Lunes, 17 de septiembre de 2007
Lecturas.- la 1 Cor 15, 15 ? 57
Evangelio.- (A elegir )


Hace X a?os nac?a a la vida en este pueblo nuestro/a hermano/a N. que a lo largo de su dilatada historia ha ido conociendo tambi?n la evoluci?n y el cambio realizado en este pueblo durante todos estos a?os.
El creci? en este pueblo.

Pero para ?l ya ha terminado el camino. Para ?l ha terminado una ?poca de la vida. Y al cerrarse una etapa en la historia de una persona puede suscitar en los que quedamos como tres actitudes importantes:

En primer lugar, sabemos que el final de una vida de cualquier ser querido produce dolor, tristeza, pena, sobre todo cuando se produce de una manera un tanto inesperada, como ha sido el caso de N. En toda persona existe la esperanza de seguir disfrutando, la esperanza de seguir realizando proyectos, esperanzas.

Por ello, el final de la vida de una persona produce tristeza para las personas que han recorrido junto a esa persona una misma trayectoria. D?a a d?a han ido escribiendo una historia mezclada de acontecimientos gozosos junto a otros en los que ha podido aparecer el dolor y la cruz.

1?.- La primera actitud que produce la muerte es la de la SOLIDARIDAD con los que viven estos momentos de dolor y de tristeza. En este caso, de solidaridad con la esposa y con la hija de N. Naturalmente, los cristianos participamos de esta solidaridad adem?s de con la presencia f?sica, con la oraci?n, como estamos haciendo ahora.

2?.- La segunda actitud debe ser la del AGRADECIMIENTO. El hecho de llegar una persona al final de un camino vivido con honradez, debe servir para dar gracias a Dios por todo lo bueno que pudo haber a lo largo de su vida, por la capacidad de sacrificio, de entrega, de amor derramado a lo largo de todos estos a?os. Por lo que desde su sencillez, desde su trabajo an?nimo, contribuy? al bienestar de su familia, como tambi?n del pueblo en general.

Damos gracias tambi?n porque desde esa misma sencillez, ?l supo disfrutar la vida. Supo disfrutar del campo, de la naturaleza, de ese paseo al que era tan aficionado. Estoy seguro de que al contemplar la belleza del campo, la belleza de la naturaleza habr? disfrutado, y ello le habr? llevado tambi?n a Dios. Desde la con?templaci?n de la naturaleza podemos llegar a Dios.

Por ello podemos decir con Jes?s, como escuch?bamos en el Evangelio: "Te doy gracias, Padre, porque has escondido estas cosas a los humildes y sencillos y se las has ocultado a la gente importante"

Damos, pues, gracias a Dios porque para ser felices en la vida, para ser feliz N. no ha necesitado tener muchas cosas, mucho dinero, muchos objetos. Podemos ser felices disfrutando de lo que tenemos a nuestro alcance, aunque sean cosas sencillas y peque?as.

Una tercera actitud que no debe alta en la muerte de una persona es la de la ESPERANZA.
Aunque es cierto que nuestro hermano N. ha terminado un camino, sabemos que ese final no es de destrucci?n total. Como nos dec?a San Pablo en la 1-a lectura "la muerte ha sido absorbida en la Vida".
La muerte de nuestro hermano N. ha sido absorbida en la Resurrecci?n de Jes?s. Y es que, desde la fe en la Palabra de Jes?s y desde nuestro propio testimonio, tenemos la garant?a de que la muerte es semilla de vida, semilla de Resurrecci?n.
Por ello, podemos estar seguros de que todos los esfuerzos, sacrificios, en?trega que ha demostrado y ha repartido nuestro hermano N. no s?lo han tenido su recompensa en este mundo, sino que tendr?n tambi?n su premio all? junto a Dios.

Vamos a pedir al Se?or que todo el bien realizado por nuestro hermano N. a lo largo de su vida sea recompensado por el amor de Dios. Y ya desde las alturas pueda contemplar esa gran belleza de la bondad y de la inmensidad de Dios. Y que el Padre, que es amor y misericordia, perdone tambi?n los desfallecimientos que haya podido tener en su caminar.
Publicado por verdenaranja @ 0:13  | Homil?as
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