Domingo, 16 de septiembre de 2007
El obispo Don Felipe Fer?ndez Garc?a presenta el Plan Diocesano de pastoral para los a?os 2003-2007. Dejamos constancia cuando ya est? en comienzo otro plan y por otro obispo.

PRESENTACI?N DEL PLAN PASTORAL 2003-2007 POR EL OBISPO DIOCESANO


Queridos diocesanos:

Quiero presentaros personalmente el PLAN DIOCESANO DE PASTORAL para los a?os 2003-2007. Con unas l?neas sencillas, pero hondas. Con sentido de fe y de esperanza. Cumpliendo, en el fondo, lo que me indica en el Directorio del Ministerio Pastoral de los Obispos:

"Para que aproveche m?s cada d?a al cuidado pastoral de la di?cesis, es necesario que el- Obispo proponga un Plan General o l?neas de acci?n - Tener una cierta obligatoriedad apost?lica para toda la di?cesis. Este Plan debe:

-Tener una cierta obligatoriedad

- Al mismo tiempo debe tener flexibilidad para que pueda adaptarse a las necesidades de la di?cesis siempre variables, dejando tambi?n lugar a otras tareas e iniciativas ".

Lo hago tambi?n en cumplimiento de las orientaciones de nuestro S?nodo Diocesano. No podemos olvidar que el Plan anterior, con sus sombras y luces, como acabamos de revisar, quiso ser aplicaci?n d S?nodo Diocesano. No pod?a ser de otra manera. Porque en el S?nodo Diocesano tenemos, como se?al? en no pocos momentos, lo que el Se?or nos dice ahora a nuestra Iglesia Diocesana, lo que Dios espera de nosotros. De ah? que el nuevo Plan 2003-2007 nazca igualmente en esta onda de continuar aplicando nuestro Primer S?nodo Diocesano.

Es curioso, a este respecto, que el Papa, en su reciente Exhortaci?n Apost?lica Ecclesia in Europa recogiendo las reflexiones de los Padres sinodales, entre otras muchas consideraciones, dignas todas de mayor atenci?n, haya escrito un largo p?rrafo que vale perfectamente para nosotros y nuestro Plan Diocesano de Pastoral:

?Esto dice el que tiene las siete estrellas en su mano derecha, el que camina entre los siete candeleros de oro [...], el Primero y el Ultimo, el que estuvo muerto y revivi? [...], el Hijo Dios? (Ap 2, 1.8.18). Jes?s mismo es el que habla a su Iglesia. Su mensaje se dirige a cada u de las Iglesias particulares y concierne su vida interna, caracterizada a veces por la presencia de concepciones y mentalidades incompatibles con la tradici?n evang?lica, v?ctima a menudo de diversas formas de persecuci?n y, lo que es m?s peligroso a?n, afectada por s?ntomas preocupantes de mundanizaci?n, p?rdida de la fe primigenia y connivencia con la l?gica del mundo. No es raro que las comunidades ya no tengan el amor que antes ten?an (cf. Ap 2, 4)
.
Se observa c?mo nuestras comunidades eclesiales tienen que forcejear con debilidades, fatigas, contradicciones. Necesitan escuchar tambi?n de nuevo la voz del Esposo que las invita la conversi?n, las incita a actuar con entusiasmo en las nuevas situaciones y las llama a comprometerse en la gran obra de la ? nueva evangelizaci?n ?. La Iglesia tiene -que someter constantemente al juicio de la palabra de Cristo y vivir su dimensi?n humana con una actitud de purificaci?n para ser cada vez m?s y mejor la Esposa sin mancha ni arruga, engalanada c un vestido de lino puro resplandeciente (cf. Ef 5, 27; Ap 19, 7-8).
De este modo, Jesucristo llama a nuestras Iglesias en Europa a la conversi?n, y ellas, con Se?or y gracias a su presencia, se hacen portadoras de esperanza para la humanidad? (EiE 23).

Tampoco podemos olvidar, como horizonte, otros escritos del Magisterio de la Iglesia como son Carta Apost?lica "Novo Millenio Ineunte" o el mismo Plan de la Conferencia Episcopal Espa?ola para 1 a?os 2002-2005. En la Exhortaci?n del Papa mencionada, se nos invita a los "Pastores de las Iglesias particulares a que, ayudados por la participaci?n de los diversos sectores del Pueblo de Dios, se?alen las etapas del camino futuro, sintonizando la opciones de cada Comunidad con las iglesias colindantes y con las de Iglesia universal" (NMI 29). Eso, y ninguna otra cosa, es lo que se ha hecho entre nosotros y eso, y ninguna otra cosa, quiere ser el presente Plan Diocesano de Pastoral.

De ah? que, antes de seguir adelante, no estar?a de m?s que nos par?semos y nos pregunt?semos:

?C?mo reacciono yo ante un nuevo Plan Diocesano de Pastoral? ?Lo veo m?s que conveniente? ?lo veo necesario? ?Lo valoro como un camino por el que el Se?or quiere conducirnos?

?Me dejo yo conducir? ?Estoy dispuesto a cooperar desde dentro, con toda honradez, con toda el alma? ?Orar? y trabajar? por su cumplimiento?

Nuestro Plan Diocesano de Pastoral 2003-2007 se centra en un objetivo general: "Hacia una Iglesia Diocesana que acoge y anuncia a Jesucristo y su Evangelio".

Est? aqu?, ciertamente, todo lo que tiene que hacer la Iglesia de todos los tiempos, y que hoy menos que ayer, no puede dejar de hacer. El "hacia..." ya indica un proceso, un camino, algo que no est? del todo alcanzando ni lo estar? nunca, pero que siempre conviene tener en cuenta.

Si comenzamos por la primera parte se?alada: "acoger a Jesucristo", os confieso que a m? me pare la m?s importante. Y nada f?cil, por supuesto. Porque acoger hoy a Jesucristo, creer -de verdad- en ?l, dejarnos conducir por ?l, descansar en ?l... en ning?n tiempo, y tampoco hoy, ha sido f?cil. Y ah? tenemos una tarea preciosa con cuantos ya se confiesan creyentes pero que pueden -y podemos- serlo muy a medias viviendo dependientes, excesivamente dependientes, en no pocas ocasiones, de otras motivaciones. Nada tiene, pues, de extra?o que el Papa nos haya dicho en la Carta Apost?lica NMI:

"Recordar esta verdad elemental -la necesidad de la santidad-, poni?ndola como fundamento de la programaci?n pastoral que nos ata?e al inicio del nuevo milenio, podr?a parecer, en un primer momento, algo poco pr?ctico. ?Acaso se puede "programar" la santidad? ?Qu? puede significar esta palabra en la l?gica de una plan pastoral?
En realidad, poner la programaci?n pastoral bajo el signo de la santidad es una opci?n llena de consecuencias. Significa expresar la convicci?n de que, si el Bautismo es una verdadera entrada en la santidad de Dios por medio de la inserci?n en Cristo y la in-habitaci?n de su Esp?ritu ser?a un contrasentido contentarse con una vida mediocre, vivida seg?n una ?tica minimalista una religiosidad superficial" (NMI 31)

Y aqu? brotan de nuevo un buen pu?ado de preguntas que no estar?a de m?s que todos nos hici?semos individualmente. ?He acogido yo de verdad a Jesucristo en mi vida? ?Qu? trato y qu? intimidad tengo con ?l? ?C?mo cultivo esta intimidad? ?Vivo y act?o atento a ?l por encima de todo? ?Me dejo guiar por El? ?Intento, por encima de todo, ser santo?

Si de acoger a Jesucristo pasamos al "anuncio de Jesucristo y de su Evangelio", es decir, al anuncio de Jesucristo con todas las consecuencias que tiene en el orden personal, familiar, social, cultural, econ?mico y pol?tico, entramos en otro cap?tulo del que hoy, en nuestra di?cesis, no menos que en Europa entera, estamos m?s que necesitados. De ah? que el Papa haya podido escribir en "LA IGLESIA EN EUROPA":

"En la Asamblea sinodal se ha consolidado la certeza, clara y apasionada, de que la Iglesia ha de ofrecer a Europa el bien m?s precioso y que nadie m?s puede darle: la fe en Jesucristo fuente de la esperanza que no defrauda, don que est? en el origen de la unidad espiritual y cultural de los pueblos europeos, y que todav?a hoy y en el futuro puede ser una aportaci?n esencial a su desarrollo e integraci?n. S?, despu?s de veinte siglos, la Iglesia se presenta al principio del tercer milenio con el mismo anuncio de siempre, que es su ?nico tesoro: Jesucristo el Se?or; en ?l, y en ning?n otro, podemos salvarnos (cf. Hch 4, 12). La fuente de la esperanza para Europa y el mundo entero, es Cristo, y ? la Iglesia es el canal a trav?s del cual pasa y difunde la ola de gracia que fluye del Coraz?n traspasado del Redentor?.

En base a esta confesi?n de fe brota de nuestro coraz?n y de nuestros labios ? una alegre confesi?n de esperanza: ?T?, Se?or, resucitado y vivo, eres la esperanza siempre nueva de la Iglesia y de la humanidad; T? eres la ?nica y verdadera esperanza del hombre y de la historia; eres entre nosotros "la esperanza de la gloria" (Col 1, 27) ya en esta vida y tambi?n m?s all? la muerte! En Ti y contigo podemos alcanzar la verdad, nuestra existencia tiene un sentido comuni?n es posible, la diversidad puede transformarse en riqueza, la fuerza del Reino ya est? actuando en la historia y contribuye a la edificaci?n de la ciudad del hombre, la caridad da valor perenne a los esfuerzos de la humanidad, el dolor puede hacerse salv?fico, la vida vencer? a la muerte y lo creado participar? de la gloria de los hijos de Dios" (EiE 18).

Es m?s: El Papa, pensando en Europa, es decir, en nosotros, los canarios, que formamos parte de Europa s?lo pol?ticamente, sino tambi?n culturalmente, y que a tantos europeos recibimos en nuestras tierras, habla no s?lo de nueva evangelizaci?n o nuevo anuncio, sino de un primer anuncio:

"En varias partes de Europa se necesita un primer anuncio del Evangelio: crece el n?mero de personas no bautizadas, sea por la notable presencia de emigrantes pertenecientes a otras religiones, sea porque tambi?n los hijos de familias de tradici?n cristiana no han recibido el Bautismo, unas veces por la dominaci?n comunista y otras por una indiferencia religiosa generalizada. De hecho, Europa ha pasado a formar parte de aquellos lugares tradicionalmente cristianos en los adem?s de una nueva evangelizaci?n, se impone en ciertos casos una primera evangelizaci?n.

La Iglesia no puede eludir el deber de un diagn?stico claro que permita preparar los remedios oportunos. En el ?viejo? Continente existen tambi?n amplios sectores sociales y culturales en los que se necesita una verdadera y aut?ntica misi?n ad gentes" (EiE 46)

En definitiva, lo que se intenta con el Plan Diocesano de Pastoral es promover una generaci?n de cristianos adultos en la fe que puedan enfrentarse con libertad cr?tica a la situaci?n cultural en que nos encontramos y anunciar a Jesucristo y su Evangelio a los hombres y mujeres de nuestro tiempo con todo el ardor y la creatividad del Esp?ritu Santo. Es en el fondo lo que pide el Papa en su reciente Exhortaci?n Apost?lica EiE:

"La actual situaci?n cultural y religiosa de Europa exige la presencia de cat?licos adultos fe y de comunidades cristianas misioneras que testimonien la caridad de Dios a todos los hombres. El anuncio del Evangelio de la esperanza comporta, por tanto, que se promueva el paso de una fe sustentada por costumbres sociales, aunque sean apreciables, a una fe m?s personal y madura, iluminada y convencida.
Los cristianos, pues, han de tener una fe que les permita enfrentarse cr?ticamente con la cultura actual, resistiendo a sus seducciones; incidir eficazmente en los ?mbitos culturales, econ?micos, sociales y pol?ticos; manifestar que la comuni?n entre los miembros de la Iglesia cat?lica y con los otros cristianos es m?s fuerte que cualquier vinculaci?n ?tnica; transmitir con al la fe a las nuevas generaciones; construir una cultura cristiana capaz de evangelizar la cu m?s amplia en que vivimos" (EiE 50)

Y siguen surgiendo preguntas: Desde la experiencia de Jesucristo, ?tengo sensibilidad por anunciarlo a los hombres y mujeres de nuestro tiempo? ?Estoy plenamente convencido de que el anuncio de Jesucristo no ha perdido vigencia alguna en nuestro tiempo porque "no se nos ha dado otro nombre -tampoco hoy- en el que el hombre pueda encontrar la salvaci?n" (Hch 4,12), la respuesta a sus preguntas y a sus anhelos? ?Soy consciente de las coordenadas culturales en que nos encontramos? ?Me siento abierto no s?lo nueva evangelizaci?n sino tambi?n, y en no pocos casos, a un primer anuncio? ?Lo vivo as? desde dentro? ?Lo vivo con esperanza, confiando no en m?, sino en la fuerza del Esp?ritu?

Muchas otras consideraciones se me ocurrir?a hacer a prop?sito de nuestro Plan. Pero vayan solamente tres breves indicaciones:

1. El Plan debe ser acogido por todos. Por las llamadas "estructuras verticales", las Delegaciones Diocesanas, por ejemplo, y por las as? llamadas "estructuras pastorales horizontales" como las parroquias, muy en primer lugar, y los arciprestazgos. Si el Plan, de una manera u otra, no llega a las parroquias y a los feligreses, puede quedarse, en gran medida, en el aire. De ah? que pida, por amor de Dios, -nunca mejor dicho- que el p?rroco y los Consejos pastorales parroquiales estudien y acojan el Plan en su conjunto. Nadie, en principio, debe situarse al margen del Plan.

2. El Plan est? abierto a las adaptaciones que en cada caso se estimen razonablemente necesarias. No es un Plan r?gido. Es un camino. Seguro en su formulaci?n general, abierto en los m?todos y flexible en las circunstancias que as? lo pidan.

3. Finalmente, no conviene olvidar, por volver al punto de partida, que "no ser? una f?rmula la que nos salve, pero s? una Persona y la certeza que ella nos infunde: ?Yo estoy con vosotros! No se trata, pues, de inventar un nuevo programa. El programa ya existe. Es el de siempre, recogido por el Evangelio y la Tradici?n viva. Se centra en Cristo. Sin embargo, es necesario que programa formule orientaciones pastorales adecuadas a las condiciones de cada comunidad" (NMI 29).

No voy a extenderme m?s... Ni voy, por supuesto, a intentar comentar los distintos objetivos espec?ficos con las l?neas que los hacen asequibles y viables.

Lo que deseo subrayar, por encima de todo, es c?mo estamos en sinton?a con la Iglesia Universal, con el Obispo de Roma, que acaba de hablamos a trav?s de la Exhortaci?n del Papa Juan Pablo II, Ecclesia in Europa, con la que nuestro Plan tiene tantas afinidades.

Y lo que he querido poner tambi?n de relieve es la importancia de la actitud personal con que me sit?o ante el Plan. Un Plan, por cierto, sugerido, trabajado y formulado por los m?s diversos sectores del Pueblo de Dios y, en ?ltimo t?rmino, por los organismos m?s representativos de la Di?cesis, como han sido el Consejo Diocesano de Pastoral y el Consejo Presbiteral. De ah? que, reconociendo la importancia de la actitud personal con que cada uno nos situemos ante el Plan, me atreva a concluir estas l?neas con nuevas preguntas: ?C?mo me sit?o a la hora de la verdad ante el Plan que el Se?or nos presenta a trav?s de su Iglesia?
?Estoy abierto? ?Lo acojo? ?Estoy abierto a intentar hacerlo vida all? donde Dios me ha puesto, sea sacerdote, consagrado, fiel cristiano laico?

?Me veo profundamente necesitado de acoger yo mismo a Jesucristo vivo, resucitado, cada d?a? ?Siento deseos de anunciarlo y facilitar el encuentro con ?l a quienes no lo conocen y no se han encontrado con ?l? ?Me doy cuenta del cambio cultural que se ha dado entre nosotros, en Europa, y, en cierto sen en el mundo entero? ?C?mo vivo yo mi fe y c?mo vivo mi apostolado en medio de este cambio? ?Desde la necesidad de la comuni?n eclesial y veo el sentido y el valor de un Plan Diocesano de Pastoral a este fin?

Quiz? todas las preguntas que podamos hacernos las encontramos ya en aquellas famosas y conocidas palabras de Pablo VI: "?Cre?is verdaderamente lo que anunci?is? ?Viv?s lo que cre?is? ?Predic?is verdaderamente lo que viv?s? Sin esta marca de santidad nuestra palabra dif?cilmente abrir? brecha en el coraz?n del hombre de nuestro tiempo" (EN 76).

En manos de Santa Mar?a, de San Jos?, y de nuestro primer santo canario, el Santo Hermano Pedro -?l s? que supo acoger y anunciar a Jesucristo y su Evangelio- quiero poner la acogida y la realizaci?n del ni Plan Diocesano de Pastoral, 2003-2007, plenamente confiado en que en la di?cesis, todos los cristianos, conscientes de nuestra fe, sabremos cooperar, cada uno desde la vocaci?n a la que Dios nos ha llamado y la misi?n que ?l mismo nos ha confiado, a la realizaci?n del Plan Diocesano de Pastoral 2003-2007. ?As? sea!

Dado en San Crist?bal de La Laguna, a 16 de Julio de 2003. Fiesta de la Virgen del Candelaria.

Felipe Fern?ndez Garc?a
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