Jueves, 20 de septiembre de 2007
Carta semanal del Arzobispo de Valencia Don Agust?n Garc?a-Gasco Vicente. (archivalencia.org)

Domingo 16 de Septiembre de 2007


Una educaci?n de calidad accesible a todos


Las escuelas y universidades cat?licas est?n llamadas a contribuir con alegr?a y convicci?n a que se difunda cada vez m?s el compromiso con la dignidad de todo ser humano.

Todo tipo de escuela recibe en nuestro texto constitucional un claro cometido: tiene que estar al servicio del pleno desarrollo de la personalidad humana. As? lo determina el art?culo 27.2 de la Constituci?n Espa?ola. La escuela cat?lica responde a la finalidad misma de la educaci?n que nuestra Constituci?n reconoce y as? comparte objetivos similares con la escuela estatal y con los distintos tipos de escuela de iniciativa social.

El modelo educativo que recoge la Constituci?n se?ala que la educaci?n tiene una finalidad que puede ser alcanzada por distintos medios. El verdadero ?xito de la educaci?n est? en que dichos medios cumplan los fines de la educaci?n: que se consiga desarrollar cada vez mejor las potencialidades de los ni?os, de los j?venes y de todos los ciudadanos, que siempre nos encontraremos en condiciones de crecer y superarnos.

Resulta imprescindible que la familia y los educadores reclamemos nuestro derecho a que se extienda una educaci?n de calidad, accesible a todos. Mejorar la calidad de la ense?anza es el objetivo. El debate entre lo p?blico y lo privado est? superado en una sociedad moderna que se articula en torno a la libertad.

Toda obra educativa, privada o p?blica, tiene un significado social y su idoneidad vendr? marcada por el cumplimiento de sus fines, por el desarrollo de una ense?anza que haga posible el ?ptimo desarrollo del alumno y de sus capacidades intelectuales, sociales, afectivas, morales y religiosas. As? lo hemos recordado los Obispos espa?oles en el documento sobre la escuela cat?lica.

El Concilio Vaticano II precis? con claridad en qu? consiste hoy la misi?n de la escuela cat?lica y de toda escuela, con una clara sinton?a con nuestro texto constitucional: cultivar con cuidado las facultades intelectuales; desarrollar la capacidad de recto juicio; introducir en el patrimonio de la cultura conquistado por generaciones pasadas; promover el sentido de los valores; preparar a la vida profesional; fomentar el trato amistoso entre los alumnos de diversa ?ndole, contribuyendo a la mutua comprensi?n.

Para cumplir con esta misi?n, la escuela cat?lica debe ser una verdadera comunidad educativa, un centro en el que participan conjuntamente en los trabajos y en los beneficios tanto las familias, como los maestros, las diversas asociaciones de la vida cultural, c?vica y religiosa, as? como la sociedad civil y toda la comunidad humana.

Las escuelas y las universidades cat?licas est?n hoy en d?a especialmente llamadas a recordar ese car?cter inherente de ?comunidad educativa? que reclama su misi?n. Sin la colaboraci?n mutua de todos los agentes implicados en la educaci?n no se distingue su finalidad.

Las escuelas y las universidades cat?licas expresan la acci?n educativa de la Iglesia y no se limitan a a?adir algo al desarrollo de la personalidad del alumno o del estudiante. La Iglesia, como especialista en humanidad, hunde las ra?ces de su acci?n en la naturaleza misma del hombre, y en la dignidad de la persona que esta realidad conlleva. Todo hombre y mujer como imagen de Dios se encuentra con una dignidad trascendente y superior al fruto irracional del azar. Esta sabidur?a educativa es decisiva en tiempos en los que una parte de los creadores de la cultura parecen militar en el relativismo, en el desconcierto, en el pesimismo antropol?gico o en el nihilismo con respecto a los valores y las virtudes humanas.

La Iglesia, convencida de que su mensaje conecta con los deseos m?s profundos del coraz?n humano, reivindica la dignidad de la vocaci?n humana, devolviendo la esperanza a quienes desesperan de su destino m?s alto. El gran tema de la educaci?n hoy es reconocer cu?l es la fuente de la dignidad de todo ser humano. El progreso cient?fico-t?cnico es algo muy positivo e irrenunciable y que adquiere toda su grandeza cuando se concilia con la dignidad superior del ser humano.

La cultura que pretende expulsar a Dios, que intenta impedir que se divulgue la posibilidad trascendente del hombre deja m?s expuestos a los seres humanos a las arbitrariedades del poder pol?tico, econ?mico o social que acaban siendo la ?nica instancia superior.

Las escuelas y universidades cat?licas est?n llamadas a contribuir con alegr?a y convicci?n a que se difunda cada vez m?s el compromiso con la dignidad de todo ser humano por medio de la educaci?n integral.

Con mi bendici?n y afecto,
Publicado por verdenaranja @ 21:43  | Hablan los obispos
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