que lo caracterizan, hicieron de ?l un modelo de inspiraci?n para todos los sucesivos santuarios marianos. La primera iglesia, la iglesia superior en estilo neog?tico construida sobre el espol?n que se eleva por encima de la gruta, fue inaugurada en 1871. La iglesia inferior, llamada iglesia del Rosario, en estilo rom?nico-bizantino, surgi? en 1889. En 1958 se a?adi? a ellas una tercera iglesia en cemento armado, destinada a la acogida de m?s de veinte mil personas.
Publicado por verdenaranja @ 0:09  | Art?culos de inter?s
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