Jueves, 20 de septiembre de 2007
Nociones acerca de la planificación pastoral y catequética puesta en nuestras manos por la Delegación Diocesana de Catequesis de la Diócesis de Tenerife.

PLANIFICACIÓN Y ACCIÓN PASTORAL Y CATEQUÉTICA




1. La planificación, expresión de la racionalidad humana.

La planificación forma parte de la conducta humana ordinaria. El hombre, en cuanto ser racional, se define en su acción por la relación coherente entre el objetivo que se propone y la elección, organización y utilización de los medios y métodos más aptos para conseguirlo. Es por ello que, de una buena, mediocre o improvisada planificación puede depender la mayor o menor eficacia de la acción, incluso el éxito o fracaso de la misma.

Y es que planificar y programar es necesario. Una comunidad cristiana o un grupo de catequistas no pueden trabajar de un modo eficaz sin explicitar lo que pretenden con su acción, y los medios y métodos más aptos que van a emplear para lograrlo. El mismo Jesús da por supuesto ese planteamiento previo a la acción con imágenes muy gráficas: "¿Quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero para calcular los gastos y ver si tiene para terminarla? ¿Qué Rey, si va a ir a la guerra contra otro, no se sienta a considerar si puede enfrentarse con diez mil al que viene contra él con veinte mil?" (Le 14, 28.31). Ni en la acción evangelizadora ni en la acción catequética se puede actuar ciega e irracionalmente: "El apóstol no es uno que corre sin rumbo fijo o alguien que da golpes al aire" (cf 1Cor 9, 26-27).


II. Planificación pastoral y acción catequética.

Los obispos latinoamericanos, en su III Conferencia general celebrada en Puebla (Méjico) en 1969, describían así fa acción pastoral planificada: "Es la respuesta específica, consciente e intencional a las necesidades de evangelización. Deberá realizarse en un proceso de participación, en todos los niveles, de las comunidades y personas interesadas, educándolas en la metodología de análisis de la realidad, para la reflexión sobre dicha realidad a partir del evangelio, la opción por los objetivos y los medios más aptos y su uso más racional para la acción evangelizadora" (n. 1307).


Los elementos que definen más exactamente dicha planificación son estos:


a) La planificación parte de la realidad. Esto es, conocer la situación social, cultural y religiosa del ambiente o contexto humano en el que la comunidad cristiana realiza su acción, e interpretar esa situación a luz del evangelio.

b) Es un proceso educativo, que comprende:

1) Análisis de la realidad;
2) Reflexión sobre la realidad a partir del evangelio.
3) Opción por los objetivos a conseguir en la acción evangelizadora, y
4) Elección de los medios más aptos y su uso más racional para alcanzar los objetivos prefijados.

c) Es un proceso dinámico y flexible y, por ello, simultáneamente provisional.

d) Implica a toda la comunidad, grupo o institución eclesial. Que el proceso de planificación pida la más amplia participación, no es sólo un modo de hacer eficazmente, sino también un modo de "hacer Iglesia".

e) Debe realizarse en todos los niveles de la comunidad. Centrándonos en la catequesis, es fácil distinguir en la comunidad cristiana inmediata tres niveles fundamentales:

1. El nivel básico de los catequistas de los grupos de adultos, de jóvenes, de niños...;

2. El nivel intermedio del equipo responsable de coordinar la catequesis de una determinada edad o etapa catequética, y

3. El nivel último del equipo responsable de la totalidad de la acción catequética de la comunidad.

Esos tres niveles fundamentales de actuación y responsabilidad pueden distinguirse también en la Iglesia particular:

1. El nivel básico de los responsables de la acción catequética en las comunidades cristianas inmediatas (parroquiales o no);
2. El nivel intermedio de los responsables de la acción catequética en las zonas pastorales o vicariales, y...
3. El nivel último de responsables de la acción catequética de la Diócesis.

III. Proceso metodológico.

1. Análisis de la situación.

a). Análisis de la situación del contexto social. Los grados de estudio y las técnicas para conocer y analizar esa realidad pueden ser muy variadas, y van desde el conocimiento inmediato reflexionado en grupo, al estudio sociológico científicamente elaborado. De cualquier modo, al término del análisis deberán aparecer claramente expresados:

1) Los problemas sociales y humanos más importantes;
2) Las mentalidades y estilos e vida dominantes, con sus valores y contravalores en relación al Reino de Dios;
3) Los diferentes modos de situarse ante el hecho cristiano.


b) Análisis de la situación de la acción evangelizadora. Esto es:

1. Las actividades, personas y tiempo que se dedican a la acción misionera con los no creyentes y alejados, a la acción catecumenal con los convertidos y a la acción pastoral con los fieles;
2. El equilibrio y dinamismo interno entre las diferentes acciones eclesiales: la acción misionera, la catequesis y otras formas de educación de la fe, la acción litúrgica, la vida comunitaria, la pastoral social y caritativa de la comunidad, la presencia evangelizadora en los ambientes;
3. La coordinación, de hecho entre los distintos agentes de pastoral.


c) Análisis de la situación de la acción catequética: "Cómo está ubicada de hecho la catequesis, en proceso evangelizador; el equilibrio y la articulación entre los diferentes sectores catequéticos (niños, adolescentes, jóvenes, adultos...); la coordinación de la catequesis con ls educación cristiana familiar, con la educación escolar, con la enseñanza religiosa escolar y con las otras formas de educación de la fe; la calidad interna; los contenidos que se están impartiendo y la metodología que se utiliza; las características de los catequistas y su formación" (DGC 279).


2. Interpretación teológico-pastoral y catequética de la situación. Conviene explicitar este paso en el proceso de la planificación. La interpretación supone un marco criteriológico, formado por los documentos orientadores del magisterio y la reflexión sistemática ofrecida por las ciencias catequéticas, a partir del cual, la comunidad cristiana, la institución o la Iglesia particular, se pregunta acerca de si la situación catequizadora que actualmente se realiza responde a las necesidades de catequización descubiertas; o más concretamente: ¿qué habría que hacer?, ¿qué tareas faltan?, ¿cómo mejorar las acciones que se realizan?.


3. Formulación de las acciones preferenciales. Fruto de la interpretación teológico-pastoral y catequética, y como expresión de la situación deseada, deben formularse las opciones preferenciales o prioridades en la acción catequética. Estas señalan unas metas a conseguir a largo plazo, un ideal posible.


4. Balance de los recursos actuales y previsibles. Este balance es lo que permite hacer una programación realista. Indicadores para ese balance pueden ser los siguientes: 1). Personas con las que cuento 2). Tiempo de que disponen 3). Espacio y medios materiales. 4). Recursos económicos. 5). Otras condiciones que ayudarán o dificultarán en la acción.


5. Programación de la acción catequética. Que supone:

a) Formulación de los objetivos. Los objetivos son resultados preestablecidos, más o menos alejados en el tiempo, que se pretenden alcanzar con la propia acción. Constituyen, por tanto, resultados evaluables y no meras finalidades. Mientras que las finalidades expresan propósitos, aspiraciones o ideales que estimulan la acción de un grupo, los objetivos, precisión suficiente para guiar la programación, la conducción y la evaluación de la acción.

b) Preparación de los programas de acción. Para que un programa lleve una acción eficaz, debe constar de los siguientes elementos: objetivos; lo que hay que hacer (actividades), quién o quiénes son los responsables de hacerlo; cuándo se va a hacer (fechas); cómo (modalidad o método a seguir); con qué medíos o recursos materiales. En él se ha prever también la evaluación: cuándo y cómo.

c) Organización y coordinación de los recursos. Una vez establecidos los programas, es necesario organizar y coordinar los recursos humanos —personas, grupos, instituciones- y los recursos materiales que exigen los programas de acción, de modo que lo planificado se desarrolle de una manera orgánica y puedan lograrse finalmente los objetivos propuestos.


6. Realización de los programas de acción. El proceso ha de estar desarrollado de tal modo que la realización esté asegurada y responda a los objetivos formulados. Esto será posible si cuantos intervienen en ta acción han hecho propias la programación, la organización y la coordinación previstas.


7. Evaluación. Tanto cuando la evaluación es periódica como cuando se hace al final del programa de acción, consiste en verificar o comprobar si los resultados que se están obteniendo o se han obtenido corresponden a los objetivos formulados y en qué grado se han conseguido, y asimismo si los elementos de la programación son o han sido adecuados para la consecución de (os mismos.


Cuestionario para trabajar por grupos:


1. En una frase, cuál es la conclusión que saco yo de este documento.

2. Qué no he entendido, o no ha quedado suficientemente claro de este documento (señalar máximo dos cosas).

3. ¿Conozco, existe planificación anual en mi grupo de referencia más cercano (parroquia, movimiento, delegación diocesana, etc)? ¿Conozco el Plan Diocesano de Pastoral de la Diócesis?

4. A la luz de lo leído, ¿Qué puedo yo hacer para que en mi grupo de referencia más cercano:

a. Se lleve una pastoral planificada si sé que no existe?
b. Se mejore la "calidad" de los planes anuales si sé que ya se elaboran?

5. ¿Qué aspecto de la acción evangelizadora de la Iglesia crees que precisa de una más urgente atención, y por tanto de una más cuidadosa y mejor "planificación? En tu ámbito eclesial concreto, eso a qué se correspondería y cómo?


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