Jueves, 20 de septiembre de 2007
Conversaci?n que mantuvo Benedicto XVI el 7 de septiembre de 2007 en el avi?n que le llevaba a Austria para realizar su s?ptimo viaje internacional.



--Santo Padre, en este viaje vuelve usted a un pa?s que conoce desde su infancia. ?Qu? importancia concede a este regreso a Austria?

--Benedicto XVI: Mi viaje quiere ser sobre todo una peregrinaci?n. Quiero insertarme en la larga fila de los peregrinos a lo largo de los siglos ?son 850 a?os? y as?, como peregrino con los peregrinos, orar con los que oran. Me parece importante este signo de la unidad que crea la fe: unidad entre los pueblos, porque es una peregrinaci?n de muchos pueblos, y unidad entre los tiempos; por tanto, es un signo de la fuerza unificadora, de la fuerza de reconciliaci?n que entra?a la fe. En este sentido, quiere ser un signo de la universalidad de la comunidad de fe de la Iglesia y tambi?n un signo de humildad y, sobre todo, de la confianza que tenemos en Dios, de la prioridad de Dios; Dios existe, necesitamos la ayuda de Dios. Y, naturalmente, tambi?n es expresi?n de amor a la Virgen. As? pues, solamente quiero confirmar estos elementos esenciales de la fe en este momento de la historia.

--La Iglesia austriaca en los a?os 90 atraves? un per?odo dif?cil e inquieto, con tensiones pastorales y contestaciones. Santo Padre, ?cree usted que estas dificultades ya se han superado? ?Piensa ayudar con esta visita a sanar las heridas y a promover la unidad en la Iglesia, tambi?n entre los que se sienten al margen de la Iglesia?

--Benedicto XVI: Ante todo quisiera dar las gracias a todos los que han sufrido en estos ?ltimos a?os. S? que la Iglesia en Austria ha vivido tiempos dif?ciles; por eso, expreso mi agradecimiento a todos ?laicos, religiosos y sacerdotes? los que en medio de esas dificultades han permanecido fieles a la Iglesia, dando testimonio de Jes?s, y han sabido reconocer el rostro de Cristo en una Iglesia de pecadores. No creo que hayan quedado totalmente superadas esas dificultades. La vida en este siglo ?aunque esto vale en cierto sentido para todos los siglos? sigue siendo dif?cil. Tambi?n la fe se vive siempre en contextos dif?ciles. Pero espero ayudar un poco a la curaci?n de esas heridas, y veo que hay una nueva alegr?a de la fe, hay un nuevo impulso en la Iglesia. En la medida de mis posibilidades quiero confirmar esta disponibilidad a seguir adelante con el Se?or, a confiar en que el Se?or permanece presente en su Iglesia y que as?, precisamente viviendo la fe en la Iglesia, podemos llegar tambi?n nosotros a la meta de nuestra vida y contribuir a un mundo mejor.

--Austria es un pa?s de tradici?n profundamente cat?lica y, a pesar de ello, tambi?n muestra signos de secularizaci?n. Santo Padre, ?con qu? mensaje de est?mulo espiritual se va a dirigir a la sociedad austriaca?

--Benedicto XVI: Yo s?lo quiero confirmar a la gente en la fe, pues precisamente tambi?n hoy necesitamos a Dios, necesitamos una orientaci?n que d? una direcci?n a nuestra vida. Una vida sin orientaci?n, sin Dios, no tiene sentido; queda vac?a. El relativismo lo relativiza todo y, al final, ya no se puede distinguir el bien del mal. Por tanto, s?lo quiero confirmar en esta convicci?n, que resulta cada vez m?s evidente, de nuestra necesidad de Dios, de Cristo, y de la gran comuni?n de la Iglesia, que une a los pueblos y los reconcilia.

--Viena es sede de muchas organizaciones internacionales, entre las que se halla la Agencia internacional de la energ?a at?mica, y es lugar tradicional de encuentro entre Oriente y Occidente. Santo Padre, ?piensa enviar mensajes tambi?n sobre la pol?tica internacional, sobre la paz o sobre las relaciones con la ortodoxia y con el islam, para superar divergencias y pol?micas?

--Benedicto XVI: Mi viaje no es pol?tico; como he dicho, es una peregrinaci?n. Son s?lo dos d?as. Al principio s?lo estaba prevista la peregrinaci?n a Mariazell; ahora, justamente, tenemos m?s tiempo para estar tambi?n en Viena, para estar con diversos componentes de la sociedad austriaca. En este tiempo tan breve no est?n previstos inmediatamente encuentros con otras confesiones o religiones: s?lo un momento ante el monumento de la Shoah, para mostrar nuestra tristeza, nuestro arrepentimiento y tambi?n nuestra amistad con nuestros hermanos jud?os, para seguir adelante en esta gran uni?n que Dios ha creado con su pueblo. As? pues, inmediatamente no est?n previstos esos mensajes. S?lo al inicio, en el encuentro con el mundo pol?tico, quiero hablar un poco de esta realidad que es Europa, de las ra?ces cristianas de Europa, del camino que conviene tomar. Pero es obvio que hacemos todo siempre bas?ndonos en el di?logo tanto con los dem?s cristianos como con los musulmanes y con las dem?s religiones. El di?logo est? siempre presente: es una dimensi?n de nuestra actividad, aunque en esta circunstancia no se har? tan expl?cito a causa del car?cter espec?fico de esta peregrinaci?n.

[Traducci?n distribuida por la Santa Sede
? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 0:08  | Habla el Papa
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