Lunes, 17 de septiembre de 2007
Intervenci?n de Benedicto XVI al rezar el domingo, 16 de Septiembre de 2007, la oraci?n mariana del ?ngelus junto a varios miles de peregrinos congregados en el patio de la residencia pontificia de Castel Gandolfo.


Queridos hermanos y hermanas:

La liturgia nos vuelve a presentar hoy a nuestra meditaci?n el cap?tulo XV del Evangelio de Lucas, una de las p?ginas m?s sublimes y conmovedoras de la Sagrada Escritura. Es bello pensar que en el mundo entero, all? donde la comunidad cristiana se re?na para celebrar la eucarist?a dominical, resuena en este d?a esta Buena Noticia de verdad y salvaci?n: Dios es amor misericordioso.

El Evangelista Lucas ha recogido en este cap?tulo tres par?bolas sobre la misericordia divina: las dos m?s breves, comunes a Mateo y Marcos, son la de la oveja perdida y la de la moneda perdida; la tercera, larga, articulada y que s?lo presenta este evangelista, es la famosa par?bola del Padre misericordioso, conocida normalmente como el ?hijo pr?digo?. En esta p?gina evang?lica parece que casi se puede escuchar la voz de Jes?s, que se revela en el rostro de su Padre y de nuestro Padre.

En el fondo, para esto vino al mundo: para hablarnos del Padre, para d?rnoslo a conocer, hijos perdidos, y resucitar en nuestros corazones la alegr?a de pertenecer a ?l, la esperanza de ser perdonados y restituidos a nuestra plena dignidad, el deseo de vivir para siempre en su casa, que es tambi?n nuestra casa.

Jes?s cont? las tres par?bolas de la misericordia porque los fariseos y los escribas hablaban mal de ?l, al ver que recib?a a pecadores e incluso que com?a con ellos (Cf. Lucas 15, 1-3). Entonces ?l explic? con su t?pico lenguaje que Dios no quiere que se pierda ni siquiera uno de sus hijos y su esp?ritu desborda de alegr?a cuando un pecador se convierte. La verdadera religi?n consiste entonces en entrar en sinton?a con este Coraz?n ?rico en misericordia?, que nos exige que amemos a todos, incluso a los alejados y a los enemigos, imitando al Padre celestial que respeta la libertad de cada uno y que atrae a todos hacia s? con la fuerza invencible de su fidelidad. Este es el camino que Jes?s muestra a quienes quieren ser sus disc?pulos: ?No juzgu?is? no conden?is? perdonad y se os perdonar?; dad y se os dar? Sed misericordiosos como es misericordioso vuestro Padre? (Lucas 6, 36-38). En estas palabras encontramos indicaciones sumamente concretas para nuestro comportamiento diario de creyentes.

En nuestro tiempo, la humanidad tiene necesidad de que se proclame y testimonie con vigor la misericordia de Dios. Intuy? esta urgencia pastoral, de manera prof?tica, el querido Juan Pablo II, quien fue un gran ap?stol de la divina Misericordia. Al Padre misericordioso dedic? su segunda enc?clica y durante todo su pontificado se convirti? en misionero del amor de Dios a todas las personas. Tras los tr?gicos acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, que ensombrecieron el alba del tercer milenio, invit? a los cristianos y a los hombres de buena voluntad a creer que la Misericordia de Dios es m?s fuerte que todo mal, y que s?lo en la Cruz de Cristo se encuentra la salvaci?n del mundo.

Que Mar?a, Madre de Misericordia, a quien ayer contemplamos como Virgen de los Dolores a los pies de la Cruz, nos alcance el don de confiar siempre en el amor de Dios y nos ayude a ser misericordiosos como nuestro Padre que est? en los cielos.

[Tras rezar el ?ngelus, el Papa salud? a los peregrinos en varios idiomas. En italiano, dijo:]

Esta ma?ana, en Polonia, en el santuario de Lichen, el cardenal Tarcisio Bertone, mi secretario de Estado, ha proclamado en mi nombre beato al padre Stanislaw Papczynski, fundador de la Congregaci?n de los Cl?rigos Marianos. Saludo cordialmente a los fieles reunidos con esta feliz circunstancia y a los numerosos devotos del nuevo beato, que veneran en ?l a un sacerdote ejemplar en la predicaci?n, en la formaci?n de los laicos, padre de los pobres y ap?stol de la oraci?n de sufragio por los difuntos.

Del mismo modo, esta ma?ana, en Burdeos, el cardenal Jos? Saraiva Martins, prefecto de la Congregaci?n de las Causas de los Santos, ha proclamado en mi nombre a sor Marie Celine de la Presentaci?n de la Virgen Mar?a, monja profesa de la Segunda Orden de san Francisco. Su vida, marcada por la cruz, quiso ser un signo de amor, como ella misma dec?a: ?Tengo sed de ser una rosa de caridad?.

Deseo tambi?n recordar al padre Basilio Antonio Maria Moreau, fundador de la Congregaci?n de la Santa Cruz, beatificado ayer en Le Mans por el cardenal prefecto de la Congregaci?n de las Causas de los Santos.

Encomiendo a la intercesi?n de estos nuevos beatos de manera especial a sus hijos espirituales para que sigan con ardor el luminoso testimonio de profetas de Dios, Se?or de toda vida.

Se celebra hoy el vig?simo aniversario de la adopci?n del ?Protocolo de Montreal? sobre las sustancias que empobrecen la capa de ozono provocando graves da?os al ser humano y al ecosistema. En las ?ltimas d?cadas, gracias a una ejemplar colaboraci?n con la comunidad internacional entre pol?tica, ciencia y econom?a, se han alcanzado importantes resultados, con positivas repercusiones para las generaciones presentes y futuras. Espero que por parte de todos se intensifique la cooperaci?n para promover el bien com?n, el desarrollo y la salvaguardia de la creaci?n, reforzando la alianza entre el hombre y el ambiente, que tiene que ser espejo del amor creador de Dios, de quien provenimos y hacia quien nos encaminamos.

[En espa?ol, dijo:]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa?ola. Os invito a cultivar sentimientos de reconciliaci?n y perd?n, como nos indica el Evangelio que hemos le?do hoy, para fortalecer nuestra condici?n de hijos de Dios y la fraternidad entre los hombres. ?Feliz domingo!

[Hablando nuevamente en italiano, a?adi?]
Con alegr?a doy la bienvenida al prior general y a los hermanos de la Orden de San Agust?n, que est?n celebrando en estos d?as el cap?tulo general. Les aseguro un recuerdo en la oraci?n para que el Se?or favorezca con abundantes gracias los trabajos capitulares y la vida de toda la Orden en los diferentes pa?ses del mundo donde est? presente.

[? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 23:49  | Habla el Papa
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