Lunes, 17 de septiembre de 2007


EL CARTEL DEL PLAN DE PASTORAL
Nota aclaratoria del autor del cartel



383x564px - 45.1 KB Con la portada del Plan de Pastoral se ha buscado resumir el espíritu que lo impregna. Es cierto que, aparentemente, puede chocar puesto que no responde a los cánones a los que estamos acostumbrados en el estilo de los documentos eclesiales, pero creemos que eso mismo forma parte de la idea central que vertebra todo el nuevo Plan. Por todo ello pasarnos a explicar el cartel que trata de dar respuesta, en imagen, a lo que sugiere el lema: "Haz memoria de Jesucristo Resucitado":

a. Se ha elegido una expresión de arte el "Pop Art" muy recurrente en los años 60 de los cuales tenemos muestras muy famosas como las de Andy Warhol buscando la lectura inequívoca de las obras creadas. Un arte que en la actualidad agrada mucho y que está volviendo a ponerse de moda sobre todo en decoración.

b. Partiendo del lema, la elección de la forma del cartel nos recuerda que el mensaje de Jesucristo se mantiene en el tiempo pero que, como diría Juan Pablo II, hay que volver a decirlo a la gente de hoy con nuevo ardor y con nuevos métodos.

c. De forma rectangular y sobre fondo negro para destacar toda la luminosidad, el cartel se divide en tres grupos de tres fotografías. Cada una de esas fotografías muestran rostros de personas de todas las edades sonriendo. Los destinatarios del plan son las personas, sin límite de edad, porque todos formamos parte de la Iglesia y entre todos, llevamos adelante el proyecto del Reino, cada uno en su situación y en su lugar concreto. Sonríen porque la acogida de Jesucristo y su mensaje siempre produce alegría. Una alegría necesariamente crucificada. Una alegría que brota de la capacidad de hacer memoria, no como un mero ejercicio de repasar historias aprendidas, sino de revivir en el corazón, aquello que ha vertebrado y vertebra toda una existencia. Un hombre que pierde la memoria se pierde a si mismo. Cada rostro cuenta una historia y cada historia, es historia de salvación.

d. En el centro Jesucristo. El rostro de la Sábana San-ta. Es un guiño al tiempo, y a la memoria. Un rostro que ha pennanecido inalterable durante los siglos como su mensaje, que ocupa el centro de la composición como el deseo de colocarle a El como centro de la vida y utilizando la misma técnica que la aplicada al resto de la imágenes para simbolizar la Encarnación que asume todo lo humano.

e. La contraportada, basada en la misma técnica, está dividida en cuatro por cuatro. En horizontal y vertical las imágenes hacen referencia a los cuatro años del plan y representan las realidades a las que se dirige cada año. Horizontal, símbolo de la duración del plan (cuatro años) y vertical, símbolo de la continuidad de las acciones durante ese tiempo. No se agotan anualmente sino que se prolongan y se comienzan. En el centro el rostro de Cristo dividido en cuatro para remarcar quien es el centro y el motivo del Plan

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